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Star Wars: El Ascenso de Skywalker, y de muchos fantasmas

Después del mal sabor de boca que dejó ‘Los Últimos Jedi’ a los que se dicen ser fánaticos de hueso colorado y que se encargaron de maldecir al ese entonces alabado director Rian Johnson por intentar hacer algo diferente, regresa de emergencia el director J.J. Abrams para darle conclusión a una trilogía necesitada de su talento refritero.

Es que el experimento no funcionó. Solo comprobó que en esta época de nostalgia donde Star Wars debe hacerte recordar infancias, erizarte la piel y sobre todo provocar orgasmos al mirar los soles binarios de Tatooine en el horizonte, no hay de otra que seguir la fórmula establecida y J.J. Abrams es un especialista consumado. Lo hizo con Misión Imposible, Star Trek y no tiene motivo para cambiar con Star Wars.

La trama esta hecha de retazos de otras películas de la saga y sigue el mismo patrón: visitas un planeta, persecusión, pelea de espadas de luz, explosiones por naves piloteadas de la gente más incompentente de la galaxia, y huida para volver a luchar otro día. A eso agregas la bien ponderada y reutilizada búsqueda del McGuffin, y tienes listo El Ascenso de Skywalker.

Lo que salva a esta secuela es el uso de un elemento nuevo, algo impensable que como siempre J.J. Abrams le importa un bledo por explicar pero le encanta utilizar como factor sorpresa y en este caso serían el uso de fantasmas. Si, una buena dosis de fantasmas que dan solución a los arcos narrativos de Rey (Daisy Ridley) y Kylo Ren (Adam Driver). Estando en el cine no te importa, hasta te emociona ver una que otra cara conocida. Es después cuando te das cuenta que está peor que el Sexto Sentido.

Lo que pasa es que ya no tiene a donde moverse Star Wars y si para lograr algo de trascendencia tienes que volver a tus mejores éxitos, entonces que importa. Y conforme transcurre la cinta no solo se utiliza un fantasma para salir de un callejón narrativo, si no tres veces, a tal grado que todo mundo puede regresar para cambiar el destino de unos protagonistas que no pueden tomar decisiones por cuenta propia. Un fantasma tiene que regresar para decirles que hacer y por desgracia al igual que los personajes de ficción el elenco está condenado a un pasado que no les permite crecer o explorar nuevas facetas. No importa que se cuente con un elenco con carisma o promesas del futuro, tienes que traer de vuelta a tal actor porque estos nuevos no venden.

Pero también hay fantasmas en el aspecto del libreto donde producto del mal tratamiento dado a los origenes del Rey en ‘Los Últimos Jedi’ , es que J.J. Abrams desecha a la mitad de la película lo que se supone ser el misterio que mueve a esta trilogía. En una escena tan falta de drama en donde la orquesta debió de haber sonado todo volumen por lo menos para hacer vibrar la sala de cine, se nos informa quien es en verdad Rey. Y admitó que vale la pena. Hasta quede sorprendido de lo bien que cuadra y hasta luce elegante con eso del tema del equilibrio de la fuerza. Pero J.J. Abrams no le importa más que jugar con lucecitas y a lo que sigue.

Y vaya que sigue. Hay momentos donde hubiera querido que extendiera más las escenas para degustarme de las emociones que se supone tratas de provocar en la audiencia, pero ya conozco el estilo de este director y tiene un trauma que se lo impide. Si acaso un punto a favor es la despedida de Leia Organa (Carrie Fisher) que se entiende su partida por razones de fuerza mayor, sin embargo logra darle trascendencia y hasta una reacción auténtica de un Chewbacca (Joonas Suotamo) que a perdido demasiados amigos en esta guerra sin fin.

Si hasta ahorita la crítica parece ser negativa, creanme que no lo es. Hay elementos positivos que me hicieron disfrutar la película. Por más problemas de lógica que tenga sigue siendo fiel al espiritú de la saga, hay instantes donde se refuerza el sentimiento de compañerismo, esperanza, perseverancia y perdón. No tengo ningún problema con el elenco que hace su mayor esfuerzo en contra de fanstamas del pasado que en serio necesita exorcisar. Pienso que Daisy Ridley tiene un gran futuro fuera de la saga, al igual de la revelación que es Adam Driver. Si el resto no los nombro es porque al final está trilogía comprueba que nunca fue para crear una nueva generación, si no para rellenar el tiempo mientras aparecen los viejos.

J.J. Abrams tiene mis respetos porque tuvo que terminar una obra la cual nunca se imaginó tener que hacer. Nos brinda acción , bellos paisajes, momentos de alegría, peleas intensas; más no mucha imaginación. Recae en la fórmula que la conoce al pie de la letra, no es necesariamente malo, solo que han pasado 42 años y la industria que inspiró a muchos, incluyendo a él, ahora no lo hace.

Star Wars necesita innovar, por más que les duela a los que se supone son fanáticos de hueso colorado, pero se que eso no va suceder, entonces lo único que queda es nostalgia, bebé Yoda y muchos fantasmas.

Star Wars El Último Jedi Poster

Star Wars: Los Últimos Jedi, el miedo al futuro

Los fanáticos de Star Wars no aceptan que Han Solo, Luke Skywaker y Leia Origana no estarán con nosotros para futuras aventuras. Si bien la nueva trilogía a buscado cerrar sus capítulos, muchos nos sentimos insatisfechos con las decisiones que se han tomado, lo cierto es que nada nos llenará. Por más que quisiéramos, no tenemos el control de una saga adquirida por una corporación dispuesta a controlar todo el contenido del entretenimiento.

Entonces, el afortunado director Rian Johnson, quien tiene al mando de seguir la saga establecida por JJ Abrams, se cree que tiene la obligación de resolver los misterios planteados en ‘La Fuerza Renace’, algo que Johnson no estuvo dispuesto a responder del todo. Para el pobre hombre, lo único que le importaba era narrar la lucha de los rebeldes contra los remanentes del imperio. Todo ese rollo de los padres de Rey o el origen de Snoke le estorbaron al punto que se reflejo en la película. No culpo a los fanáticos que se sintieron traicionados a no obtener respuestas, pero así es la vida. Su único consuelo es esperar a que JJ Abrams cierre la trilogía con algo de decoro.

En sí, esta segunda entrega no esta mal, tampoco quiero decir que es perfecta. Se toma demasiado tiempo con escenas en donde Luke trata de disuadir a Rey en buscar el conocimiento Jedi. Luego Finn junto con Rose no convencen de todo como pareja sentimental , y ni su distracción al planeta casino, la absurda pelea a muerte con Phasma hacen mucho como para hacer que quiera más a los personajes.

El futuro de Star Wars está en problemas y Rian Johnson solo intento darle un nuevo rumbo a una saga necesitada de personas capaces de experimentar. Y hay ciertas escenas que le funcionan, más al final donde la destrucción de una nave nodriza con un método nada común hace que la pantalla se quede en silencio. Luego la despedida de un Luke, aunque dolorosa, es inevitable, porque se intenta perpetuar el mensaje de que no podemos vivir en el pasado.

Con ‘El Último Jedi’ se experimento con algunas ideas, lo lamentable es que se regresa al lo seguro con JJ Abrams, quién para muchos será un signo de que es el individuo adecuado para resolver preguntas que nunca debieron ser tan vitales para disfrutar una aventura espacial donde personajes combaten con sables de luz.

Stranger Things – Truco o Trato, bicho raro, ¿de amor?

El haber hecho un lado a Once (Millie Bobby Brown) durante el primer episodio fue para reintroducir los personajes y darle espacio a los nuevos que llegan como MadMax. Habiendo tolerado tal ausencia, la revelación final con Hopper (David Harbour) protegiendo a Once en su cabaña escondida del bosque abre interesantes posibilidades a dos personajes necesitados del uno y del otro.

La estrategia de los hermanos Duffer con la historia de vida de Hopper al haber perdido su hija, es por fin utilizada para ofrecer un arco narrativo necesario para lo que hasta ahora se ven como piezas dispersas de ajedrez. Las escenas de Once y Hopper me tienen enternecido porque ambos han sido tan heridos, que merecen esos momentos sentados en el sillón mirando el televisor.

Pero el factor misterio es requerido y para eso iniciamos el episodio con un flashback a los instantes después de que Once aniquiló a Demogorgon y eso involucra más escenas en el mundo de al revés.

Los hermanos Duffer siguen exprimiendo la experiencia de vivir en esa extraña dimensión, con sus atmosféricos corredores oscuros, repletos de un musgo que cubre todo a su alrededor. Es aquí donde Once recorre pasillos de la escuela para encontrar un orificio que le permite regresar a nuestro mundo. Con esta escena se puede confirmar que tal dimensión tiene entradas por todas partes, el detalle es que son tan pequeñas que pocos pueden pasar.

Mientras Will sigue desfasándose entre la realidad y el otro mundo, con más escenas dramáticas que sirven de avances previos a lo que esta por venir. Si es que viene o nos dejan colgando. Esta por verse.

En el departamento de la nostalgia tenemos el recordatorio de lo grandes que fueron los Cazafantasmas, dignos representantes de una década marcada por grandes obras de fantasía. Y nada más apropiado que en plena fecha de Halloween para que la pandilla se disfrace y disfrute de su infancia. Además de por fin incluir a Mad max (Sadie Sink)  en el grupo de amigos. Progreso

Lo que no sigue funcionado es Nancy con su rebeldía post traumática que involucra emborracharse en una fiesta y estar de malas con su novio Steve, quien por cierto su actitud de que no pasa nada es lo más acertada si es que quieres seguir vivo, si agentes secretos tocando la puerta. Pero Nancy no acepta nada de eso, está en perpetuo conflicto, que , aunque aceptable, no han sabido interpretarlo mejor o por lo menos de tal forma que me importe.

Nancy en Stranger Things

El misterio del genocidio de calabazas avanza de forma lógica, con Hopper sospechando la presencia de un ser del mundo del revés como el responsable. Un evento que espero rompa la tregua con los el centro de investigación, quienes por cierto no dejan de entrar por el portal, ahora para reparar una estación de medición.

Pero lo más importante del episodio sigue siendo el progreso que ha tenido Once como personaje. Es fascinante su transformación como objeto de estudio en un laboratorio a un ser humano que siente, y que como va descubriendo a lo largo de horas viendo televisión, tiene profundos sentimientos por Will. Que mejor historia de amor que dos adolescentes separados por lo sobrenatural.

El episodio pudo haberse terminado con tal revelación, más eso no fue posible porque el show debe de continuar y para eso Dustin al regresar de pedir dulces en la noche de Halloween, descubre algo dentro del bote de basura que le hace exclamar una profanidad. ¿Qué será? Yo digo que un gato.

Imagen de niña en brazos de la película Geotormenta

Geotormenta, de conspiraciones

Cuando deseas ver una película tienes ciertas expectativas dependiendo del genero que representa. En el caso de ‘Geotormenta’ esperaba efectos visuales, catástrofes a no poder y cientos de extras gritando por su vidas. Eso tenemos de alguna forma, más no del todo porque que se tiene que rellenar con otros aspectos que no son de lo mejor.

Al inicio la narración nos informa que la Tierra ha sufrido un drastico cambio climático al grado que ha dejado al borde de la extinción a la humanidad, para evitarlo, científicos diseñaron un sistema satelital que logra controlar los elementos que alteran el clima y así hacer de vuelta el planeta habitable.

Nuestro protagonista Jake Lawson (Gerard Butler) es un científico encargado de la estación espacial que alberga el sistema climático, un hombre dedicado a su hija y mantener una enemistad con su hermano Max Lawson (Jim Sturgess), la cual continuara porque los jefes burocráticos remueven el cargo de Jake por uso indebido del sistema y le ofrecen el mando a Max.

Algunos años después el sistema climático comienza a fallar, lo que hace suponer desperfectos tecnológicos, pero por supuesto que resulta ser algo más peligroso, tanto que involucra una conspiración en las altas esferas del poder. ¿Cuál será el motivo? ¿Quiénes son los responsables? Pues de eso se trata todo.

Es en ese cambio de propósito donde ‘Geotormenta’ no funciona. No tanto porque sea algo diferente a lo que la mercadotecnia vendió, si no porque el contenido que sostiene esa premisa no es el más adecuado.

El director Dean Devlin es un alumno de la escuela de Roland Emmerich, eso implica utilizar los efectos visuales al máximo sin considerar lo improbables que resulten ser. Pero a diferencia de su mentor que ignora por completo los personajes, Devlin pretende hacer todo lo contrario, solo sin capacidad para desarrollarlos y menos con un libreto decente para lograr salvar este filme.

A todo lo anterior, tenemos que agregarle una trama de conspiración secreta tan absurda, donde nuestros protagonistas que habitan en el planeta tienen que sobrevivir fenómenos naturales , mientras que la tripulación de la estación espacial debe de solucionar los desperfectos del sistema climatológico.

Es en ese contexto donde por el bando planetario conocemos a la agente Sarah (Abbie Cornish), quien es novia de Max y encargada de la seguridad del presidente de los Estados Unidos. Suficiente decir que gracias a su gran capacidad de conducción automovilística tenemos una escena de persecuciones para la posteridad, donde el termino acción de videojuego queda corto.

Eugenio Derbez en la película Geotormenta

Mientras en la estación espacial las cosas no son tan agradables porque existe un saboteador dispuesto al asesinato con tal de que se logre el objetivo de una Geotormenta. Es aquí donde conocemos un diverso grupo de científicos que incluye a nuestro querido Eugenio Derbez como un especialista en robótica. La película sufre tanto en su contenido, que el comediante resulta ser lo más característico de la película, no tanto por su capacidad, si no por su espontaneidad con frases que solo él es capaz de crear.

Entonces, si tus personajes no logran hacer valer la película, los efectos visuales deben entrar al quite porque de lo contrario no veo el motivo para su existencia. Y es en eso donde al menos que quieras divertirte, debes olvidarte de toda lógica. Hay escenas totalmente ridículas y no de esas que te hacen reírte, más bien de pena.

Los tan nombrados fenómenos naturales se salen de lo convencional al punto en que miles de rayos por minuto azotan una ciudad, piedras de hielo caen del cielo o individuos son congelados al instante. Todo lo anterior nos recuerda ‘El día después de mañana’ de la peor forma posible, al menos en esa producción tenías el carisma de los actores sobreponiéndose al clima y algunas escenas locas con tsunamis o gente huyendo a la frontera sur. En esta ocasión ni eso.

Este es el caso donde el mayor desastre es la propia película que tiene un libreto que raya en lo absurdo a niveles apocalípticos, encima agrega actores pretendiendo generar drama inútil y sobreviviendo a catástrofes que hacen ver la hazaña de ‘Gravedad’ como un paseo en el campo. Así no se puede pues.

Protagonistas de Stranger Things en el episodio Mad Max

Stranger Things – MADMAX, secuelas paranormales

Se me hizo extraño que el título del episodio no tenga mucho que ver con la trama, hasta que leí que los hermanos Duffer lo hicieron a propósito para no arruinar las sorpresas. ¡Astutos hijos del Demogorgon!

La nueva temporada inicia algo dispersa en cuanto a las historias que desea narrar, como podemos notar con la escena inicial donde policías persiguen a un grupo de delincuentes y termina el la revelación de la identidad secreta de uno de los integrantes. Más allá del shock inicial de adrenalina, no se ofrecen respuestas y de inmediato regresamos a Hawkins, Indiana.

La nostalgia de los años 80’s sigue presente, esta vez en forma de los juegos de arcade, uno de los pasatiempos preferidos de nuestra pandilla de amigos. Es en este representativo lugar donde Will (Noah Schnapp) tiene la escena de los avances donde aparece el pueblo de Hawkins consumido por una nube aterradora.

Si el episodio lo podría resumir temáticamente es en el deseo de las víctimas de regresar a la normalidad, aún cuando haya transcurrido el considerable tiempo de un año, las secuelas siguen presentes, tanto que el sonido del teléfono aún altera los nervios de Joyce (Winona Ryder), quien por cierto, ha dejado el club de las víctimas desesperadas y le han encontrado un nuevo pasatiempo romántico llamado Bob (Sean Astin). ¿Fue acertada tal decisión? Solo el tiempo lo dirá, por lo pronto parece ser algo trillada y fácil la solución para que el personaje tenga algo que hacer.

Quien no ha abandonado el escepticismo es el jefe de policía Jim (David Harbour), quien sigue resolviendo misterios exóticos como descubrir el culpable de destruir cultivos de calabaza. Solo que esta vez sabe que puede ser algo paranormal y el miedo no lo abandona,  a tal grado que un espantapajaros es causa de alarma. A eso hay que agregarle un individuo que está convencido que Once (Millie Bobby Brown) es una espía rusa con la misión de atacar Estados Unidos.  Pues si que la tiene fácil.

Mientras los adultos tratan de regresar a la normalidad, los chicos parecen los menos afectados a tal grado que investigan la misteriosa identidad de MADMAX: una nueva chica que acaba de mudarse y promete causar conflicto en el grupo de amigos.

De lado de los adolescentes olvidados, tenemos la trama donde Nancy (Natalia Dyer) y  Steve (Joe Keery) visitan a los padres de la desaparecida Barbara (Shannon Purser) para enterarse que han contratado un reportero-detective que descubra lo que le sucedió a su hija. Nancy no puede evitar sentirse culpable de conocer la verdad  e  impotente te no revelarla porque los padres de Barbara han llegado al punto de hipotecar la casa para pagar una investigador que resuelva el caso.

Pandilla Stranger Things en el episodio MADMAX

A estas alturas no entiendo porque seguimos regresando con Barbara. Por un lado estoy satisfecho con su permanente desaparición y por el otro la terquedad de recordarnos tal evento me hace suponer que hay algo más importante que aún no descubrimos. Espero que sea lo último porque prácticamente estas escenas parecen perdida de tiempo.

Quienes me mantienen en suspenso son los encargados del laboratorio secreto muy dispuestos a colaborar con el caso extraño de visiones que tiene Will. Esa aparente tregua que existe entre los civiles me fascina tanto, porque por lo general eso no ocurre. Siempre son tan ocultas sus misiones que no hay nada que evite asesinar a una docena de individuos.

Pero lo fascinante es que los experimentos con el mundo al revés siguen a tal grado que el ente que habita de tal lado tiene sed de sangre. Esta amenaza es ahora la que se convierte el motor de la historia. No se compara a la primera temporada con la desaparición de Will, pero por lo pronto tendrá que ser suficiente.

El episodio cumple su función de mantener el misterio de la serie, con una adecuada cantidad de escenas que aún causan ese miedo inocente que tanto se extraña, además de introducir  nuevos personajes que ayudan a los establecidos mantenerlos activos.

Lo mejor es sin duda el desenlace que opta por reforzar la cualidad única del elenco, y nos hace recordar porque Once es sin dudas la protagonista principal. No puedo negar que la escena final me emocionó tanto por las posibilidades que significa para el personaje.

Por lo pronto este fue un apropiado inicio y no puedo esperar para ver más.

El Planeta de los Simios: la Guerra. Al César lo que es del César

Si en 2011 me hubieran dicho que “El Planeta de los Simios: (R) Evolución” seria el inicio de una de las mejores trilogías de la década presente, basada en una nueva versión de la legendaria franquicia que iniciara en los 60, sencillamente me habría reído en la cara de los que se atrevían a decirlo. No solo porque, como mencione, “El Planeta de los Simios” es una de las franquicias más veneradas de todos los tiempos (ahí peleándose, creo yo, con James Bond), sino porque ya en el 2001 se trató de dar reinicio a la franquicia con la dirección de Tim Burton (producción que iniciaría la debacle del, alguna vez, creativo director) y que es una de las películas más odiadas de todos los tiempos.

Pero, para sorpresa de muchos, la película del 2011 dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco y Andy Serkis resulto ser una de las mejores películas del verano de ese año, lo que propicio que se autorizara la creación de una secuela: “El Planeta de los Simios: la Confrontación”, estrenada en 2014, dirigida por Matt Reeves y que trajo de vuelta Andy Serkis, pero acompañado esta vez por Jason Clarke, Gary Oldman y Keri Russell, una secuela que supero a su antecesora con creces, aunque muchos argumentan que en el camino se perdió algo de emotividad en la trama.

Bueno, 3 años después de que vemos el inicio de la guerra entre simios y humanos, Reeves y Serkis vuelven a hacer equipo para regalarnos lo que es, posiblemente, la mejor película del verano que está por terminar (junto a Christopher Nolan y, prácticamente, Edgar Wright), lo que quizá no es mucho decir, considerando que en general había sido un verano muy apagado, entre refritos fracasados, héroes con lo adecuado y otras propuestas cuya existencia es inexplicable.

El primer punto a favor de mencionar en esta película es el nivel de actuación. A estas alturas, ya todos conocemos el gran nivel que Andy Serkis ha manejado dentro de la franquicia, pero me atrevería a decir que esta es, por mucho, su mejor interpretación de Cesar. Verlo como a pesar de la guerra, sigue creyendo en la paz con los hombres, hasta que una acción artera lo hace traicionar todos sus ideales. Uno puede ver el dolor en sus ojos al momento de ver a sus hermanos simios o al momento de confrontar a los generales humanos, y crees en verdad en el personaje.

Pero no solo Serkis se luce en su actuación, los secundarios en general también están bastante bien; ya sean los acompañantes eternos de Cesar: Maurice (Karin Konoval), Rocket (Terry Notary) y Luca (Michael Adamthwaite); o los nuevas adhesiones: Bad Ape (Steve Zahn), un gorila fuera dela tribu de Cesar, o Nova (Amiah Miller) que con la pura mirada se encarga de dar una entrañable actuación.

En cuanto a los villanos, es de esperarse el buen trabajo de Woody Harrelson como el despiadado coronel humano, pero los lapsos de profundidad que llega a compartir el personaje lo ponen, a mi opinión, a la altura del Koba de la película anterior.

La historia de la película es, desde mi punto de vista, la más emocional de todas: vemos humanos que, en su desesperación, hacen uso de simios para poder atrapar a Cesar y su grupo; este, por su parte, se le nota el cansancio por una guerra que nunca quiso y busca soluciones para la paz; pero cuando los humanos dan un golpe de corte personal a Cesar, este hace un lado esa actitud pacificadora que tenía y nos regala a un Cesar que buscara una revancha de la situación. Dicho de otro modo, Cesar se está convirtiendo en todo aquello que Koba represento en la película anterior.

Los efectos especiales son de primera: nuevamente el detalle está en estos simios que lucen increíbles, también hay paisajes bastante bien elaborados; la música de Michael Giacchino destaca muy bien, con la música más conmovedora de esta franquicia.

Si tuviera que elegir un detalle negativo sobre esta película, esta sería sin duda lo demasiado precipitado que luce la batalla final. No es mala en sí, pero diera la impresión de que Reeves se metió en muchos detalles al momento de construir todo lo que sería la película, solo para darse cuenta casi al final que ya se estaba pasando del metraje. No es malo, pero uno siento que ocurren muchas cosas al mismo tiempo, que es difícil seguirle la huella.

En una década donde los remakes abundan con resultados medianos, resulta increíble que sean las películas de “El Planeta de los Simios” las que tengan mejores niveles. Han dejado ciertamente la vara alta, y solo serán los estudios lo que tendrán la última palabra si continuar esto o no (como si no supiéramos que, tarde o temprano, volveremos a verlos)