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Especial: M. Night Shyamalan, ¿genio o fraude?

Amanecí nostálgico. O al menos eso sentí. Y eso puede ser bueno o malo, depende de cómo lo afrontas. No quiero marcarle a mi ex, tampoco quiero regresar el tiempo atrás y volver a vivir mis pasajes claroscuros de la secundaria (quizás la época estudiantil más divertida de todas), mucho menos quiero experimentar por vez primera cuando entre a una sala de cine. No, mi nostalgia no va de eso. Lo que traigo hoy radica más en la escritura y en mi pasión, que una vez tuve, hace tiempo, por escribir sobre cualquier tema que me venía a la mente, mayormente algo relacionado con el cine.

Tenía tiempo sin escribir nada en este espacio, principalmente por mi desgano y falta de motivación por dedicarle tiempo a una película o artículo relacionado al séptimo arte. El cine me ha decepcionado en muchos aspectos, sin embargo aquí sigo, iluso y esperanzado de que el cine volverá a ser una expresión artística y humana que nos dejará un mensaje profundo al ver pasar ante nuestros ojos los créditos finales en la salas de Cinépolis o Cinemex, o donde quiera que acudan. Tengo fe. Y nostalgia. Es tiempo de volver a mi máquina del tiempo y hacer lo que más me gustaba: escribir sobre cine.

El encabezado de este artículo ya da indicios de a dónde quiero ir. Es el punto perfecto para empezar, espero. Hace algunos años cuando era un mocoso en pañales y solo escribía tonterías y daba mi opinión subjetiva sobre el cine, apareció un tipo aún más loco que yo y me ofreció colaborar junto a él en un pequeño blog de cine llamado por aquél entonces “Pinche Película”. El resto de la historia, los que nos siguen desde entonces, ya la conocen. Cristóbal y un servidor maduramos, cada uno a nuestra manera, en la forma de ver y apreciar el cine. Hasta la fecha sigo pensando que lo más importante de cualquier película seguirá siendo la historia y sus personajes, lo demás pasa a segundo término.

El hecho de que haya escogido a Shyamalan para este artículo se debe a varias circunstancias. La primera, y más importante, es que ya había analizado a detenimiento su filmografía años atrás (al menos la mitad de ella), y por lo tanto quise volver a retomarla ahora que tengo más años a cuestas y por ende una desarrollada madurez, espero. La segunda circunstancia se debe más a mi opinión objetiva con el propio cineasta. Nunca he considerado a Shyamalan un gran cineasta o alguien que vaya a pasar a los anales de la historia, sin embargo debo admitir mi admiración y fascinación por su visión del mundo y sobretodo de cómo él entiende el hacer cine. Y finalmente, la tercera circunstancia se debe a que a principios de este año se estrenó Split (Fragmentado), doceavo largometraje del cineasta que al parecer todo el mundo, o casi todo, disfrutó bastante. Podrán odiarlo o desearle la muerte pero el sujeto tiene su estilo e ideología definida, misma que aplica siempre en cada proyecto que le venga en mente y sin importar mucho el qué dirán sus detractores. Yo respeto eso.

Manoj Nelliyattu Shyamalan nació un 6 de agosto del año 1970 en el distrito de Mahé, territorio de Pondicherry, India. Si les suena el nombre de Pondicherry eso se debe a que es el mismo lugar donde nace el protagonista de La vida de Pi. Curiosidad, nada más. En fin, si bien los padres de Shyamalan (ambos médicos) tenían nacionalidad y residencia en América, fue tradición familiar el regresar a la India para que su hijo naciera allá y tuviera la misma nacionalidad. A las seis semanas los tres regresaron a su hogar: Pensilvania, Filadelfia. Shyamalan fue criado y educado bajo las reglas y parámetros de la religión hindú, sin embargo asistió a una escuela católica, esto debido principalmente a que dicha institución educativa era muy prestigiosa en la zona donde vivían y encima era bien conocida su estricta disciplina, motivo por el que sus padres pensaron que sería fundamental para su formación. No es de extrañar por tanto que temas religiosos o de carácter espiritual sean recurrentes en su filmografía. También cabe mencionar que la conexión y amor de Shyamalan hacia Filadelfia sería tan grande que casi toda su filmografía se desarrolla ahí.

A la edad de ocho años Shyamalan recibe como regalo de cumpleaños una cámara Super 8 y comienza a experimentar con la misma. Siguiendo los pasos de su ídolo, Steven Spielberg (reconoce que su película favorita de todos los tiempos es Cazadores del Arca perdida), Shyamalan produce, escribe y dirige varios cortometrajes antes de decidir qué es lo que quiere hacer con su vida. A los 14 años lee un libro del cineasta Spike Lee que le hace decidirse de una vez por todas que quiere hacer cine. Apoyado por su madre, su padre quería que fuese un médico, logra ingresar a la Universidad de Nueva York donde estudiaría Artes. Es durante su estancia en la universidad que Shyamalan cambia su segundo nombre Nelliyattu por “Night”. Supongo que por cuestiones meramente artísticas. Asimismo en la universidad filmó su ópera prima, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Evidentemente hay más anécdotas y datos interesantes de Shyamalan pero prefiero guardarlos para irlo explorando poco a poco cuando repasamos su corta, pero variada, filmografía. Quizás muchos no entiendan lo importante que fue Shyamalan hace algunos años y solo lo reconozcan como uno de los tipos más odiados y despedazados por la crítica y el público, pero la verdad es que Shyamalan era un cineasta que prometía mucho. El propio Spielberg quería que lo ayudará a escribir el guión de la cuarta aventura de Indiana Jones. Digo, que Spielberg te pida personalmente ese favor, no cualquiera. De igual manera le fueron ofrecidas tres películas (sí, tres) de Harry Potter para que dirigiese, mismas que rechazó para enfocarse en proyectos personales. Y por último, y no menos importante, fue el guionista mejor pagado en el año 2002 cuando Disney le dio 5 millones por escribir el guión de Señales

Comunidad, los invito a que me acompañen los próximos días a visionar la carrera de un cineasta que interpreta el cine de una manera bastante particular y ya sea que disfrutes o sufras con su cine, siempre habrá algo positivo que sacar de todos sus proyectos. Trataré de hacer los textos y análisis bastante amenos y entretenidos para ustedes, nuestros lectores, y esperemos que sea un viaje de autoaprendizaje para comprender a esos locos soñadores que tienen una idea en su cabeza y quieren compartirla con el resto del mundo. Claro, todo por el precio de un boleto de entrada.

P.D. Aquí les comparto una entrevista muy interesante que le realizaron a Shyamalan a principios del año 2000, a raíz del éxito en taquilla y crítica que resultó ser El Sexto sentido. Recordemos que debido a esa película Shyamalan obtuvo seis nominaciones al premio Oscar, incluyendo Mejor película, Mejor director y Mejor Guión original. Desafortunadamente la entrevista está en inglés. Pueden activar los subtítulos (igual en inglés) para que se les facilite un poco.

Lo siento, acá otro vídeo. También bastante interesante sobre las motivaciones de hacer cine (una disculpa, este no tiene subtítulos).

La Verdad Oculta, provoca concusiones

En los últimos días, se ha dado a conocer las amenazas de boicot a los premios Oscar, por parte de Spyke Lee y Jada Pinkett Smith. Su inconformidad radica en la falta de nominaciones para gente de color, llegando a juzgar la ceremonia muy blanca porque ignora películas como la que voy a continuación ofrecer mi punto de opinión.

Will Smith es el responsable de interpretar al Dr. Bennet Omalu, un migrante nigeriano, creyente del sueño americano y prácticamente un luchador de la vida. Dentro de las labores de su profesión, descubre la presencia de daño cerebral extensivo en una de las autopsias que realiza a un ex jugador de futbol americano. Por supuesto que publica su descubrimiento y la NFL no compartiendo el espíritu humanista del buen doctor, se dedica a destruir su credibilidad y negar cualquier vinculo de daños a la salud ocasionados por el juego.

En el cine no son nuevas estas luchas incansables por parte del héroe que busca cambiar los males de la humanidad. La industria está repleta de tales historias, es por eso que vemos innovaciones en edición, actuaciones soberbias, detalles interesantes por parte del director; algo que permita a tu película sobresalir, y  ‘La verdad oculta’ no tiene nada de lo anterior.

doctores-verdad-oculta

El filme sufre de un conflicto de buenas intenciones por parte del director y del protagonista: el primero porque busca dar a conocer una problemática actual sin caer en lo trillado que son las conspiraciones corporativas, y el segundo quiere interpretar la imagen positiva de un migrante de color. No tengo nada en contra de lo que intentan hacer, solo que no les funciona porque no supieron manejar el escaso material que la vida del doctor les ofrece y la conspiración nunca se llega a sentir como una amenaza que nos interese.

A momentos las película se llega a sentir extensa por un buen número de escenas donde nuestro protagonista contempla sus sueños. Se llega al punto en que resulta ser prácticamente relleno innecesario porque se establece correctamente desde el principio la personalidad del Dr. Bennet. Luego, no se que le pasa a Will Smith que últimamente sus interpretaciones son de un hombre agobiado, con el rostro demacrado y totalmente miserable. Si pensaba que con hablar con acento nigeriano sería suficiente para recibir premios, estaba equivocado.

El libreto tampoco ofrece demasiado como para emocionarse, ni  para darle a Will de material que haga estirar sus músculos actorales. Se pretende algo de emotividad mediante el drama familiar de su esposa Prema Mutiso (Gugu Mbatha-Raw), pero el director Peter Landesman se queda corto y literalmente me lo deja abandonado con ángulos cerrados sin sentido e inexpresivos. A eso, hay que agregarle reuniones con personalidades medicas a las quienes hay que convencer de decir la verdad, con el mismo argumento que se repite una y otra vez.

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El asunto de la conspiración de la NFL tampoco logra tener un impacto suficiente para tomar conciencia del mal que hace a los jugadores. Al estar enfocado con el Doctor, solo tenemos breves momentos de conflictos mentales que tienen los jugadores, hasta que aparecen en la mesa de autopsias. Si, resulta dramático y ayuda a despertarnos del letargo que es otra reunión con su colega Dr. Julian Bailes (Alec Baldwin), más no ayuda del todo a comprender como no ha trascendido el tema ante tanto sufrimiento de las víctimas. Estuve esperando esa conexión del Doctor, pero a lo mucho solo tenemos la entrevista con la madre de uno de los fallecidos.

El futbol americano está impregnado en la cultura del vecino país, y he visto excelentes películas que ayudan a comprender el amor hacia tal deporte. Aquí no existe tal sentimiento, aunque se intenta con montajes, edición de imágenes y trozos de un libreto que pretende vender la idea que existe arte en las tacleadas.¡Les falló! Y por lo tanto el filme pasa sin pena ni gloria. Así que no culpen a la Academia u otro sector de premios por deficiencias presentes como en cualquier otro lado.

Es evidente la frustración por no poder dar a conocer un tema de salud pública. Esperaban que con reconocimientos o algún premio recibir la atención. Quizás con un experimentado director y un mejor libreto esto se lograba salvar, y así no parecer un producto directo para un canal de televisión por cable.

La Chica Danesa, y la esposa que lo amó ante todo

Existe una confusión en el nombre del filme que pretende vender el protagonismo de la chica danesa, cuando en realidad debió de haber sido el de la esposa. No sería la primera vez que ocurre, más sin embargo, te quedas con la sensación que algo no está correcto. Y ese es el punto de un filme que exterioriza el sentimiento de Einar Wegener (Eddie Redmayne), y quien a través de los años descubre que es una mujer atrapada en un cuerpo de hombre. Nada fácil el dilema si lo ubicamos en los años 20.

El nuevo filme del aclamado director Tom Hooper, contiene todos los elementos para destacar como una gran película, solo que a diferencia de sus anteriores proyectos, el tema a tratar le queda muy grande. Le reconozco su ambición al momento de elegir proyectos- Los Miserables me viene a la mente-, si no fuera porque termina por ser una oportunidad desperdiciada al no lograr trascender como se propone.

El primer tropiezo es con el lenguaje tan trillado que utiliza el director para darnos a conocer la dualidad de Einar: eso de mirar el reflejo a través de espejos y ventanas, es tan común, que yo siendo un ignorante me doy cuenta. Luego, tiene elementos para lograr llevar el filme a otro nivel, como el arte de la pintura para crear un tipo de composición de imagen, algo que evoque sentimiento, pero fiel a su estilo, prefiere utilizar las locaciones como su carta fuerte y termina esto peor que un «Travel Channel». La verdad quede desilusionado con la dirección de Hooper, tenía materia prima para lucirse, un tema de alta complejidad y si no fuera por su elenco que brilla más de la cuenta, la película sería para olvidar.

Chica Danesa-pintura

Ya entrando en temas de actuaciones. Las nominaciones para Eddie Redmayne y Alicia Vikander, tienen merito hasta cierto grado: el primero porque pone empeño al interpretar un personaje difícil, y ella porque simplemente te vende la película con todo y sus errores.

Empezamos con Eddie, de quien celebras que no haya hecho del personaje de Einar la caricatura de un travestí. Es muy difícil el no caer en las exageraciones de un hombre pretendiendo ser una mujer, o hacer de sus tropiezos algo cómico, lo cual definitivamente no estamos para eso. Su desconcierto al descubrir su naturaleza es manejado con sensibilidad y tacto, quizás algo melodramático y con excesivas explicaciones; pero eso es cosa del libreto. Lo que me disgusta es que no convence al cien porciento, siempre existe un detalle que te saca de la ilusión y por lo tanto sabes que estas ante una imitación.

En contraparte, Alicia Vikander se roba la película como la esposa que ama sobre todas las cosas. Y vaya que es difícil de interpretar tal mujer sin caer en el fastidio, porque la actriz te convence del dilema que enfrenta, y sin tanto drama con acercamientos al rostro para lograrlo. Cada escena en donde se encuentra merece la pena, a tal grado, que yo le daba el premio sin mirar el resto de las candidatas. Así de grande es su contribución, y espero muchos premios más en un futuro .

Chica Danesa-amor

En donde tengo conflicto es en el libreto de Lucinda Coxon, el cual se dedica a repetir situaciones una y otra vez. Hay escenas que sobran, y no se requiere volver a explicar el sufrimiento por el que está pasando Einar. Luego existe una ambigüedad respecto a su naturaleza médica, en la cual no deja en claro si en realidad es hermafrodita. También tenemos un triángulo amoroso que medio funciona porque no deja en claro las tendencias de Hans (Matthias Schoenaerts).  Son pequeños detalles que no cuadran del todo.

Es más, el filme es mejor cuando no existen demasiados diálogos, y es aquí donde reconozco el esfuerzo de Tom Hooper por dejar que la imagen hable por si misma. Esto sucede en especial al principio, cuando no es requerida tanta explicación y nos dejamos llevar por la interacción física de los personajes, o la transformación de Einar en Lili. Si tan solo hubiera mantenido esa constante, y más imaginación en componer imágenes, pues sería otra cosa.

En resumen, no es una mala película, y espero que por el tema no le den vuelta como si se tratase de un pecado. Les aseguro que es neutral en narrar una historia de una persona que se enfrentó a un dilema que todavía en nuestros días tratamos de comprender. No será la mejor, porque considero que la serie de televisión ‘Transparent’ hace un mejor trabajo, pero de todos modos, logra transmitir un mensaje de amor único. Y al final , eso creo que es lo que más importa.

La Gran Apuesta, incetivada por la estupidez

Este inicio de año el cine nos está dando en la masa encefálica con temas de informática, mercadotécnica y ahora hasta de finanzas. Al paso en que vamos, siguen clases de filosofía, matemáticas y teología.

Como lo he dado a conocer en varias ocasiones. Tijuana es una ciudad fronteriza con Estados Unidos, y uno de los beneficios es poder mirar canales de televisión de dicho país, eso, y otros detalles no tan positivos. Recuerdo que en aquel lejano 2006, hubo un reportaje sobre una pareja que vendió su casa para irse a vivir a Montana. Los reporteros se mofaban de tan mala decisión porque no podían creer que intercambiaban el estilo de vida del paradisíaco San Diego, California, por el de un rancho polvoriento. Semana tras semana, era una noticia tras otra de como el precio de la vivienda subía tanto, que muchos optaban por mudarse de la ciudad para sacar una jugosa ganancia. En eso entonces, los costos de vivienda estaban hasta las nubes y todos pensaban que jamás se detendrían porque el sector inmobiliario era un pilar estructural de la base económica del país. El resto es historia conocida.

oportunity-smell-gran-apuesta

No es sencillo relatar un capítulo sobre el lado oscuro del capitalismo. Digamos que es por la complejidad natural de las finanzas, pero sobretodo porque duele a muchas personas que sufrieron tremendamente por la avaricia de uno pocos que hicieron basura un sistema desregulado, corrupto y fraudulento, lo que hace de este filme una experiencia no tan fácil de recordar. Es por eso que considero esta película un milagro, tanto en su concepción, desarrollo y misión en dar a conocer el origen de una historia que aún estamos viviendo.

La trama del filme es básicamente seguir a un grupo de individuos mientras descubren que el sistema financiero está a punto de irse al caño. Tenemos el genio Michael Burry (Christian Bale) encontrando los hoyos negros en los prestamos hipotecarios; el advenedizo Jared Vennett (Ryan Gosling), quien descubre por casualidad la oportunidad de hacer dinero vendiendo apuestas en contra del sistema; un par de jóvenes inversionistas que se divierte haciendo dinero, junto con su mentor y otra vez productor Brad Pitt; y por último Mark Baum (Steve Carell), como la conciencia y prácticamente quien reacciona ante lo desagradable que es el mercado financiero.

Christian Bale-Gran Apuesta

Este grupo no podría ser de lo más carismático que Hollywood puede ofrecer. En verdad, una cosa es que el director indique como debe de ser el personaje, pero otra es ver como cada quien pone su mejor empeño para hacer de ellos algo único y trascendente. Quien justamente recibe mis aplausos y merecidas nominaciones es un Christian Bale, quien de nuevo da cátedra como uno de los mejores actores en la actualidad. Nada de porquerías como en Terminator, en serio que este hombre te atrapa con su personaje, y no te suelta hasta que termina la escena.

El filme no se anda con rodeos y desde el inicio busca imponer condiciones con una narración energética, interactiva e inteligente. Tiene noción que los términos financieros son parte de un lenguaje extraterrestre, y por lo tanto el libreto de Charles Randolph y Adam McKay, utiliza todo a su alcance para hacerlo digerible. Y que mejor que imponer la figura de Gosling para seducir al público femenino, mientras relata las complejidades de la hipoteca. O que tal Margot Robbie en una tina de baño explicando los créditos subprime, ¿acaso no suena encantador? Pues lo es, y lo que hace increíble que a pesar del tono chusco que puedan parecer las escenas, jamás se pierde la seriedad respecto a las consecuencias.

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Lo sorprendente es que el filme proviene de un director ignorado, con una filmografía que incluye las comedias de Anchorman, y el resto que tienen como fachada al actor Will Ferrell. No hay nada malo de haber vivido de tal legado, porque el hombre tiene que comer, solo que esta vez logra algo tan raro y único con su película; que no te queda otra más que aplaudir. Fiel a su estilo, la edición es su principal arma, pero en vez de buscar siempre el impacto con el fin de comedia, esta vez lo utiliza para marcar limites con sus tres objetivos: informar, entretener, y conmover. El detalle es que corre un enorme riesgo al momento de mezclar cada uno de los objetivos en una misma escena. Y lo hace, una, y otra, y otra vez. La fórmula no es nueva, pero es tan, tan, difícil de lograr una especie de equilibrio en donde todo se vuelva armonía, y no ruidos pretendiendo tener ritmo.

Me sorprendería que el filme gane algo de relevancia, más allá de sus nominaciones, porque el tema que trata pega en el psique de una cultura impulsada por el dinero. Como la mayoría de los filmes con problemáticas antipatrióticas, esta película tiende a desaparecer por la terquedad de gente que piensa que Estados Unidos es el mejor país del mundo y que todo es perfecto. No importa cuanto sufrimiento cause la avaricia de unos pocos, pero si existe la posibilidad de gozar de una vida como la del 1%, entonces vale la pena continuar hasta quedarse sin dientes y alma.

Por eso le advierto al cinéfilo que gusta del cine casual de Hollywood, que por favor se aleje de ‘La Gran Apuesta’. No voy a desgastarme en defender un producto indigerible, porque lo es. Su naturaleza con términos financieros la hace un pedazo de chicharrón atorado en la garganta. Podrá saber delicioso, pero los malestares son inevitables, y van ha sufrir con el contenido. ¡No vale la pena! ¡Aléjense! Porque lo único que hará en ustedes es provocar un rechazo que durará por años. Ahora, si piensan que están preparados para lo que es cine, con todo y sus complejidades. Pues sean bienvenidos, porque el viaje es uno difícil de olvidar.

Steve Jobs, el genio despreciable

Quizás hayan escuchado de esta humilde película que desapareció repentinamente de la cartelera nacional. En serio, creo que si duró dos semanas, fue demasiado. El rechazo de la audiencia fue rotundo y no creo que ni el que aparezca en varias listas de nominaciones vaya hacerlos cambiar de opinión.  De todas formas, es un filme que no me puedo perder y que debo de compartir mis pensamientos.

Antes, tengo que aclarar que no he tenido el gusto de ver la versión con el actor Ashton Kutcher, por lo tanto, no habrá comparaciones al respecto. Aunque si me deja cuestionando la terquedad por narrar en una película la vida de Steve Jobs. ¿De verdad hay tantos que veneran su Iphone como para producir una película? Al parecer no.

Si uno mira los créditos de inmediato supone que ha de ser un rotundo éxito, infinidad de premios y promoción al máximo. Si no fuera porque la película no se da a querer. Los creadores imponen sus condiciones y te exigen el máximo funcionamiento de tu masa encefálica. Si uno como audiencia esta acostumbrada a lo mismo de siempre, se llevarán una sorpresa.

Pelicula-Steve-Jobs

La trama se desarrolla en tres diferentes periodos de tiempo en la vida de Steve Jobs. Dos de ellos coinciden con los lanzamientos clave de las computadoras Apple, y el otro con el fracaso que fue el semi-cubo NeXT, la mítica computadora que tanto deseaba Jobs, pero que costaba tanto, era impráctica y un berrinche de parte de su creador. En medio de la euforia de las ceremonias en donde se da a conocer al mundo los nuevos productos, es que la vida personal del genio de la mercadotecnia insiste en atacarlo desde el plano familiar, profesional y hasta psicológico. Ahí está su película.

El libreto del famoso guionista Aaron Sorkin, no tiene piedad del mortal que apenas logra desenvolverse entre Twitter y Facebook. Los diálogos están saturados de datos, cifras, términos de informática, y en muchos casos de historia no contada digna del concurso de televisión Jeopardy. A eso, hay que agregarle la velocidad con la que se desarrolla la película, en donde Kate Winslet no estaba bromeando cuando al recibir su Globo de Oro por mejor actriz de reparto, declaró que Sorkin estaba loco al escribir tales diálogos.

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El aclamado director Danny Boyle, tampoco hace mucho para desmenuzar tanto conocimiento. Más bien, está atrapado entre tanta información, e hizo lo que pudo. Una que otra ocasión logra a través de la técnica del flashback explicarnos los detalles, o en forma artística en una escena existe la imagen de un cohete para darnos a conocer de lo que se habla, pero no es suficiente. Si tan solo hubiera puesto un alto a tanto conocimiento. Si, es interesante. Si, es hasta fascinante. Pero llega un punto en que se siente que algunos datos son solo para lucirse, para presumir que Sorkin es un genio, para darle el adjetivo de ser un filme inteligente, diferente, hasta innovador en relatar la historia del hombre que hizo historia. ¿Pero saben lo que tienen? Un ladrillo que la mayoría de la audiencia despreció en la primera semana.

Agradezco la valentía para presentar este filme sin consideración a su audiencia, pero creo que se les paso el picante en la sopa. Hubo momentos en donde no podías voltear porque perdías el hilo de la trama. Si en verdad, se llega al extremo porque inclusive para hacer más emocionante su filme, a Boyle se le ocurre pisar el acelerador y la mayoría es un incesante clímax de gritos entre actores, y más bien, es por ellos que uno sigue pegado al asiento. Es el carisma de los actores, su presencia en pantalla lo que hacen que varias escenas se vuelvan emocionantes, y no una producción barata por su limitado uso de locaciones, aún cuando nos hacen recordar el vinculo del cine con el teatro.

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Las nominaciones que ha recibido como mejor actor Michael Fassbender, en su interpretación del mítico Steve Jobs, son un reconocimiento a su esfuerzo. No falta mucho para llenar su casa con chatarra dorada. Nunca logras sentir que esta fingiendo, o que se está esforzando con tanta palabrería. Es increíble como logra recrear el espíritu de un genio con grandes ideas, tan desafiante y despreciable a la vez con todos quienes se arriesgaron a amarlo. Una escena, tras otra es ver como destruye todo vinculo afectuoso como si se tratara de un robot con el único objetivo de ser famoso. Si algo me queda claro de este filme, es que a Jobs lo gobernaba su tremendo ego y Fassbender se asegura de lograrlo.

En el debate sobre el filme entre Josué y su servidor, me esforzaba por hacerle ver lo increíble que es la película. Que a pesar de ser un ladrillo de información, se tenía el respeto de tratar a su audiencia lo suficientemente inteligente para seguir la trama. Hasta que me hizo ver el defecto fatal de manufactura: el protagonista no tiene desarrollo y por lo tanto una conclusión satisfactoria. Los tres periodos de tiempos son prácticamente lo mismo, con diferentes personalidades, pero que termina en la misma tesis del genio despreciable que se hace famoso por su ego. No hay redención, disculpas o momento de reflexión; todo hasta el final permanece igual y queda en nosotros juzgar si valió la pena.

La cinta de ‘Steve Jobs’ es sin duda una colaboración de los mejores artistas que tiene el cine (si hasta Seth Rogen como Steve Wozniak pone su granito de arena), y se merece cualquier nominación que reciba, aún cuando haya perdido la batalla que importa con la mayoría de la audiencia.

Francotirador, un vistazo al psique norteamericano

Durante el monólogo inicial de los últimos premios Oscar, Neil Patrick Harris enfatizaba que American Sniper había logrado recaudar la mitad de todos los ingresos de las siete películas nominadas. Tal hazaña es digna de reconocimiento, si no fuese por varios factores que no tienen que ver con la calidad de la película.

Se ha vuelto costumbre que en la última semana del año, un buen número de películas realicen su estreno con el fin de obtener nominaciones. Esta no fue la excepción, y durante más de un mes el filme paso desapercibido, los medios de comunicación ni en cuenta de su existencia hasta que apareció en la terna de mejor película al Oscar. Inmediatamente los ojos se centraron a la producción de Clint Eastwood y más los que se dicen afines a los principios conservadores del partido político Republicano.

El contenido patriótico de un hombre que escuchó el llamado de su país para combatir terroristas, fue anzuelo suficiente para que la audiencia de Estados Unidos asistiera al cine para presenciar la historia de un héroe. Por supuesto que la polémica de quienes se oponían a tal título generó mayor interés y la obligación de ver la película fue mayor con tal de estar al día.

Kyle y nina

Como director, Eastwood es demasiado competente al no perder de vista a su protagonista, le encantan que muestren carácter y sobre todo estoicos ante los problemas que uno tras otro aparecen en su camino. Conocedor de la polémica que implica el oficio de francotirador en un país invadido injustificadamente, el se dedica a querer mostrar la vida de Chris Kyle (Bradley Cooper) como aquel cazador de campo que después de la serie de atentados terroristas de 1998, escuchó el llamado de su país para luchar.

Hace un par de años, Eastwood fue criticado por su burla a Obama en una convención de Republicanos y sabe bien que su mayor logro es querer contar esta historia. Entiende que generar polémica no lo va a llevar a nada, que sus creencias son suyas propias y que no va a cambiar a nadie con su comportamiento de anciano delirante. Pero me entristece, que en esa aparente moderación existan fisuras de ese pensamiento retrograda de que Estados Unidos es la víctima y ellos los defensores de su forma de vida.

La trama es un cuento de hadas, lleno de ilusiones y de clichés que rivalizan con las nuevas interpretaciones de Disney. Sin complicarse la existencia, los malos de la película son todos los que usan turbante y Chris Kyle el defensor de los marinos que van en sepa que chingados objetivo. Desde la azotea dispara con precisión a todos quienes amenazan a las tropas de tierra y hasta tiene tiempo de comunicarse con su esposa. A fuerzas Eastwood tira todo lo que encuentra para humanizar a un personaje que se metió por elección propia al infierno.

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Quienes buscaron la adrenalina con escenas sin parar de guerra, con el transcurso de los minutos descubrieron su ausencia. Existen las típicas escenas de emboscadas, tiroteos o interrogatorios a extras musulmanes tan trillados que se obtienen en el catálogo de Hollywood. Si cayeron en la trampa de la publicidad que les vendió conflicto bélico, descubrirán que es un drama personal de un veterano de guerra tratando de superar sus traumas.

El patriotismo es una herramienta muy poderosa y en las manos correctas puede hacer grandes cosas. El llamado a combatir a tierras extrañas, bajo supuestas amenazas, es reconocido por un sector de la población que no entiende la manipulación a la que han sido sujetos. El creer que la libertad se defiende con una pistola, o que su estilo de vida es amenazado por terroristas, socialistas, liberales o agendas gay; se a vuelto una constante de un país tristemente perdido en su ego.

‘American Sniper’ no es una gran película, ni mucho menos para recibir nominaciones. Es una visión corta de una realidad con los miles de veteranos de guerra que son relegados a centros psiquiátricos, es la ilusión de que luchar en países extranjeros es justificado y plenamente una fantasía porque la realidad duele. Es la historia de un hombre que por voluntad propia fue y luchó en conflictos como invasor, asesinó a innumerables individuos, regresó a su hogar lleno de traumas y, como dice el dicho: a quien hierro mata, a hierro muere.