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Star Wars: El Ascenso de Skywalker, y de muchos fantasmas

Después del mal sabor de boca que dejó ‘Los Últimos Jedi’ a los que se dicen ser fánaticos de hueso colorado y que se encargaron de maldecir al ese entonces alabado director Rian Johnson por intentar hacer algo diferente, regresa de emergencia el director J.J. Abrams para darle conclusión a una trilogía necesitada de su talento refritero.

Es que el experimento no funcionó. Solo comprobó que en esta época de nostalgia donde Star Wars debe hacerte recordar infancias, erizarte la piel y sobre todo provocar orgasmos al mirar los soles binarios de Tatooine en el horizonte, no hay de otra que seguir la fórmula establecida y J.J. Abrams es un especialista consumado. Lo hizo con Misión Imposible, Star Trek y no tiene motivo para cambiar con Star Wars.

La trama esta hecha de retazos de otras películas de la saga y sigue el mismo patrón: visitas un planeta, persecusión, pelea de espadas de luz, explosiones por naves piloteadas de la gente más incompentente de la galaxia, y huida para volver a luchar otro día. A eso agregas la bien ponderada y reutilizada búsqueda del McGuffin, y tienes listo El Ascenso de Skywalker.

Lo que salva a esta secuela es el uso de un elemento nuevo, algo impensable que como siempre J.J. Abrams le importa un bledo por explicar pero le encanta utilizar como factor sorpresa y en este caso serían el uso de fantasmas. Si, una buena dosis de fantasmas que dan solución a los arcos narrativos de Rey (Daisy Ridley) y Kylo Ren (Adam Driver). Estando en el cine no te importa, hasta te emociona ver una que otra cara conocida. Es después cuando te das cuenta que está peor que el Sexto Sentido.

Lo que pasa es que ya no tiene a donde moverse Star Wars y si para lograr algo de trascendencia tienes que volver a tus mejores éxitos, entonces que importa. Y conforme transcurre la cinta no solo se utiliza un fantasma para salir de un callejón narrativo, si no tres veces, a tal grado que todo mundo puede regresar para cambiar el destino de unos protagonistas que no pueden tomar decisiones por cuenta propia. Un fantasma tiene que regresar para decirles que hacer y por desgracia al igual que los personajes de ficción el elenco está condenado a un pasado que no les permite crecer o explorar nuevas facetas. No importa que se cuente con un elenco con carisma o promesas del futuro, tienes que traer de vuelta a tal actor porque estos nuevos no venden.

Pero también hay fantasmas en el aspecto del libreto donde producto del mal tratamiento dado a los origenes del Rey en ‘Los Últimos Jedi’ , es que J.J. Abrams desecha a la mitad de la película lo que se supone ser el misterio que mueve a esta trilogía. En una escena tan falta de drama en donde la orquesta debió de haber sonado todo volumen por lo menos para hacer vibrar la sala de cine, se nos informa quien es en verdad Rey. Y admitó que vale la pena. Hasta quede sorprendido de lo bien que cuadra y hasta luce elegante con eso del tema del equilibrio de la fuerza. Pero J.J. Abrams no le importa más que jugar con lucecitas y a lo que sigue.

Y vaya que sigue. Hay momentos donde hubiera querido que extendiera más las escenas para degustarme de las emociones que se supone tratas de provocar en la audiencia, pero ya conozco el estilo de este director y tiene un trauma que se lo impide. Si acaso un punto a favor es la despedida de Leia Organa (Carrie Fisher) que se entiende su partida por razones de fuerza mayor, sin embargo logra darle trascendencia y hasta una reacción auténtica de un Chewbacca (Joonas Suotamo) que a perdido demasiados amigos en esta guerra sin fin.

Si hasta ahorita la crítica parece ser negativa, creanme que no lo es. Hay elementos positivos que me hicieron disfrutar la película. Por más problemas de lógica que tenga sigue siendo fiel al espiritú de la saga, hay instantes donde se refuerza el sentimiento de compañerismo, esperanza, perseverancia y perdón. No tengo ningún problema con el elenco que hace su mayor esfuerzo en contra de fanstamas del pasado que en serio necesita exorcisar. Pienso que Daisy Ridley tiene un gran futuro fuera de la saga, al igual de la revelación que es Adam Driver. Si el resto no los nombro es porque al final está trilogía comprueba que nunca fue para crear una nueva generación, si no para rellenar el tiempo mientras aparecen los viejos.

J.J. Abrams tiene mis respetos porque tuvo que terminar una obra la cual nunca se imaginó tener que hacer. Nos brinda acción , bellos paisajes, momentos de alegría, peleas intensas; más no mucha imaginación. Recae en la fórmula que la conoce al pie de la letra, no es necesariamente malo, solo que han pasado 42 años y la industria que inspiró a muchos, incluyendo a él, ahora no lo hace.

Star Wars necesita innovar, por más que les duela a los que se supone son fanáticos de hueso colorado, pero se que eso no va suceder, entonces lo único que queda es nostalgia, bebé Yoda y muchos fantasmas.

Star Wars El Último Jedi Poster

Star Wars: Los Últimos Jedi, el miedo al futuro

Los fanáticos de Star Wars no aceptan que Han Solo, Luke Skywaker y Leia Origana no estarán con nosotros para futuras aventuras. Si bien la nueva trilogía a buscado cerrar sus capítulos, muchos nos sentimos insatisfechos con las decisiones que se han tomado, lo cierto es que nada nos llenará. Por más que quisiéramos, no tenemos el control de una saga adquirida por una corporación dispuesta a controlar todo el contenido del entretenimiento.

Entonces, el afortunado director Rian Johnson, quien tiene al mando de seguir la saga establecida por JJ Abrams, se cree que tiene la obligación de resolver los misterios planteados en ‘La Fuerza Renace’, algo que Johnson no estuvo dispuesto a responder del todo. Para el pobre hombre, lo único que le importaba era narrar la lucha de los rebeldes contra los remanentes del imperio. Todo ese rollo de los padres de Rey o el origen de Snoke le estorbaron al punto que se reflejo en la película. No culpo a los fanáticos que se sintieron traicionados a no obtener respuestas, pero así es la vida. Su único consuelo es esperar a que JJ Abrams cierre la trilogía con algo de decoro.

En sí, esta segunda entrega no esta mal, tampoco quiero decir que es perfecta. Se toma demasiado tiempo con escenas en donde Luke trata de disuadir a Rey en buscar el conocimiento Jedi. Luego Finn junto con Rose no convencen de todo como pareja sentimental , y ni su distracción al planeta casino, la absurda pelea a muerte con Phasma hacen mucho como para hacer que quiera más a los personajes.

El futuro de Star Wars está en problemas y Rian Johnson solo intento darle un nuevo rumbo a una saga necesitada de personas capaces de experimentar. Y hay ciertas escenas que le funcionan, más al final donde la destrucción de una nave nodriza con un método nada común hace que la pantalla se quede en silencio. Luego la despedida de un Luke, aunque dolorosa, es inevitable, porque se intenta perpetuar el mensaje de que no podemos vivir en el pasado.

Con ‘El Último Jedi’ se experimento con algunas ideas, lo lamentable es que se regresa al lo seguro con JJ Abrams, quién para muchos será un signo de que es el individuo adecuado para resolver preguntas que nunca debieron ser tan vitales para disfrutar una aventura espacial donde personajes combaten con sables de luz.

Stranger Things – Truco o Trato, bicho raro, ¿de amor?

El haber hecho un lado a Once (Millie Bobby Brown) durante el primer episodio fue para reintroducir los personajes y darle espacio a los nuevos que llegan como MadMax. Habiendo tolerado tal ausencia, la revelación final con Hopper (David Harbour) protegiendo a Once en su cabaña escondida del bosque abre interesantes posibilidades a dos personajes necesitados del uno y del otro.

La estrategia de los hermanos Duffer con la historia de vida de Hopper al haber perdido su hija, es por fin utilizada para ofrecer un arco narrativo necesario para lo que hasta ahora se ven como piezas dispersas de ajedrez. Las escenas de Once y Hopper me tienen enternecido porque ambos han sido tan heridos, que merecen esos momentos sentados en el sillón mirando el televisor.

Pero el factor misterio es requerido y para eso iniciamos el episodio con un flashback a los instantes después de que Once aniquiló a Demogorgon y eso involucra más escenas en el mundo de al revés.

Los hermanos Duffer siguen exprimiendo la experiencia de vivir en esa extraña dimensión, con sus atmosféricos corredores oscuros, repletos de un musgo que cubre todo a su alrededor. Es aquí donde Once recorre pasillos de la escuela para encontrar un orificio que le permite regresar a nuestro mundo. Con esta escena se puede confirmar que tal dimensión tiene entradas por todas partes, el detalle es que son tan pequeñas que pocos pueden pasar.

Mientras Will sigue desfasándose entre la realidad y el otro mundo, con más escenas dramáticas que sirven de avances previos a lo que esta por venir. Si es que viene o nos dejan colgando. Esta por verse.

En el departamento de la nostalgia tenemos el recordatorio de lo grandes que fueron los Cazafantasmas, dignos representantes de una década marcada por grandes obras de fantasía. Y nada más apropiado que en plena fecha de Halloween para que la pandilla se disfrace y disfrute de su infancia. Además de por fin incluir a Mad max (Sadie Sink)  en el grupo de amigos. Progreso

Lo que no sigue funcionado es Nancy con su rebeldía post traumática que involucra emborracharse en una fiesta y estar de malas con su novio Steve, quien por cierto su actitud de que no pasa nada es lo más acertada si es que quieres seguir vivo, si agentes secretos tocando la puerta. Pero Nancy no acepta nada de eso, está en perpetuo conflicto, que , aunque aceptable, no han sabido interpretarlo mejor o por lo menos de tal forma que me importe.

Nancy en Stranger Things

El misterio del genocidio de calabazas avanza de forma lógica, con Hopper sospechando la presencia de un ser del mundo del revés como el responsable. Un evento que espero rompa la tregua con los el centro de investigación, quienes por cierto no dejan de entrar por el portal, ahora para reparar una estación de medición.

Pero lo más importante del episodio sigue siendo el progreso que ha tenido Once como personaje. Es fascinante su transformación como objeto de estudio en un laboratorio a un ser humano que siente, y que como va descubriendo a lo largo de horas viendo televisión, tiene profundos sentimientos por Will. Que mejor historia de amor que dos adolescentes separados por lo sobrenatural.

El episodio pudo haberse terminado con tal revelación, más eso no fue posible porque el show debe de continuar y para eso Dustin al regresar de pedir dulces en la noche de Halloween, descubre algo dentro del bote de basura que le hace exclamar una profanidad. ¿Qué será? Yo digo que un gato.

Protagonistas de Stranger Things en el episodio Mad Max

Stranger Things – MADMAX, secuelas paranormales

Se me hizo extraño que el título del episodio no tenga mucho que ver con la trama, hasta que leí que los hermanos Duffer lo hicieron a propósito para no arruinar las sorpresas. ¡Astutos hijos del Demogorgon!

La nueva temporada inicia algo dispersa en cuanto a las historias que desea narrar, como podemos notar con la escena inicial donde policías persiguen a un grupo de delincuentes y termina el la revelación de la identidad secreta de uno de los integrantes. Más allá del shock inicial de adrenalina, no se ofrecen respuestas y de inmediato regresamos a Hawkins, Indiana.

La nostalgia de los años 80’s sigue presente, esta vez en forma de los juegos de arcade, uno de los pasatiempos preferidos de nuestra pandilla de amigos. Es en este representativo lugar donde Will (Noah Schnapp) tiene la escena de los avances donde aparece el pueblo de Hawkins consumido por una nube aterradora.

Si el episodio lo podría resumir temáticamente es en el deseo de las víctimas de regresar a la normalidad, aún cuando haya transcurrido el considerable tiempo de un año, las secuelas siguen presentes, tanto que el sonido del teléfono aún altera los nervios de Joyce (Winona Ryder), quien por cierto, ha dejado el club de las víctimas desesperadas y le han encontrado un nuevo pasatiempo romántico llamado Bob (Sean Astin). ¿Fue acertada tal decisión? Solo el tiempo lo dirá, por lo pronto parece ser algo trillada y fácil la solución para que el personaje tenga algo que hacer.

Quien no ha abandonado el escepticismo es el jefe de policía Jim (David Harbour), quien sigue resolviendo misterios exóticos como descubrir el culpable de destruir cultivos de calabaza. Solo que esta vez sabe que puede ser algo paranormal y el miedo no lo abandona,  a tal grado que un espantapajaros es causa de alarma. A eso hay que agregarle un individuo que está convencido que Once (Millie Bobby Brown) es una espía rusa con la misión de atacar Estados Unidos.  Pues si que la tiene fácil.

Mientras los adultos tratan de regresar a la normalidad, los chicos parecen los menos afectados a tal grado que investigan la misteriosa identidad de MADMAX: una nueva chica que acaba de mudarse y promete causar conflicto en el grupo de amigos.

De lado de los adolescentes olvidados, tenemos la trama donde Nancy (Natalia Dyer) y  Steve (Joe Keery) visitan a los padres de la desaparecida Barbara (Shannon Purser) para enterarse que han contratado un reportero-detective que descubra lo que le sucedió a su hija. Nancy no puede evitar sentirse culpable de conocer la verdad  e  impotente te no revelarla porque los padres de Barbara han llegado al punto de hipotecar la casa para pagar una investigador que resuelva el caso.

Pandilla Stranger Things en el episodio MADMAX

A estas alturas no entiendo porque seguimos regresando con Barbara. Por un lado estoy satisfecho con su permanente desaparición y por el otro la terquedad de recordarnos tal evento me hace suponer que hay algo más importante que aún no descubrimos. Espero que sea lo último porque prácticamente estas escenas parecen perdida de tiempo.

Quienes me mantienen en suspenso son los encargados del laboratorio secreto muy dispuestos a colaborar con el caso extraño de visiones que tiene Will. Esa aparente tregua que existe entre los civiles me fascina tanto, porque por lo general eso no ocurre. Siempre son tan ocultas sus misiones que no hay nada que evite asesinar a una docena de individuos.

Pero lo fascinante es que los experimentos con el mundo al revés siguen a tal grado que el ente que habita de tal lado tiene sed de sangre. Esta amenaza es ahora la que se convierte el motor de la historia. No se compara a la primera temporada con la desaparición de Will, pero por lo pronto tendrá que ser suficiente.

El episodio cumple su función de mantener el misterio de la serie, con una adecuada cantidad de escenas que aún causan ese miedo inocente que tanto se extraña, además de introducir  nuevos personajes que ayudan a los establecidos mantenerlos activos.

Lo mejor es sin duda el desenlace que opta por reforzar la cualidad única del elenco, y nos hace recordar porque Once es sin dudas la protagonista principal. No puedo negar que la escena final me emocionó tanto por las posibilidades que significa para el personaje.

Por lo pronto este fue un apropiado inicio y no puedo esperar para ver más.

Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar….y de la audiencia contra Sparrow.

Era el año 2011 cuando Johnny Depp estrenaba en los cines «The Rum Diary», película que protagonizara junto a Aaron Eckhart y su ex-esposa Amber Heard, y la cosas no salieron como el seguramente esperaba: la película fue un fracaso en taquilla y la crítica no fue precisamente bondadosa con la entrega de Bruce Robinson. Cuando la prensa cuestionó a Depp sobre esta situación el simplemente respondió (según leí en un articulo años atrás) algo que indicaba que la película era demasiado buena para la gente y que apenas hiciera otra película de «Piratas del Caribe», todos estarían rendidos a sus pies, porque no conocían algo mejor.

Sera que la gente supo de esta entrevista o sera que en verdad se cansaron rápido del «raro» Depp, pero lo cierto es que después de esas declaraciones Johnny no ha podido encontrarse con una película que sea la combinación éxito un taquilla y éxito en critica, al menos no en un papel estelar pues las películas que han tenido esa combinación son aquellas en donde es secundario o invitado especial («Comando Especial», «En el Bosque», «Animales fantásticos y como encontrarlos»).

Entre esos numerosos fracasos que Depp se ha apuntado tenemos un par de colaboraciones con Tim Burton («Sombras Tenebrosas» y «Alicia a través del espejo»), su versión de piratas en el Oeste («El Llanero Solitario», que a mi gusto no es tan mala) y otra seguidilla de películas que se veían venir el desastre o que tenían potencial, pero circunstancias como el libreto y los personajes lo arruinaban. Viendo esta racha negativa, se entiende la urgencia de Johnny para regresar al capitán Jack Sparrow a las misteriosas aguas en el Caribe.

El problema es que han pasado ya 6 años desde la ultima vez que vimos a Jack Sparrow hacer payasadas para sus fans en la pantalla grande, y en ese periodo de tiempo la popularidad de esta franquicia a venido a menos (a la par de la catástrofe en que Depp ha caído) y otras franquicias (mejor realizadas o con mas potencial) han atrapado a la audiencia que espera más de esas películas que de las desventuras del famoso pirata; aun así, decidieron continuar con el estrafalario pirata y, para tratar de inyectarle algo de vida a esta franquicia, se decidieron por contratar nuevos directores, siendo Joachim Ronning y Espen Sandberg, creadores de la aclamada «Kon-Tiki», los elegidos para inyectarle vida a la franquicia.

Pero los directores, cuya única experiencia en blockbusters gringos («Bandidas») no tuvo mucha aceptación, decidieron hacer un reinicio a la franquicia (en cierta forma). Uno puede ver esta película y la original del 2003 y vera que, salvo por un par de nuevas adiciones, la película sigue casi los mismos pasos que «La Maldición del Perla Negra», solo que sin la «innovación» y la «magia» que esta llego a tener.

Si bien no borran nada de las películas anteriores, la sensación que deja esta entrega es de temor de esta gente a generar algo nuevo, por lo que se decidieron por hacer lo mismo de la primer película: una vez más, Jack está sin bote y tripulación, una vez más un desconocido busca a Jack para rescatar a un ser amado, una vez mas interviene Barbosa, y una vez mas tenemos imágenes de acciones imposibles que ya no impresionan como hace mas de 10 años.

Puede que el problema mas grave de esta película recae en los actores y personajes. Los viejos miembros de la franquicia lucen apagados, como que esperando que los directores digan que terminó el día para ir a cobrar su cheque, y los nuevos no terminan por despertar. Johnny Depp luce visiblemente harto de su personaje, y Geoffrey Rush luce peor incluso, lo que es triste considerando que era el mejor actor en la franquicia. Los nuevos tampoco aportan mucho que digamos: Brenton Thwaites y Kaya Scodelario tratan de transmitir romance, como lo hicieron en su tiempo Orlando Bloom y Keira Knightley,  quienes fracasan en el intento; juntos no producen nada, y separados no funcionan bien. Pero el mayor pecado aquí recae en Javier Bardem como el villano: no le niego que hace el intento, pero no genera la simpatía que Rush si generaba en la primera, no tiene un gran aspecto como Bill Nighy en las secuelas, ni siquiera tiene la presencia que ciertamente ponía Ian McShane en la anterior secuela. Da pena, y lo cierto es que no era una mala elecc

Curiosamente, lo mejor de la película vendría siendo su duración, al ser la entrega mas corta de la franquicia, pasando apenas las 2 horas. Lo que hace que todo transcurra de rápida forma, aunque eso también termina exponiendo a los personajes. La trama tampoco ayuda bastante ya que, aunque no es tan confusa como las anteriores entregas, pareciera que se esforzaron por hacer eso. Todos esta en búsqueda de un artefacto que les ayudara con sus planes, pero deciden sub-tramas que en verdad estorban el desarrollo de esta película (lo de los personajes de Scodelario y Rush, de pena). Incluso los efectos especiales no lucen espectaculares, con unos Tiburones Zombies mas dignos de una película del canal SyFy que de una producción Hollywoodense.

Pero el final es sin duda lo que mas dejaría molestos incluso a un fan aguerrido de la franquicia, ya que acaba exactamente igual que la original. Solo traten de recordar como acabaron los personajes principales en «La Maldición del Perla Negra» y sabra que aquí acabo todo igual. ¿O sea que todo el trayecto que estos personajes tuvieron fue acabar igual que hace 14 años?

Es una pena que la película haya quedado en tan mal estado, pero eso tristemente era de esperarse: hace años que Disney no sabe que hacer con esta franquicia y Depp solo la utiliza para generar billetes y revivir un poco su alicaída carrera. Difícilmente recomendara esta película y diría que seria mejor que se pierda ahí en alta mar, opacada por mejores opciones en cartelera.

Guardianes de la Galaxia Vol 2, un divertido carnaval espacial

Uno pensaría que después de nueve años las cosas les empezarían a salir mal, más no para el universo cinematográfico de Marvel que sigue sorprendiendo con otra película que desafía las expectativas.

Después de que la primera película nos dejó con la incógnita y con angustia sentimental por descubrir el padre de Star Lord (Chris Pratt), lamento decirles que el misterio no dura mucho tiempo. Uno hubiera imaginado que al menos se tomarían media película en encontrar al individuo responsable por la creación de nuestro protagonista,  pero el director y guionista James Gunn no está de acuerdo. En su momento parece una oportunidad perdida porque le quita importancia a lo que se supone es una motivación trascendental de tu personaje, hasta que descubres que es para ahorrar tiempo que será destinado a establecer de forma satisfactoria el creciente número de actores.

De todas las películas de Marvel, el elenco de los Guardianes de la Galaxia se ha vuelto uno de mis favoritos, y mucho merito tiene Gunn. No es fácil lograr que un grupo de individuos sea ameno, sin embargo el hombre ha sabido interpretar las cualidades que tiene cada uno de los personajes y jugar con ellos en interacciones que bordan entre lo irreverente y en pequeños trozos algo de dramático. Otra vez tenemos el talento del director sobreponiéndose a la estricta fórmula establecida que no permite salir de la amenaza del momento, para terminar prácticamente en donde mismo.

La ambición de la aventura podrá ser limitada, más no la imaginación y otra vez tengo que elogiar a un Gunn que hace de su película un espectáculo de luz y sonido: desde la variada banda sonora que enaltece los momentos claves, hasta la paleta de colores que rinden tributo a un estilo retro de los 80’s. Literalmente hace de su película un fiesta a la que todos estamos invitados. Y se agradece. En un mundo donde son constantes el mismo tipo de explosiones, da gusto de vez en cuando disfrutar algo de diferente que llame la atención.

Sin duda el humor es una de las principales características de nuestros héroes, y debo de informales que este no se ha perdido en lo absoluto. Hasta considero en ese aspecto superior a la primera parte al ser consistente las escenas en lograr su objetivo. Mucho tiene que ver la película tenga un elenco tan variado que se tiene que buscar en como utilizarlos y la solución fue crear  parejas de personajes para resolver conflictos: Gamora (Zoe Saldana) con Nebula (Karen Gillan), Mantis (Pom Klementieff) con Drax (Dave Bautista), y hasta Rocket (Bradley Cooper) con Yondu (Michael Rooke); cada uno por su cuenta logra crear escenas interesantes y divertidas, que increíblemente no necesitan de una catástrofe para motivarlos.

Donde la película sufre es la falta de emotividad que provoca la trama principal de Star Lord con su padre. Uno pensaría que sería el gran momento que estábamos esperando, después de todo la primera película nos estaba vendiendo la idea que era un gran misterio la identidad del sujeto. Gran decepción cuando súbitamente aparece para explicarnos  su naturaleza, motivaciones y razón de existir. Bueno, que le vamos hacer. El mayor problema no es el desperdicio de esa oportunidad para generar suspenso, más bien la falta de emotividad en todo el asunto del reencuentro. La interacción entre Star Lord y Ego (Kurt Russell) es monótona, no tanto de dos personas con parentesco, más bien de dos personas esperando el autobús. Luego el conflicto que tienen llega a ser risible. Parte de la culpa la tiene el director y otra un Chris Pratt  que ante todo es un actor de comedia y a lo mucho puede ofrecer cara de mosca aplastada.

No existe una prohibición por utilizar comedia y drama a la vez, ni tampoco que cantidad puedes utilizar de una y de otra. Considero que el contraste le da fuerza a cada una de sus cualidades. La situación es que James Gunn es muy hábil para la comedia, pero el drama le está costando. Con excepción de la importante escena donde fallece la madre de Star Lord, el hombre se ha vuelto incapaz de tomarse el tiempo y crear otra escena de tal importancia, ahora hasta tiene que canibalizar tal momento para justificar las decisiones que se toman en el desenlace.

Compartiendo el espíritu frenético de su antecesora, aquí también se sigue un ritmo acelerado que no da tiempo para saborear lo que sucede. Literalmente el director necesita hacer que su película respire. Entiendo su pasión por el proyecto, su visión y conocimiento, pero lo está arruinando por querer incluir tanto en tan poco tiempo. La gente no se va ir de sus asientos después de pagar un boleto algo caro por asientos confortables, debe de generar suspenso, intriga, ambiente. En pocas palabras, James Gunn debe de mejorar y no empeorar con el paso de las películas. No porque tenga rienda libre y mayor presupuesto puede cometer los mismos errores. Está desperdiciando la oportunidad de hacer algo especial, porque los elementos los tiene y solo es cuestión que él quiera.

Guardianes de la Galaxia Vol 2 tendrá sus defectos, más no lo suficientes para perder el encanto por el que nos enamoramos. Está es una de esas películas por las cuales niños se maravillaran y los adultos disfrutaran de los momentos de irreverente alegría.