Aventura

Power Rangers, cuando la nostalgia debe ser suficiente

Hace rato que no teníamos una doble crítica de una misma película, pero la considero un complemento a la detallada explicación de Miguel sobre el ir y venir de los Power Rangers.

Para entender a nuestros héroes multicolores tenemos que enfatizar los tiempos cuando Lionsgate tenía a su disposición vampiros hormonientos y adolescentes muriendo en juegos del hambre. ¡Oh Dios! Esos maravillosos tiempos donde el solo pensar en exprimir a la audiencia con adaptaciones en dos partes de un  mismo libro hacían salivar a los inversionistas de la casa productora. Pero todo llega a su fin, y al menos que Bella Swan tenga trillizos llamados ‘Remesmos’ o que aparezca un ‘Presidente Tinaco’ que amenace a los distritos con los juegos de la redundancia; pues no existe futuro alguno. Es así, que más por necesidad que por cualquier otro motivo llegamos a los Power Rangers: una película que busca ser la punta de lanza a innumerables secuelas, basados en una serie de televisión de mas de 20 años y que con todo y dificultades sigue en sus diferentes versiones hasta el fin de los tiempos.

No es secreto que después de la readquisión de los derechos por parte de Saban Brands y con el apoyo de las compañías hermanas, el lanzamiento de los Power Rangers al cine era inminente. Es más, el hambre de la audiencia por la nostalgia lo volvió necesario, a tal grado que el joven director Adi Shankar lanzó su candidatura con el famoso cortometraje que casi le hace ganar una demanda por derechos de autor. Tal pedazo de fanfiction lo único que creo fueron problemas para los productores porque ofrece la posibilidad de una versión donde mercenarios con superpoderes vencen a las fuerzas del mal. Lo cual es una total contradicción a la naturaleza de los Power Rangers y el Sentai del que esta basado, porque aún con sus escenas de extrema violencia que escadaliza a ciertos individuos, el contenido es y siempre debe de ser para el público infantil.

El gran dilema es como lograr atraer nuevos fanáticos y a la vez complacer a los niños que disfrutaron de la serie y que hoy son adultos. A eso hay  que agregarle unos Transformers y Pacific Rim que han tomado inspiración precisamente de los Power Rangers y han hecho lo propio. El reto es prácticamente imposible de superar, y menos con un miserable presupuesto de apenas 100 millones de dólares que por lo que se visto no fue suficiente para ver el ensablaje de los Zords en el Megazord. Es por eso que para competir es necesario utilizar la nostalgia como principal herramienta de mercadeo: recordar a los viejos que existía un Zordon flotando en su tubo, el robot odioso gritando y adolescentes con actitud salvando el planeta.

El dinero siempre ha sido una constante en la vida de esta serie y en el cine no es la excepción: esto es lo más económico que pudieron crear y si no pusieron a todo el elenco en coma para sobreponer imágenes de la serie de Japón es porque no les alcanzó el presupuesto para comprar los derechos de Toei; pero lo que si tenemos son dos terceras partes de un filme conociendo personajes adolescentes interpretados por actores adultos. Y no es malo, tomando en cuenta que en la serie no todo el tiempo eran monstruos de latex luchando a robots gigantes. Además que no había de otra.

Es por eso la importancia del joven director Dean Israelite, quien se presume tiene afinidad a la serie, más que por lo mostrado se nota que no tuvo mucho que ver en el asunto. La película muestra signos de haber sido creada por un comité que se encargo del libreto, diseños, actores, locaciones y presupuesto. Si Israelite tuvo algo de responsabilidad, fue en administrar los recursos que le ofrecieron bajo lineamientos estrictamente marcados por los productores que financiaron el proyecto. Con pocas oportunidades en Hollywood, no culpo al pobre hombre, pero tampoco lo compadezco. Su trabajo es mediocre a lo mucho cae en lo competente y no tanto porque le ofrece algo a la saga, si no porque logra mantenernos interesados en este nuevo grupo de Power Rangers.

Mucho merito tiene el que se tenga un elenco comprometido, aún cuando el director o el libreto sea deficiente. En verdad, es para envidiar que Bryan Cranston se preste a interpretar a un ser interdimensional, que ahora con el reinicio no se que demonios pretende ser. El actor no tiene necesitad de nada, tiene tantos Emmys para demandar estar en cualquier serie de televisión y sin embargo se presta a este proyecto como forma de agradecimiento porque en sus inicios como actor se le dio la oportunidad de ser la voz de un monstruo en la serie de televisión.

Tampoco puedo demeritar el escueto trabajo de Elizabeth Banks, quien no tiene nada de culpa que no le hayan dado material decente para interpretar a una Rita Repulsa que paso por un extenso proceso de liposucción, cirugía plástica y vestuario digno de la reina de las amazonas. Es triste que no le hayan dedicado más tiempo. Hubiera sido interesante conocer más de esta villana que se dice haber traicionado a Zordon y sus amigos, pero tenemos que conformarnos en que es la mala de la película a la que hay que derrotar de la forma más patética e insultante posible: estilo ‘Equipo Rocket’.

Estos nuevos héroes, para mi sorpresa, logran salvar del abismo a una película que tiene necesidad de carecer la mayor parte del tiempo de acción. Y lo digo, porque el presupuesto solo alcanza para accidentes de carro, demoliciones y luchas con efectos visuales que son dizque Puddies. Las historia de vida de los personajes es otro punto a favor, atrás quedaron los adolescentes sin problemas que se la pasaban asistiendo a todos los eventos sociales de Angel Grove, ahora tienen dilemas que resolver: desde autismo, ciberbullying, delincuencia y hasta de preferencia sexual. Es de aplaudir tal decisión y es lo más progresista que ha sido la saga desde su creación.

Pero el libreto realizado por varios autores no logra justificar de forma coherente la amenaza que representa Rita Repulsa y por lo tanto la película pierde importancia más allá de la nostalgia que te genera. También falla en atraer nuevos fanáticos porque no lograr tener una trama decente donde existe un Morphing Grid que almacena vida de personas, da poderes y en una de esas cura el cáncer. Tomando en consideración que esto se pretende ser una actualización, es lamentable la propuesta y vergonzoso, cuando en la actualidad se tiene caricaturas (Gravity Falls) con mejor libreto.

Más allá de la nostalgia y sorpresivamente un elenco dedicado, no tienes mucho que ofrecer a un público que no conoce la serie. Decir que se salva de un rotundo fracaso es porque existen fanáticos dedicados a los que se les despierta el sentimiento al ver los Zords con la música icónica de fondo. Más no es suficiente en este mundo donde el cine nos ofrece mejores historias con robots gigantes o hasta lo que la misma serie de televisión logró en su momento alcanzar. Si existe la fortuna de una secuela, espero que tengan en consideración la importancia de un buen director y libreto, porque en verdad pienso que tienen un elenco digno de otra oportunidad, si no ocurre, tampoco me lamento y esperare el inicio, sobre el reinicio, del reinicio.

Power Rangers. Reviviendo la nostalgia.

Recuerdo mucho cuando los Power Rangers llegaron a México: tenía 6 años y las caricaturas favoritas de uno eran Dragon Ball Z y Supercampeones; de hecho, este último programa estaba terminando en la televisión, cuando una guitarra eléctrica atraía mi atención.

A continuación, aparecían unos astronautas que abrían una especie de prisión galáctica y una mujer de traje ridículo salía junto con unos monstruos y se preparaba para conquistar la Tierra. Seguíamos con una especie de base espacial en el planeta y una cabeza flotante le pedía a un robot que invocara jóvenes con actitud para convertirse en los defensores del universo. Aparecían estos jóvenes, les asignaron los poderes, derrotaron a los malos y reanudaban sus vidas adolescentes normales.

Así nació Power Rangers, pero el fenómeno no se inició sino hasta el día siguiente, cuando todos los niños en la escuela empezaron a alucinar con estos nuevos personajes. Pronto su popularidad alcanzaría a algunos de los shows infantiles más importantes de ese momento (Tortugas Ninja, Supercampeones, Dragon Ball Z, etc.) y seguiría así hasta la llegada de Pokemon. Lo cierto, es que el show tuvo cierta continuación hasta la versión en el espacio, ya que después de eso Disney compraría los derechos a Haim Saban y las situaciones más extrañas le ocurrirían a esa franquicia (si es que se pueden volver más extrañas), que abarcarían desde sacar sus poderes quitando espadas de una piedra hasta usar varitas para transformarse.

En 2011, Saban recuperó los derechos de los adolescentes con actitud y creó otra serie en Nickelodeon y parecía que la serie (ya convertida en una cualquiera) seguiría en televisión el resto de sus días. Hasta que, en 2014, Saban anuncio una alianza con Lionsgate, la misma productora de franquicias juveniles como “Los Juegos del Hambre”, “Divergente” y “Crepúsculo”, y pronto anunciaban que estaban en producción de una nueva película sobre la primera generación de Rangers.

En su momento, esa noticia me dejó con sentimientos encontrados: obviamente me encantaría ver la película y recordar buenos momentos de mi infancia; pero por otro lado, luego de los desastrosos resultados de algunas adaptaciones de shows infantiles al cine (“Las Tortugas Ninja” versión Bay, “Transformers”) no estaba tan seguro de que adaptar a estos adolescentes fuera lo mejor; se le suman a mis dudas el hecho de que esta productora se especializa en las adaptaciones juveniles del momento que básicamente consiste en adolescentes con problemas banales y triángulos amorosos mediocres. Las cosas no mejoraron cuando empezaron a lanzar los diseños de producción de los trajes de los Rangers (parecen trajes que Marvel rechazó para Iron Man) y de Alpha 5 (con todo y su pancita borrachera), que provocó muchas quejas de los fans.

Pero la bomba explotó cuando el primer Teaser Trailer se estrenó en octubre del año pasado. Ahí, mi desconfianza creció de manera terrible. No parecían entender que eran los Rangers y no parecían saber a qué publico dirigirse. Todo indicaba que estaríamos ante uno de los más grandes desastres del año. Y aunque el último tráiler mejoró las cosas, la desconfianza estaba a tope.

Así que llego el día para ver la película y juzgarla y, para mi enorme sorpresa, me termine topando con una entrega mucho mejor de lo esperada; no diría que se tratara de una buena película, pero si de un buen intento de contar una historia con agradables personajes (y realistas) basándose en un material altamente mediocre.

El primer punto a favor de la película recae en los actores y personajes: estos actores, sorpresivamente, hacen un trabajo más que bueno con los personajes que les toco hacer: se siente una naturalidad en sus interpretaciones y se siente una gran química entre ellos, como si ya llevaran 3 películas actuando juntos; individualmente también entregan buenas notas, especialmente RJ Cyler como Billy, quien es el alma de esta película.

Los actores de experiencia también tienen su aportación en la película: Bryan Cranston compone a un Zordon muchas veces molesto con estos Rangers, Bill Hader no llega a ser tan molesto como muchos hubiéramos esperado como Alpha 5, pero es Elizabeth Banks quien se roba el show en su papel de Rita Repulsa, dando momentos de verdadera amenaza, pero también dando momentos donde se ve que divierte en su papel.

La historia sorpresivamente está bien contada, al es básicamente la historia de origen de los superhéroes: chicos con problemas en la escuela o casa (cambiando completamente la historia de los Rangers originales) que se topan con un poder extraño que les da habilidades y la responsabilidad de usar esos poderes para hacer el bien (hay mucha influencia arácnida en estos chicos), se aparece la amenaza en turno y, a través de trabajo en equipo, logran vencer al enemigo. Es básica la historia, pero sorpresivamente se siente en buen ritmo.

También hay cambios en la historia que se sienten como actualizaciones de la historia original. Da la impresión de que Dean Israelite quiso homenajear un poco la serie de surgimiento, pero al mismo meter actualizaciones modernas y darle su propia identidad al producto. Hay momentos en que lo logra en verdad, aunque me hace desear que habría sido esta película en manos de un director competente.

Pero aun con estos grandes puntos que la película ofrece, hay problemas que se presentan que dañan mucho el material, empezando por los diálogos de la película: cuando tu película empieza de épica forma con el surgimiento los Rangers, no puedes poner como siguiente parte a Jason dando un chiste más típico de una comedia de Adam Sandler.

Otro detalle que encuentro con la entrega es la excesiva publicidad para cierto producto, especialmente en los momentos finales de la película. Esto quizá no afecta el resultado final, pero si se convierte en un elemento muy distractor.

Pero lo que podría causar problemas esta película recae en lo poco que tenemos de Rangers aquí. Parecería que los productores confiaron bastante en que el producto seria exitoso en taquilla, por lo que sacrificaron parte del espectáculo Ranger para que podamos conocer más a estos personajes. No es necesariamente malo, pero considerando que muchos esperaban ver pronto a los Rangers realizando sus rutinas de siempre (ponerse el traje, derrotar monstruos con poses, duelo de robots, etc.), esto podría convertirse en una decepción brutal para la gente.

La película quizá, en el estricto sentido de la palabra, no es una buena entrega, pero para la desgracia que yo estaba esperando ocurriría, me topé con una entrega bastante decente y con mucho potencial; potencial que espero, en la secuela, explote como deber ser.

Power Rangers 2017 : entre la espada y la pared

No existe fórmula para complacer a la mayoría, menos tratándose de los los Power Rangers.

El tal polémico cortometraje del año pasado con unos superhéroes mercenarios destruyendo las fuerzas malignas de Rita Repulsa, puso en alerta a los productores que en esos tiempos apenas estaban rompiéndose la cabeza por conseguir el dinero.  Lo positivo del asunto es que puso los reflectores a un reinicio que estaba destinado al olvido entre toda la chatarra que existe hoy en día.

La realidad es que jamás volverá a ser el fenómeno que fue en los años 90´s, a lo mucho debe de conformarse con un éxito moderado que logre lanzar otra horda de secuelas encaminadas a exprimir la mayor cantidad de dinero posible hasta dar inicio a otro reinicio, y así hasta el fin de los tiempos.

El teaser tráiler pretende vender la idea de ser una propuesta seria, muy alejada de infantilismo de los mostruos cara de pizza. Lo cual me deja con una serie duda hacía que público esta destinado. Es evidente que algunos niños de aquellos tiempos, ahora son padres, pero ¿acaso será suficiente la nostalgia para vender una versión muy alejada de lo que conocemos?

Hasta ahora los pocos minutos mostrados ponen el énfasis en las vidas desgraciadas de los protagonistas, con el típico filtro fotográfico patentando de Lionsgate que recuerdan las desgraciadas aventuras de Bella y sus amigos vampiros. ¿Es esto lo que esperamos de Power Rangers? Entiendo que es el primer avance y hay mucho tiempo para vender algo que debe de ser de cajón y es el factor aventura, acción, explosiones y al menos algo de emoción.  ¿Lo tendrá?

Creo que fue desatinado el teaser y el enfoque debe de ir a otro lado. Power Rangers no es precisamente sinónimo de excelentes caracterizaciones, actuaciones o escenas dramaturgas para la posteridad. Por lo pronto tiene su primer strike, espero que no llegue al tercero antes del estreno.

Día de la Independencia: Contraataquee, a tus neuronas

No existe defensa ante la afirmación que ‘Día de la Independencia’ es una mala película. Podrá haber sido entretenida, cómica y a ratos hasta impactante; pero en términos de cine deja mucho que desear. Y aún así, logra encontrar un sitio dentro de la historia como una obra que marcó tendencia en efectos visuales, impulso la carrera profesional del director y hasta terminó en recordarnos que las películas de catástrofe podían seguir siendo exitosas.

Después de 20 años pensaba que nos ofrecerían una secuela decente, no digamos mejor que su antecesora, solo algo medianamente aceptable. Ya se que estoy pidiendo demasiado, y más viniendo del director Roland Emmerich que hemos tenido suficiente tiempo de conocer con sus grandes obras que rayan entre lo vergonzoso e inaudito. No se, quería que esta vez se logrará motivar y borrar algo de la mala imagen que se ha creado a lo largo de los años. ¿Qué estoy diciendo? Después de ver este filme llegue a la conclusión de que estoy loco al pensar que tal individuo en su forma actual sea capaz de crear algo digno de nuestros ojos, ese hombre como director es un desastre mayor del que trata de plasmar en pantalla.

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La trama (si se le puede llamar tal cosa) comienza con la humanidad preparándose para una futura invasión extraterrestre. Los conflictos quedaron atrás y por lo visto el dinero también porque los juguetes que construyeron no han de haber sido gratis, aunque después el filme me demuestre lo contrario con un grupo de exploradores buscando tesoros debajo del mar. En esta versión del planeta al borde la destrucción, conocemos a Thor Jr Jake Morrison (Liam Hemsworth), un joven que busca la aprobación de su jefe al mando, muy convenientemente interpretado por un actor asiático que permite darle un toque de globalización al asunto. Como es costumbre, resulta que este chico tiene relación con la hija del ex-presidente Wilmore, además de un conflicto con el hijo del Capitán Steven Hiller, quien fue interpretado por un Will Smith al que se le agradece su decisión de ausentarse de este pedazo de desgracia. Podría profundizar pero es lo de menos.

Entre los vestigios del elenco también tenemos a un Jeff Goldblum demasiado desanimado y canalizando el espíritu emprendedor patentado por Nicolas Cage. Claramente está en la película por el billete, más que cualquier motivación artística. El desarrollo de su personaje geek, se limita a sorprenderse por cualquier pedazo de basura digital que le avienten, y por supuesto no podía faltar las vergüenzas que le hace pasar un padre que inicia de naufrago y termina como chófer de un autobús escolar que al final ayuda salvar al mundo. No estoy bromeando.

Cuando llega la madre nodriza a estacionar su enorme trasero en nuestro planeta (¡De verdad que no estoy bromeando!), es cuando comienzan la destrucción de millones de pixeles haciéndonos creer que algo está sucediendo. Si algo tiene la primera parte, es que con todo sus maquetas llenas de palmeras ridículas calcinándose, existe un aire de realismo en como se desarrolla la catástrofe. Como ya es tendencia,  los efectos visuales se ven tan comunes y plenamente baratos, en parte por el director que no le inyecta emoción, y otra por tener unos personajes genéricos y aburridos.

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Mientras la primera película tuvo una duración considerable de tres horas, en donde una hora fue dedicada a ver personajes en su vida cotidiana reaccionando ante el evento que cambia a la humanidad, aquí en 20 minutos (como si ordenáramos una pizza) el director se dedica hacer explotar la pantalla y con todavía el cinismo de decirnos que a los invasores les gusta destruir los sitios históricos. Poco a poco, con cada minuto la burla llega al punto de quiebre con un clímax que es para aventar todo lo que encuentres a la pantalla.

Existen límites de credibilidad en donde el director es el encargado de desarrollar su película de tal forma que puedas interesarte en lo que sucede: algunos se basan en la realidad para que te sientas identificado, otros crean un mundo en donde establece reglas que terminas por aceptar por más fantasiosas que puedan ser. En este pedazo de imagen y sonido no existe nada que pueda uno detectar. Cada escena te pide que no le des importancia, que cualquier cantidad de destrucción y vidas no importan porque al final estarán celebrando como si nada hubiera pasado.

‘ID-Contraataque’ es una hecatombe fílmica sinvergüenza. Es de esas que no pide permiso o perdón alguno y te hace una lobotomía para hacerte creer que lo que estas mirando vale la pena porque contiene efectos visuales. Esta vez el director Roland Emmerich ya no tiene madre humana, ni alienígena. Fácilmente uno de los peores filmes del año.

El Despertar de la Fuerza, renace, recicla y revende.

En el supermercado existen productos que cada cierto periodo de tiempo cambian de etiquetado, anuncian nuevos ingredientes y con frases rimbombantes nos convencen que es el nuevo y mejorado producto que tanto uno quiere y ama. Pues es prácticamente lo que le sucedió al tan anunciado séptimo episodio de nuestra tan amada saga de Star Wars.

No me lo tomen a mal, me gustó la película y la mayoría está de acuerdo, solo que es difícil de expresar decepción o mucho menos una pizca de crítica a lo que dices querer hasta los huesos. Todos siguen con la fiebre de Star Wars y no seré el Grinch que les arruine Navidad, pero seré el grillo a lado del hombro murmurando que nos dieron lo mismo, pero con diferente empaquetado. Podremos incendiar las desgraciadas precuelas y con justa razón, lo que no se puede negar es que por lo menos George Lucas intento narrar una historia muy diferente a sus antecesoras. Al parecer Disney compró la fórmula y en vez de utilizar los ingredientes para crear algo nuevo, prefirió guardar su inversión y agrégale 10% de Han Solo, una pizca de Leia, un director famoso por reciclar historias, actores carismáticos, y ¡listo!!! Billones de dólares en pre-ventas.

Lo que es imposible de negar es el amor del director JJ Abrams por esta saga, porque es notable cada momento tan detallado y visualmente muy afín a todas la películas. Si puedo quejarme de algo, es que hubo instantes en que pudo haberse tomado su tiempo. Más sin embargo, es bien conocido que el hombre sufre de déficit de atención y le gusta todo rápido y furioso. Por supuesto, que la mayoría ni lo ha de notar, porque digamos que está acorde a los tiempos donde no puedes tener una escena tranquila para mirar el paisaje, o por lo menos pensar. ¡Esa es la palabra!

Capitan Phasma

La mayor sorpresa llega al inicio con la intensidad de la violencia que se nos presenta. Era conocida la brutalidad del Imperio, más no visualmente tan estimulante. Abrams no tiene temor, y en parte celebro la valentía para establecer un villano que no se tienta el corazón con tal de lograr sus objetivos. Es solo que de nuevo lo acelera todo. ¡Por Dios! ¡Se acaba de morir una persona! Hay que darle la seriedad que eso implica. El colmo llega cuando millones de personas mueren en un evento de luz y sonido gracias a los nuevos gobernantes de la galaxia, para luego desvanecer el impacto como la transición de escena a la que estamos acostumbrados. Pequeños detalles, por supuesto.

Si tan solo se hubieran salido del modelo establecido, esta sería una película para recordar, porque JJ Abrams tiene calibrado el sentimiento de Star Wars y cuando vira a lo desconocido como lo hizo en un enfrentamiento clave que ocurre a la mitad de la película, literalmente logra que se me salieran lágrimas de alegría. Claro que son las mismas batallas de siempre, solo que existe innovación en como se presenta, y por fin, después de tanto tiempo se logra la unión de lo mejor tiene que ofrecer la saga con una perfecta armonía entre la nostalgia y lo nuevo que jamás esperaba volver a sentir.

Rey y Finn

Pero el libreto de JJ Abrams y el tan celebrado por ‘El Imperio Contraataca’, Lawrence Kasdan, resulta ser uno para olvidar. Por más que nos recuerde buenos tiempos, muchas de las escenas las hemos visto antes y prefiero ver Episodio IV con todo y su baja definición, donde es más apropiado y no como el compendio de los mejores éxitos. Porque prácticamente en eso se traduce esta película. Es cierto que Kasdan participa y se nota su mano en diálogos entre los protagonistas cuando están involucrados en situaciones extremas, pero hasta ahí, porque no se salen del mismo esquema establecido, más que algunas escenas donde hay flexibilidad y le otorga un necesitado aire de frescura.

Siguiendo la pauta de los anteriores filmes, se entiende que existan dudas sobre ciertos parentescos o hasta la vida de los habitantes de la galaxia lejana después de tanto tiempo, y solo se salva porque tiene dos películas más para rellenar los huecos del tamaño de una Neo-Estrella de la Muerte. Pero esta vez, hay instantes que en verdad parece una telenovela de Televisa, de esas que sabes desde el primer episodio el parentesco secreto del protagonista y tienes que esperar seis meses para que se revele la verdad, o en este caso dos años. Ahora entiendo porque los trailers no revelaban detalles, si todo lo puedes adivinar con una escena.

No hay duda que el elenco es el principal valor de la película. Me cae que si tienen la capacidad para lograr crear un grupo de personajes con actores jóvenes, multiétnicos, carismáticos y talentoso; por lo menos le hubieran puesto materia gris en narrar una historia algo diferente. De los actores de sangre y hueso no tienes alguno que arruine la experiencia, aún hasta con Kylo Ren (Adam Driver), quien aprendes a querer aún con sus complejos de inferioridad.

De quien no hay duda que se anotaron un jonrón es con el nuevo rostro de la fuerza: Rey (Daisy Ridley). Cada instante que esta en escena resulta ser cautivante aunque sea para escuchar otro pedazo de diálogo con Finn (John Boyega), o poner una cara de que pedo. Hasta para eso se necesita tener un don que no fácilmente logras encontrar. Sus parentescos podrán ser predecibles, pero al menos logra ese aire de nostalgia y seguridad de que queremos ver sus aventuras en el futuro. Y creo que es lo más importante.

Leia---Han-Solo

Para legitimar un séptimo capítulo se logra el reencuentro de los rostros que hicieron de Star Wars un rotundo éxito. Quien más aporta con minutos en pantalla es Han Solo (Harrison Ford), quien por supuesto convencieron con el argumento de recordar viejas glorias. ¡Jajajajajaja! Eso y porque tuvieron que ceder una buena parte de los ingresos de película. Pero lo interesante es lo que hacen con su personaje, que al igual que todos, esta envuelto en misterio.

Miren, entiendo lo vital que es Han Solo para Star Wars y para esta película, porque de lo contrario no existe importancia para justificar el capítulo. Por más que nos ofrezcan nuevos héroes a seguir, más batallas o luchas en sable, quienes siguen siendo el corazón de la saga son la vieja guardia, y eso incluye a Solo. Sin entrar en detalles, las escenas claves en donde se encuentra son de lo mejor y a la vez lo peor porque Kylo Ren lo arruina todo, en parte por el libreto que no explica detalles y en parte otra vez porque se plagian escenas donde es obligatorio caer a una fosa del infinito.

Episodio VII es una oportunidad perdida porque a pesar de contar con elementos sólidos para valerse por si misma en una historia original, la inseguridad ofrece una película relleno. Si, es innegable que logra con éxito introducir nuevos rostros, pero todo esta envuelto en lo más anticuado con la batalla obligatoria que su contribución es la de aumentar el factor de efectos y minutos. Si la decisión era recrear, al menos que sea para obtener otro resultado que impulse la historia a nuevos lados de la galaxia, pero se retracta, terminamos en lo mismo, y hace ver a los villanos  como unos ineptos en su estrategia de gobernar.

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No hay debate en que lugar cabe Episodio VII dentro de la saga, la respuesta es fácil: esta por arriba de las precuelas, pero inferior a la primera trilogía. Por más que quieras modernizar, nuevos juguetes, otros lugares, personajes, mejores efectos; nada se compara y hasta ofende reutilizar los mismos trucos de siempre porque se ve que no hay ideas.  Lo que si existe es talento para reproducir el alma de Star Wars y es por eso que el filme es justamente celebrado por los fans, y por lo tanto se salva del fracaso un Disney productor tan conservador y pichicato.

Aún con todo lo que he explicado, este filme no deja de ser de lo más entretenido, divertido y nostálgico del año. Con todos sus pecados, es una obra que será aceptada por ser el reinicio de una saga que se creía perdida. Lo más esperanzador es que existe la intención de volver al alma o por lo menos recrear el sentimiento que nos inspiró a querer Star Wars, y por eso debemos de estar agradecidos. Les aclaro que esta no es una crítica pesimista y espero, de verdad lo espero, que la secuela a venir nos demuestre que vale la pena continuar las aventuras de Luke y compañía.

Spectre. Daniel Craig contra los fantasmas del pasado Bond.

“Casino Royale” en 2006 significó un cambio de enormes proporciones para la franquicia de James Bond, pues la película tuvo un realismo que no se había visto en ninguna de las anteriores del 007: un Bond letal y frio al momento de asesinar, mujeres mucho más inteligentes e independientes, casos más realistas; “Casino Royale” fue sin lugar a dudas una película que pareciera que cambiaria las cosas alrededor de la franquicia.

Pero conforme las secuelas fueron pasando, el Bond/Craig poco a poco se había vuelto a meter a los viejos territorios que Connery, Lazenby, Moore, Dalton y Brosnan recorrieron en sus épocas. Poco a poco esos puntos que no entraron en “Casino Royale” se fueron presentando en “Quantum of Solace” y “Skyfall”, provocando opiniones divididas: los fans amaron volver poco a poco a esos elementos tan icónicos en la franquicia, mientras que otros, que se estrenaron con Craig (o que quedaron fascinados con su entrada la franquicia), como que detestaron varios de esos detalles. Con ese panorama en contra o a favor, “Spectre” llega para dividir aun más las aguas entre el público: hay quienes acabaron rendidos ante la película, pero hay quienes terminaron casi odiando lo que Sam Mendes presento en la gran pantalla.

Bond

Es difícil de saber por dónde empezar en esta película, pero creo que empezare con los aspectos positivos y lo primero que destaco son las actuaciones: para esta entrega del 007, nos encontramos quizá ante un enorme casting que desborda carisma a pesar de lo limitados que están sus personajes: Craig sigue demostrando que esta mas que completo para el papen de Bond, con un poco mas de humor muy al estilo de Connery;  Christoph Waltz se siente desaprovechado pero aun saca a flote su talento para destacar como el villano de la película; Ralph Fiennes, Ben Wishaw y Naomie Harris como M, Q y Moneypenny lucen bastante sólidos en sus escenas; y Lea Seydoux demuestra ser una buena chica Bond. También destaco aquí a Dave Bautista (Batista, ex luchador de la WWE) como Hinx, el asesino en turno de la película: es brutal, es callado y con él no se puede jugar sin salir lastimado.

La acción es bastante notable a mi parecer: cuando supe que habían grabado escenas en México (pagadas por el gobierno aparentemente), temía que fuese a ser una escena mal hecha, solo para atraer al público mexicano; y el resultado fue no solo una de las mejores escenas de toda la película, sino más bien una de las mejores escenas de toda la franquicia, haciendo una toma larga increíble apenas comenzando. El resto de la acción no está mal tampoco: la pelea en el tren entre Bond y Hinx es intensa, así como la escena en las montanas; y la pelea en el desierto del Sahara es intensa.

Spectre

Pero no todo lo que brilla es oro en esta entrega de James Bond. Aunque tiene un buen casting, la película comete un par de pecados: el primero es no darle un trato del todo bueno a los nuevos personajes, salvo a Bautista; Waltz logra sobresalir, pero más a su talento que al trato a su personaje que queda bastante a deber y Seydoux es solo un adorno para Craig; y el segundo pecado es el increíble desperdicio de Monica Bellucci. Voy a confesar que antes del 2015 mi conocimiento sobre el agente 007 y su enorme franquicia me era desconocida, pero al momento de saber Bellucci estaría aquí, fue cuando me decidí a ver todas las películas; y saber que todo lo visto fue solo para un cameo de 5 minutos (o menos) me parece insultante, para la enorme figura de la actriz.

La acción en un principio está bien, pero conforme avanza como que va perdiendo lógica (no fuerza), especialmente en sus últimos minutos, cuando la saga literalmente se adentra en terrenos dignos de la era Roger Moore.

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Pero en donde la película en verdad presenta sus fallas en con la historia, que es muy entretenida, pero hace huecos por doquier. Donde radican los problemas es con Spectre. La organización criminal enemiga de Bond por excelencia aunque tiene un plan bastante interesante, falla en su ejecución de manera tan lamentable, que uno se pregunta cómo es que Bond batallo tanto para poder detenerlos. Las conexiones que tratan de hacer con las películas anteriores también fallan; y la idea de emparentar a Bond con el líder de la organización no es mala, pero no siento que este del todo aprovechada.

No es mala “Spectre”, de hecho diría que es bastante recomendable (mas de lo que fue “Quantum of Solace” o incluso “Skyfall”), pero en verdad le hacía falta una repasada al guion, que por momentos quiere bordear lo ridículo, y eso afecta mucho la opinión; al final, no deja de ser una buena opción en la gran pantalla.