Ciencia Ficción

Guardianes de la Galaxia Vol 2, un divertido carnaval espacial

Uno pensaría que después de nueve años las cosas les empezarían a salir mal, más no para el universo cinematográfico de Marvel que sigue sorprendiendo con otra película que desafía las expectativas.

Después de que la primera película nos dejó con la incógnita y con angustia sentimental por descubrir el padre de Star Lord (Chris Pratt), lamento decirles que el misterio no dura mucho tiempo. Uno hubiera imaginado que al menos se tomarían media película en encontrar al individuo responsable por la creación de nuestro protagonista,  pero el director y guionista James Gunn no está de acuerdo. En su momento parece una oportunidad perdida porque le quita importancia a lo que se supone es una motivación trascendental de tu personaje, hasta que descubres que es para ahorrar tiempo que será destinado a establecer de forma satisfactoria el creciente número de actores.

De todas las películas de Marvel, el elenco de los Guardianes de la Galaxia se ha vuelto uno de mis favoritos, y mucho merito tiene Gunn. No es fácil lograr que un grupo de individuos sea ameno, sin embargo el hombre ha sabido interpretar las cualidades que tiene cada uno de los personajes y jugar con ellos en interacciones que bordan entre lo irreverente y en pequeños trozos algo de dramático. Otra vez tenemos el talento del director sobreponiéndose a la estricta fórmula establecida que no permite salir de la amenaza del momento, para terminar prácticamente en donde mismo.

La ambición de la aventura podrá ser limitada, más no la imaginación y otra vez tengo que elogiar a un Gunn que hace de su película un espectáculo de luz y sonido: desde la variada banda sonora que enaltece los momentos claves, hasta la paleta de colores que rinden tributo a un estilo retro de los 80’s. Literalmente hace de su película un fiesta a la que todos estamos invitados. Y se agradece. En un mundo donde son constantes el mismo tipo de explosiones, da gusto de vez en cuando disfrutar algo de diferente que llame la atención.

Sin duda el humor es una de las principales características de nuestros héroes, y debo de informales que este no se ha perdido en lo absoluto. Hasta considero en ese aspecto superior a la primera parte al ser consistente las escenas en lograr su objetivo. Mucho tiene que ver la película tenga un elenco tan variado que se tiene que buscar en como utilizarlos y la solución fue crear  parejas de personajes para resolver conflictos: Gamora (Zoe Saldana) con Nebula (Karen Gillan), Mantis (Pom Klementieff) con Drax (Dave Bautista), y hasta Rocket (Bradley Cooper) con Yondu (Michael Rooke); cada uno por su cuenta logra crear escenas interesantes y divertidas, que increíblemente no necesitan de una catástrofe para motivarlos.

Donde la película sufre es la falta de emotividad que provoca la trama principal de Star Lord con su padre. Uno pensaría que sería el gran momento que estábamos esperando, después de todo la primera película nos estaba vendiendo la idea que era un gran misterio la identidad del sujeto. Gran decepción cuando súbitamente aparece para explicarnos  su naturaleza, motivaciones y razón de existir. Bueno, que le vamos hacer. El mayor problema no es el desperdicio de esa oportunidad para generar suspenso, más bien la falta de emotividad en todo el asunto del reencuentro. La interacción entre Star Lord y Ego (Kurt Russell) es monótona, no tanto de dos personas con parentesco, más bien de dos personas esperando el autobús. Luego el conflicto que tienen llega a ser risible. Parte de la culpa la tiene el director y otra un Chris Pratt  que ante todo es un actor de comedia y a lo mucho puede ofrecer cara de mosca aplastada.

No existe una prohibición por utilizar comedia y drama a la vez, ni tampoco que cantidad puedes utilizar de una y de otra. Considero que el contraste le da fuerza a cada una de sus cualidades. La situación es que James Gunn es muy hábil para la comedia, pero el drama le está costando. Con excepción de la importante escena donde fallece la madre de Star Lord, el hombre se ha vuelto incapaz de tomarse el tiempo y crear otra escena de tal importancia, ahora hasta tiene que canibalizar tal momento para justificar las decisiones que se toman en el desenlace.

Compartiendo el espíritu frenético de su antecesora, aquí también se sigue un ritmo acelerado que no da tiempo para saborear lo que sucede. Literalmente el director necesita hacer que su película respire. Entiendo su pasión por el proyecto, su visión y conocimiento, pero lo está arruinando por querer incluir tanto en tan poco tiempo. La gente no se va ir de sus asientos después de pagar un boleto algo caro por asientos confortables, debe de generar suspenso, intriga, ambiente. En pocas palabras, James Gunn debe de mejorar y no empeorar con el paso de las películas. No porque tenga rienda libre y mayor presupuesto puede cometer los mismos errores. Está desperdiciando la oportunidad de hacer algo especial, porque los elementos los tiene y solo es cuestión que él quiera.

Guardianes de la Galaxia Vol 2 tendrá sus defectos, más no lo suficientes para perder el encanto por el que nos enamoramos. Está es una de esas películas por las cuales niños se maravillaran y los adultos disfrutaran de los momentos de irreverente alegría.

La Llegada. Humanidad en lenguaje Alíen.

La humanidad está pasando por momentos muy apremiantes, debido a los acontecimientos políticos de los últimos meses. La salida de Inglaterra de la Unión Europea, el tratado de paz sin firmar en Colombia y, sobre todo, el reciente triunfo de Donald Trump como el futuro presidente de los Estados Unidos ha despertado un sentimiento de divisionismo entre toda la humanidad, al grado de empezar a haber altercados en todas partes del planeta.

Con estos acontecimientos ocurridos en nuestros tiempos, resulta sorprendente ver como Denis Villeneuve, director de películas aclamadas como “Prisioneros” y “Sicario”, capta muy bien la situación de la humanidad y las futuras consecuencias que ello puede atraer en esta nueva producción suya “La Llegada”, una película sobre una invasión alienígena pero con mucho mas de fondo de lo que podríamos haber imaginado.nave

Amy Adams interpreta a la doctora Louise Banks, una lingüista que vive deprimida con su soledad, que es utilizada por el gobierno y el ejército para lidiar con unos aliens que de repente han aparecido en la tierra sin revelar cuáles son sus planes, por lo que la doctora le es encomendada, junto al militar astrofísico Ian Donnelly (Jeremy Renner), la misión de comunicarse con los aliens y averiguar qué planes tienen para la humanidad.

El primer elemento a destacar aquí es sin lugar a dudas la historia: en estos tiempos precisamente, donde la humanidad ha mostrado rasgos de intolerancia y discriminación, es destacable una historia donde la respuesta para solucionar este enigma sea la ayuda entre ellos, olvidar problemas del pasado, y concentrarse en el reto actual, un mensaje más que necesario para estos tiempos.

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Las actuaciones son también de primer nivel: Amy Adams se vuelve a poner seria (digamos que en el mundo de los héroes, deja el talento para mejor momento) y nos regala quizá una de las mejores actuaciones de su carrera y demuestra, nuevamente, que puede cargar en sus hombros el protagonismo en una película y cumplir con creces. Aquí, la vemos primero con sus momentos de soledad y melancolía, para luego desenvolverse en gran forma estudiando el lenguaje alíen, intentando comunicarse con ellos y tratando de descifrar el mensaje que tienen para nosotros. Solo puedo decir, brillante.

Pero no es nada mas Adamas, quien entrega una gran actuación: Jeremy Renner también entrega una solida interpretación como el compañero de Adams, y Forest Whitaker también da una buena interpretación como el general en jefe de Adams y Renner. El resto del reparto cumple bien y ayudan a complementar el trabajo de los protagonistas.

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Los efectos especiales son muy buenos, la música es impresionante y me agradan mucho los escenarios: en vez de ubicarnos, como suele pasar en invasiones alienígenas, en una ciudad importante de Estados Unidos nos lleva al campo, donde vemos tiendas militares custodiando la nave, donde los vemos viendo la manipulación de la prensa sobre esto.

De hecho, este es otro punto importante: ver como la prensa ayuda a propagar el miedo entre la gente, y como estos se dejan llevar por la “información” que se maneja. Incluso el giro de la película es inesperado (al menos para mí); no voy a revelar nada, para que ustedes también se sorprendan, pero créanme cuando les digo que me dejo sin palabras.

Si  tuviera que elegir un problema con la película es que el diseño de estos aliens: pudieron haber sido más creativos, un mejor diseño; pero, en realidad, esto no afecta en nada a la película.

“La Llegada” es una de las mejores películas de este 2016 (o la mejor) y es una pena que no todos la hayan visto. Si tienen la oportunidad, por favor no dejen de ir a verla.

Power Rangers 2017 : entre la espada y la pared

No existe fórmula para complacer a la mayoría, menos tratándose de los los Power Rangers.

El tal polémico cortometraje del año pasado con unos superhéroes mercenarios destruyendo las fuerzas malignas de Rita Repulsa, puso en alerta a los productores que en esos tiempos apenas estaban rompiéndose la cabeza por conseguir el dinero.  Lo positivo del asunto es que puso los reflectores a un reinicio que estaba destinado al olvido entre toda la chatarra que existe hoy en día.

La realidad es que jamás volverá a ser el fenómeno que fue en los años 90´s, a lo mucho debe de conformarse con un éxito moderado que logre lanzar otra horda de secuelas encaminadas a exprimir la mayor cantidad de dinero posible hasta dar inicio a otro reinicio, y así hasta el fin de los tiempos.

El teaser tráiler pretende vender la idea de ser una propuesta seria, muy alejada de infantilismo de los mostruos cara de pizza. Lo cual me deja con una serie duda hacía que público esta destinado. Es evidente que algunos niños de aquellos tiempos, ahora son padres, pero ¿acaso será suficiente la nostalgia para vender una versión muy alejada de lo que conocemos?

Hasta ahora los pocos minutos mostrados ponen el énfasis en las vidas desgraciadas de los protagonistas, con el típico filtro fotográfico patentando de Lionsgate que recuerdan las desgraciadas aventuras de Bella y sus amigos vampiros. ¿Es esto lo que esperamos de Power Rangers? Entiendo que es el primer avance y hay mucho tiempo para vender algo que debe de ser de cajón y es el factor aventura, acción, explosiones y al menos algo de emoción.  ¿Lo tendrá?

Creo que fue desatinado el teaser y el enfoque debe de ir a otro lado. Power Rangers no es precisamente sinónimo de excelentes caracterizaciones, actuaciones o escenas dramaturgas para la posteridad. Por lo pronto tiene su primer strike, espero que no llegue al tercero antes del estreno.

Día de la Independencia: Contraataquee, a tus neuronas

No existe defensa ante la afirmación que ‘Día de la Independencia’ es una mala película. Podrá haber sido entretenida, cómica y a ratos hasta impactante; pero en términos de cine deja mucho que desear. Y aún así, logra encontrar un sitio dentro de la historia como una obra que marcó tendencia en efectos visuales, impulso la carrera profesional del director y hasta terminó en recordarnos que las películas de catástrofe podían seguir siendo exitosas.

Después de 20 años pensaba que nos ofrecerían una secuela decente, no digamos mejor que su antecesora, solo algo medianamente aceptable. Ya se que estoy pidiendo demasiado, y más viniendo del director Roland Emmerich que hemos tenido suficiente tiempo de conocer con sus grandes obras que rayan entre lo vergonzoso e inaudito. No se, quería que esta vez se logrará motivar y borrar algo de la mala imagen que se ha creado a lo largo de los años. ¿Qué estoy diciendo? Después de ver este filme llegue a la conclusión de que estoy loco al pensar que tal individuo en su forma actual sea capaz de crear algo digno de nuestros ojos, ese hombre como director es un desastre mayor del que trata de plasmar en pantalla.

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La trama (si se le puede llamar tal cosa) comienza con la humanidad preparándose para una futura invasión extraterrestre. Los conflictos quedaron atrás y por lo visto el dinero también porque los juguetes que construyeron no han de haber sido gratis, aunque después el filme me demuestre lo contrario con un grupo de exploradores buscando tesoros debajo del mar. En esta versión del planeta al borde la destrucción, conocemos a Thor Jr Jake Morrison (Liam Hemsworth), un joven que busca la aprobación de su jefe al mando, muy convenientemente interpretado por un actor asiático que permite darle un toque de globalización al asunto. Como es costumbre, resulta que este chico tiene relación con la hija del ex-presidente Wilmore, además de un conflicto con el hijo del Capitán Steven Hiller, quien fue interpretado por un Will Smith al que se le agradece su decisión de ausentarse de este pedazo de desgracia. Podría profundizar pero es lo de menos.

Entre los vestigios del elenco también tenemos a un Jeff Goldblum demasiado desanimado y canalizando el espíritu emprendedor patentado por Nicolas Cage. Claramente está en la película por el billete, más que cualquier motivación artística. El desarrollo de su personaje geek, se limita a sorprenderse por cualquier pedazo de basura digital que le avienten, y por supuesto no podía faltar las vergüenzas que le hace pasar un padre que inicia de naufrago y termina como chófer de un autobús escolar que al final ayuda salvar al mundo. No estoy bromeando.

Cuando llega la madre nodriza a estacionar su enorme trasero en nuestro planeta (¡De verdad que no estoy bromeando!), es cuando comienzan la destrucción de millones de pixeles haciéndonos creer que algo está sucediendo. Si algo tiene la primera parte, es que con todo sus maquetas llenas de palmeras ridículas calcinándose, existe un aire de realismo en como se desarrolla la catástrofe. Como ya es tendencia,  los efectos visuales se ven tan comunes y plenamente baratos, en parte por el director que no le inyecta emoción, y otra por tener unos personajes genéricos y aburridos.

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Mientras la primera película tuvo una duración considerable de tres horas, en donde una hora fue dedicada a ver personajes en su vida cotidiana reaccionando ante el evento que cambia a la humanidad, aquí en 20 minutos (como si ordenáramos una pizza) el director se dedica hacer explotar la pantalla y con todavía el cinismo de decirnos que a los invasores les gusta destruir los sitios históricos. Poco a poco, con cada minuto la burla llega al punto de quiebre con un clímax que es para aventar todo lo que encuentres a la pantalla.

Existen límites de credibilidad en donde el director es el encargado de desarrollar su película de tal forma que puedas interesarte en lo que sucede: algunos se basan en la realidad para que te sientas identificado, otros crean un mundo en donde establece reglas que terminas por aceptar por más fantasiosas que puedan ser. En este pedazo de imagen y sonido no existe nada que pueda uno detectar. Cada escena te pide que no le des importancia, que cualquier cantidad de destrucción y vidas no importan porque al final estarán celebrando como si nada hubiera pasado.

‘ID-Contraataque’ es una hecatombe fílmica sinvergüenza. Es de esas que no pide permiso o perdón alguno y te hace una lobotomía para hacerte creer que lo que estas mirando vale la pena porque contiene efectos visuales. Esta vez el director Roland Emmerich ya no tiene madre humana, ni alienígena. Fácilmente uno de los peores filmes del año.

Tráiler de Calle Cloverfield 10, emociona e ilusiona

Después de tantos años, nos llega la secuela al fenómeno que fue Cloverfield, de aquel lejano año de 2008. ¡Oh! Que tiempos aquellos en donde Dark Knight era considerada la mejor película del año, hasta que llegó Slumdog Millionaire y arruinó todo. Pero esa es historia para otro día, porque hoy el centro de atención es cierto monstruo temeroso que no le gusta salir en cámara.

El tráiler ha provocado tanto alboroto en los medios, no solo por la calidad, si no por la estrategia de mercadeo tan secreta que JJ Abrams acostumbra, aún cuando solo sea el productor en está ocasión, se nota que esta cuidando el legado de su creación. De antemano, aplaudo que haya podido mantener este proyecto en el anonimato, porque en estos tiempos es casi un hazaña lograrlo.

Pero eso no le quita lo interesante que es este avance, que tiende a favorecer el flujo de adrenalina y a recordarnos porque nos enamoramos del legado Cloverfield. Porque hay que ser sinceros, este tipo de filmes no caracterizan por su libreto, aunque me llama la atención que esta seudo-secuela sea escrita por Damien Chazelle, quien les tengo que recordar es responsable de la favorita Whiplash: Música y obsesión. Así, que si buscan caos, gritos o diálogos interesantes; pues no busquen más porque estarán garantizados.

El elenco tampoco es para despreciar, y muchos ya fueron atrapados por la bella Mary Elizabeth Winstead, quien recordamos por Scott Pilgrim contra el mundo, que por sus otros tropiezos. También tenemos a John Goodman, quien por cierto usaron su cueva como locación porque hace tiempo que no aparece en algo que valga la pena. Quien es más desconocido es John Gallagher Jr., al menos que hayan visto la serie de televisión en HBO llamada The Newsroom.

Donde tengo temor es en la dirección por parte del desconocido Dan Trachtenberg. Ni le busquen en que ha trabajado porque puede que les cause depresión, y el anuncio, como el tráiler me emocionaron lo suficiente para ignorar la posibilidad que esto es un engaño.

Por lo pronto, a disfrutar que volveremos a medio ver cierto monstruo de dudosa procedencia y sus nuevas víctimas del Apocalipsis.

El Despertar de la Fuerza, renace, recicla y revende.

En el supermercado existen productos que cada cierto periodo de tiempo cambian de etiquetado, anuncian nuevos ingredientes y con frases rimbombantes nos convencen que es el nuevo y mejorado producto que tanto uno quiere y ama. Pues es prácticamente lo que le sucedió al tan anunciado séptimo episodio de nuestra tan amada saga de Star Wars.

No me lo tomen a mal, me gustó la película y la mayoría está de acuerdo, solo que es difícil de expresar decepción o mucho menos una pizca de crítica a lo que dices querer hasta los huesos. Todos siguen con la fiebre de Star Wars y no seré el Grinch que les arruine Navidad, pero seré el grillo a lado del hombro murmurando que nos dieron lo mismo, pero con diferente empaquetado. Podremos incendiar las desgraciadas precuelas y con justa razón, lo que no se puede negar es que por lo menos George Lucas intento narrar una historia muy diferente a sus antecesoras. Al parecer Disney compró la fórmula y en vez de utilizar los ingredientes para crear algo nuevo, prefirió guardar su inversión y agrégale 10% de Han Solo, una pizca de Leia, un director famoso por reciclar historias, actores carismáticos, y ¡listo!!! Billones de dólares en pre-ventas.

Lo que es imposible de negar es el amor del director JJ Abrams por esta saga, porque es notable cada momento tan detallado y visualmente muy afín a todas la películas. Si puedo quejarme de algo, es que hubo instantes en que pudo haberse tomado su tiempo. Más sin embargo, es bien conocido que el hombre sufre de déficit de atención y le gusta todo rápido y furioso. Por supuesto, que la mayoría ni lo ha de notar, porque digamos que está acorde a los tiempos donde no puedes tener una escena tranquila para mirar el paisaje, o por lo menos pensar. ¡Esa es la palabra!

Capitan Phasma

La mayor sorpresa llega al inicio con la intensidad de la violencia que se nos presenta. Era conocida la brutalidad del Imperio, más no visualmente tan estimulante. Abrams no tiene temor, y en parte celebro la valentía para establecer un villano que no se tienta el corazón con tal de lograr sus objetivos. Es solo que de nuevo lo acelera todo. ¡Por Dios! ¡Se acaba de morir una persona! Hay que darle la seriedad que eso implica. El colmo llega cuando millones de personas mueren en un evento de luz y sonido gracias a los nuevos gobernantes de la galaxia, para luego desvanecer el impacto como la transición de escena a la que estamos acostumbrados. Pequeños detalles, por supuesto.

Si tan solo se hubieran salido del modelo establecido, esta sería una película para recordar, porque JJ Abrams tiene calibrado el sentimiento de Star Wars y cuando vira a lo desconocido como lo hizo en un enfrentamiento clave que ocurre a la mitad de la película, literalmente logra que se me salieran lágrimas de alegría. Claro que son las mismas batallas de siempre, solo que existe innovación en como se presenta, y por fin, después de tanto tiempo se logra la unión de lo mejor tiene que ofrecer la saga con una perfecta armonía entre la nostalgia y lo nuevo que jamás esperaba volver a sentir.

Rey y Finn

Pero el libreto de JJ Abrams y el tan celebrado por ‘El Imperio Contraataca’, Lawrence Kasdan, resulta ser uno para olvidar. Por más que nos recuerde buenos tiempos, muchas de las escenas las hemos visto antes y prefiero ver Episodio IV con todo y su baja definición, donde es más apropiado y no como el compendio de los mejores éxitos. Porque prácticamente en eso se traduce esta película. Es cierto que Kasdan participa y se nota su mano en diálogos entre los protagonistas cuando están involucrados en situaciones extremas, pero hasta ahí, porque no se salen del mismo esquema establecido, más que algunas escenas donde hay flexibilidad y le otorga un necesitado aire de frescura.

Siguiendo la pauta de los anteriores filmes, se entiende que existan dudas sobre ciertos parentescos o hasta la vida de los habitantes de la galaxia lejana después de tanto tiempo, y solo se salva porque tiene dos películas más para rellenar los huecos del tamaño de una Neo-Estrella de la Muerte. Pero esta vez, hay instantes que en verdad parece una telenovela de Televisa, de esas que sabes desde el primer episodio el parentesco secreto del protagonista y tienes que esperar seis meses para que se revele la verdad, o en este caso dos años. Ahora entiendo porque los trailers no revelaban detalles, si todo lo puedes adivinar con una escena.

No hay duda que el elenco es el principal valor de la película. Me cae que si tienen la capacidad para lograr crear un grupo de personajes con actores jóvenes, multiétnicos, carismáticos y talentoso; por lo menos le hubieran puesto materia gris en narrar una historia algo diferente. De los actores de sangre y hueso no tienes alguno que arruine la experiencia, aún hasta con Kylo Ren (Adam Driver), quien aprendes a querer aún con sus complejos de inferioridad.

De quien no hay duda que se anotaron un jonrón es con el nuevo rostro de la fuerza: Rey (Daisy Ridley). Cada instante que esta en escena resulta ser cautivante aunque sea para escuchar otro pedazo de diálogo con Finn (John Boyega), o poner una cara de que pedo. Hasta para eso se necesita tener un don que no fácilmente logras encontrar. Sus parentescos podrán ser predecibles, pero al menos logra ese aire de nostalgia y seguridad de que queremos ver sus aventuras en el futuro. Y creo que es lo más importante.

Leia---Han-Solo

Para legitimar un séptimo capítulo se logra el reencuentro de los rostros que hicieron de Star Wars un rotundo éxito. Quien más aporta con minutos en pantalla es Han Solo (Harrison Ford), quien por supuesto convencieron con el argumento de recordar viejas glorias. ¡Jajajajajaja! Eso y porque tuvieron que ceder una buena parte de los ingresos de película. Pero lo interesante es lo que hacen con su personaje, que al igual que todos, esta envuelto en misterio.

Miren, entiendo lo vital que es Han Solo para Star Wars y para esta película, porque de lo contrario no existe importancia para justificar el capítulo. Por más que nos ofrezcan nuevos héroes a seguir, más batallas o luchas en sable, quienes siguen siendo el corazón de la saga son la vieja guardia, y eso incluye a Solo. Sin entrar en detalles, las escenas claves en donde se encuentra son de lo mejor y a la vez lo peor porque Kylo Ren lo arruina todo, en parte por el libreto que no explica detalles y en parte otra vez porque se plagian escenas donde es obligatorio caer a una fosa del infinito.

Episodio VII es una oportunidad perdida porque a pesar de contar con elementos sólidos para valerse por si misma en una historia original, la inseguridad ofrece una película relleno. Si, es innegable que logra con éxito introducir nuevos rostros, pero todo esta envuelto en lo más anticuado con la batalla obligatoria que su contribución es la de aumentar el factor de efectos y minutos. Si la decisión era recrear, al menos que sea para obtener otro resultado que impulse la historia a nuevos lados de la galaxia, pero se retracta, terminamos en lo mismo, y hace ver a los villanos  como unos ineptos en su estrategia de gobernar.

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No hay debate en que lugar cabe Episodio VII dentro de la saga, la respuesta es fácil: esta por arriba de las precuelas, pero inferior a la primera trilogía. Por más que quieras modernizar, nuevos juguetes, otros lugares, personajes, mejores efectos; nada se compara y hasta ofende reutilizar los mismos trucos de siempre porque se ve que no hay ideas.  Lo que si existe es talento para reproducir el alma de Star Wars y es por eso que el filme es justamente celebrado por los fans, y por lo tanto se salva del fracaso un Disney productor tan conservador y pichicato.

Aún con todo lo que he explicado, este filme no deja de ser de lo más entretenido, divertido y nostálgico del año. Con todos sus pecados, es una obra que será aceptada por ser el reinicio de una saga que se creía perdida. Lo más esperanzador es que existe la intención de volver al alma o por lo menos recrear el sentimiento que nos inspiró a querer Star Wars, y por eso debemos de estar agradecidos. Les aclaro que esta no es una crítica pesimista y espero, de verdad lo espero, que la secuela a venir nos demuestre que vale la pena continuar las aventuras de Luke y compañía.