Comic

Spider-Man: De Regreso a Casa, no había de otra

Como si se tratara de una venganza al trabajo realizado por el director Sam Raimi, los genios de la casa productora SONY decidieron comenzar desde cero con tan solo diez años de haberse estrenado la primera versión del arácnido. Creyéndose conocedores del arte de hacer dinero, decidieron ensamblar lo que consideran el camino correcto para el superhéro y fue así como nació ‘El Sorprendente Hombre Araña’. La audiencia al principio aceptó la nueva versión, pero fue en la secuela donde la respuesta no fue como ellos esperaban, la competencia de DC Comics y Marvel los hizo ver de plano mediocres, y ante todo los ingresos en taquilla no daban signos de recuperación. Pensar en una tercera película al mando del director Marc Webb se volvió un riesgo, dejando a la casa productora con serias preocupaciones sobre el futuro de esta franquicia.

El destino no fue tan cruel para SONY, porque los fanáticos han querido ver al Hombre Araña en el universo Marvel desde que fue anunciada la primera película de ‘Los Vengadores. No se sabe quien fue el primero en mostrar interés en ceder la imagen del arácnido a Marvel, lo cierto es que a SONY le llegó la salvación del cielo porque no tenía ni idea que hacer.

La aceptación del público a las aventuras del Hombre Araña junto a los Vengadores fue inmediata. Por lo tanto se volvió inevitable crear una aventura en solitario. Todas las dificultades de reiniciar por tercera vez quedaron atrás y no importó un nuevo actor interpretando a Peter Parker o el riesgo de volver a soportar los orígenes trágicos del héroe.  Solo que a diferencia del desastre organizacional que es SONY, en este lado con Marvel nada se deja a la suerte y ya se tenía un plan meticulosamente preparado por un equipo de mercadotecnia que estudió a que público satisfacían las aventuras del arácnido.

Es así que tenemos ‘Spider-Man: De Regreso a Casa’ como el resultado de varios intentos fallidos que no rindieron fruto y que ahora por las bondades del universo cinematográfico de Marvel, logra recobrar vida con una versión más acorde a la audiencia infantil que desde un principio le debe su éxito.

La trama inicia con un Peter Parker (Tom Holland) acostumbrándose a la vida cotidiana, solo que su alter ego se lo impide porque en vez de hacer tareas escolares el joven se la pasa buscando combatir el crimen, ser el vecino amigable, salvar al mundo; ustedes saben, todo eso. No transcurre mucho tiempo cuando Peter descubre una banda de delincuentes que utiliza tecnología Chitauri para fabricar armas. Como nuestro héroe todavía es un adolescente, Tony Stark (Robert Downey Jr.) lo quiere fuera de cualquier actividad heroica hasta recibir su adecuado entrenamiento. He ahí el conflicto de toda la película, con un Spiderman que quiere ser un héroe de tiempo completo, mientras los adultos lo reprimen a todo momento.

Como podrán notar la premisa peca de su simpleza, una constante en las producciones de Marvel que funcionan bajo las mismas reglas sin llegar a ninguna parte, pero esta vez la obra se construye con elementos reciclados de otras películas: tecnología Chitauri, la propuesta de matrimonio de Tony Stark con Pepper Potts o la agencia SHIELD en constante remodelación; todo se siente como un compendio de ideas olvidadas que no contribuyen en mucho al universo cinematográfico.

Después de cinco películas del arácnido, uno comprende el no querer narrar los orígenes con la tragedia del tío Ben, más no puedes ignorar la gran enseñanza que Peter Parker aprendió y por lo cual está dispuesto arriesgar su vida. En este filme se ignora por completo tal acontecimiento y la principal motivación del Hombre Araña se reemplaza por los deseos de querer formar parte del selecto grupo de ‘Los Vengadores’. No estoy en contra de una versión ligera en donde la mayor parte del tiempo podamos divertirnos y comprendo la decisión de evitar el drama después de venir de dos versiones emocionales con la interpretación de Andrew Garfield, pero no puedes robarle al personaje de su identidad.

En lo personal, sentí la película como una aventura más que sirve como estudio de mercado para comprobar si todavía vale la pena invertir en el arácnido. Y no tanto porque la producción sea mala, al contrario, es una constate que las producciones Marvel son entretenimiento garantizado, solo que dentro de esa constante no hay mucho que sobresale.

La dirección de Jon Watts trata de evitar los clichés del adolescente que asiste a la escuela ofreciendo un toque moderno en la reinterpretación de los personajes: desde un nuevo amigo de aventuras, el Flash Thompson ricachón, una M.J. exótica y la cougar tía May. También intenta brindar una identidad a la producción usando vistas panorámicas de Queens para distanciarse de lo realizado por otros directores.

El actor Tom Holland quien interpreta a Peter Parker, por momentos abusa de irritabilidad con su actitud hiperactiva, una característica ausente hasta ahora, pero que es bienvenida, adecuada y contagiante para esta nueva versión juvenil de Spiderman.

Lamentablemente tengo que volver hacer mención de la falta de atención con el villano principal de Adrian Toomes (Michael Keaton). Creo que han sido suficientes las películas de Marvel para que vuelvan a desperdiciar un gran talento actoral como lo es Keaton. Cada vez que está en escena es como si quisiera tomar el control del filme para quitarle lo mediocre a un libreto y un director que no le ofrecen demasiado con que trabajar.

Pero nada de lo anterior importa porque por fin se ofrece a la audiencia un héroe alegre que no está anclado por sus traumas, más bien uno juvenil,  lleno de vida. En pocas palabras alguien digno de ver sus aventuras. ¿Y no eso era todo lo que queríamos después de todo?

La Mujer Maravilla, que salva y condena a DC Comics

En 2008 con el estreno de Iron Man se iniciaba una nueva era del comic en el cine, la cual nadie prestó importancia porque a los pocos meses se estrenó ‘The Dark Knight’ de Christopher Nolan y los creativos de DC Comics-Warner Brothers estaban inundados de elogios por haber regalado al mundo una de las mejores películas basada en un cómic. En 2012, Marvel rompe records en taquilla con ‘Los Vengadores’, mientras que DC Comics se lambe las heridas por un regular ‘The Dark Knight Rises’.

Desde entonces, con el paso del tiempo el poder de Marvel ha crecido a tal grado que la audiencia fue condicionada a que esperar de este tipo de historias. Cierto que existen quienes prefieren el material de DC  por el realismo implantado por Christopher Nolan, pero con el paso del tiempo esta característica única se ha vuelto en un estorbo, tanto que han tenido que ser flexibles al elegir un villano patético de fantasía en ‘Escuadrón Suicida’ porque se había vuelto insostenible no poder sorprender a la audiencia con el nivel de escapismo que Marvel los acostrumbró.

Por más que quisieron vender la idea que todo esta bien en DC comics, lo cierto es que con ‘Batman vSuperman’ habían quemado un cartucho demasiado grande para los resultados obtenidos, y lo que prometía un renacimiento con ‘Escuadrón Suicida’ se volvió en otro fracaso a pesar de los movimientos detrás de cámaras. Es por eso que ‘La Mujer Maravilla’ se vuelve la rendición de DC Comics a lo que quiere la mayoría de la audiencia, a ese mismo de producto que por años Marvel ha hecho millones de dólares y que se negaba a satisfacer porque pensaba que tenía su propia fórmula que pensó defender hasta que el hambre de dinero les ganó, la crítica los sepultó y la competencia los estaba borrando como los segundones en esto del cine cómic.

El innegable éxito de ‘La Mujer Maravilla’ es un alivio para DC Comic y se debe principalmente a los tiempos en que vivimos, donde en la búsqueda por la equidad de género se da paso a las mismas historias con la diferencia de tener una mujer como protagonista. Lo cual no es negativo considerando que se abre la posibilidad a variantes inexploradas que espero algún día poder presenciar. Lamblemente esta vez no fue posible. Será para la otra.

El libreto no se complica al contar la historia de Diana Prince (Gal Gadot) , porque sinceramente no era el propósito o no hubo talento entre tantos nombres que están en esta obra. Desde su infancia, hasta los motivos que orillan a la joven de Temiscira salir al mundo, es una aventura conocida donde atinadamente se da el tiempo para desarrollar la vida de las amazonas que habitan en una paradisíaca isla escondida del mundo.

Es para celebrar la valentía que tuvieron de mantenerse firmes a su visión de producir una película con una mujer protagonista y si no fuera suficiente depositar confianza en una desconocida directora como Patty Jenkins. Creo que un hombre podía haber tenido excesos o caer en el mal gusto. Con Jenkins al mando se garantiza una interpretación honesta de lo que puede ser una mujer amazona, y es ahí donde se encuentra su contribución al universo DC Comic, donde por fin se tiene un personaje digno de seguir en cualquier aventura y no solo porque esta bien vestido, diseñado o aparenta el papel.

Tenía mis reservas sobre la actriz Gal Gadot y con lo visto en ‘Batman vSuperman’ no había mucho para convencerme si tenía el talento necesario para salir del molde de chica bonita. Tampoco tenía la culpa de que solo la utilizaran para publicidad o poses heróicas. Ahora con más tiempo para meditar su contribución , debo decir que hace un muy buen papel más allá de lo podía haber esperado. Tanto en escenas dramáticas que son necesarias para provocar simpatía en la audiencia, como al momento de portar su atuendo en medio de proyectiles que desean destruirla; la dama demuestra que tiene futuro.

Tampoco quiero olvidar que mucho merito tiene que ver la visión de Jenkins por querer plasmar su idea de lo que debe de ser una guerrera amazona: capaz en el combate, pero sin dejar a un lado su feminidad, un detalle muy importante que quizás un hombre no hubiera podido calibrar. Lo que más me agrado fue que Diana demostraba compasión cuando era necesario o el sentimiento de dolor que sobrepone por el de luchar por los desvalidos. Sin caer en excesos sentimentales, se logra un increíble equilibrio que nunca pones en duda que tal mujer pueda existir.

Pero el libreto conforme desarrolla las aventuras de Diana durante la gran guerra, es tan inepto en lo que se refiere a los villanos, que sinceramente prefiero su erradicación. Su contribución es honoraría, para robar minutos, ser golpeados y soportar monólogos sobre la naturaleza humana que parecen ser escritos para otro tipo de película. No había necesidad alguna para tener una lucha tan estúpida en donde tienes dos hijos de Zeus luchando por un planeta que ni tan siquiera saben que existen. Hasta Jenkins dentro de su película sabe que le estorba tanto que al villano lo relega a ser explicado mediante sueños y una que otra aparición. Encima de eso tiene que dedicar minutos a un científico y un general que son peores que moscas en un plato de sopa porque no sirven para nada. Todo este exceso de grasa lo incluyeron por la idea de querer tener un clímax donde se tenga una batalla llena de efectos visuales y explosiones. En serio, no era necesario esa porquería para hacer creer a la audiencia que estaba viendo algo de valor. Tenías una película decente narrando las aventuras de un héroe desconocido capaz de brincar muros, esquivar balas y aniquilar los malos. En lo que respecta a mi persona, la película terminó cuando se salva de la guerra a un pequeño pueblo abandonado por Dios. El resto es basura que por lo visto la gente ha sido condicionada a aceptar porque así son todas las películas de superhéroes.

Es ahí, en ese preciso descenlace es donde DC Comics demuestra que se rinde ante la fórmula Marvel. Ya no confía más en si mismo, ni considera suficiente desarrollar un personaje; ahora tiene que hacer explotar la pantalla, agregar villanos desechables y tener un libreto hecho con trozos de papel de baño. Tanto Gal Gadot como Patty Jenkins merecían más de lo que las dejaron hacer. Considero que su trabajo fue lo que redimió una película a la cual de nuevo los ejecutivos metieron mano para crear lo que consideran un producto digno de las masas.

Por más publicidad que les venda sobre la grandeza de ‘La Mujer Maravilla’ quiero dejar claro que es una película aceptable, entretenida y que nos provee de un personaje digno de seguir en sus aventuras, pero que idiotas con testosterona casi arruinan con su desenlace que no justifica un monólogo de Ares sobre la naturaleza humana. Para bien su la salvación del filme está en la interpretación de lo que puede ser una mujer guerrera, y si a Patty Jenkins la dejan trabajar a su gusto, seré el primero en ver su secuela, pero me temo que no será así.

Desgraciadamente con este éxito se les da razón a los ejecutivos que encontraron la fórmula necesaria para sacar a DC Comics a flote..La diferencia entre Marvel y DC se ha terminado. De quienes esperaba que siguieran lo propuesto por Nolan, ahora se han rendido y están en todo su derecho, solo les ha costado su alma. Y el mayor perdedor de esto no es más que usted querido lector, que seguirá recibiendo lo mismo de siempre una y otra vez. La propuesta de DC Comics ha muerto. ¡Que viva Marvel!

Guardianes de la Galaxia Vol 2, un divertido carnaval espacial

Uno pensaría que después de nueve años las cosas les empezarían a salir mal, más no para el universo cinematográfico de Marvel que sigue sorprendiendo con otra película que desafía las expectativas.

Después de que la primera película nos dejó con la incógnita y con angustia sentimental por descubrir el padre de Star Lord (Chris Pratt), lamento decirles que el misterio no dura mucho tiempo. Uno hubiera imaginado que al menos se tomarían media película en encontrar al individuo responsable por la creación de nuestro protagonista,  pero el director y guionista James Gunn no está de acuerdo. En su momento parece una oportunidad perdida porque le quita importancia a lo que se supone es una motivación trascendental de tu personaje, hasta que descubres que es para ahorrar tiempo que será destinado a establecer de forma satisfactoria el creciente número de actores.

De todas las películas de Marvel, el elenco de los Guardianes de la Galaxia se ha vuelto uno de mis favoritos, y mucho merito tiene Gunn. No es fácil lograr que un grupo de individuos sea ameno, sin embargo el hombre ha sabido interpretar las cualidades que tiene cada uno de los personajes y jugar con ellos en interacciones que bordan entre lo irreverente y en pequeños trozos algo de dramático. Otra vez tenemos el talento del director sobreponiéndose a la estricta fórmula establecida que no permite salir de la amenaza del momento, para terminar prácticamente en donde mismo.

La ambición de la aventura podrá ser limitada, más no la imaginación y otra vez tengo que elogiar a un Gunn que hace de su película un espectáculo de luz y sonido: desde la variada banda sonora que enaltece los momentos claves, hasta la paleta de colores que rinden tributo a un estilo retro de los 80’s. Literalmente hace de su película un fiesta a la que todos estamos invitados. Y se agradece. En un mundo donde son constantes el mismo tipo de explosiones, da gusto de vez en cuando disfrutar algo de diferente que llame la atención.

Sin duda el humor es una de las principales características de nuestros héroes, y debo de informales que este no se ha perdido en lo absoluto. Hasta considero en ese aspecto superior a la primera parte al ser consistente las escenas en lograr su objetivo. Mucho tiene que ver la película tenga un elenco tan variado que se tiene que buscar en como utilizarlos y la solución fue crear  parejas de personajes para resolver conflictos: Gamora (Zoe Saldana) con Nebula (Karen Gillan), Mantis (Pom Klementieff) con Drax (Dave Bautista), y hasta Rocket (Bradley Cooper) con Yondu (Michael Rooke); cada uno por su cuenta logra crear escenas interesantes y divertidas, que increíblemente no necesitan de una catástrofe para motivarlos.

Donde la película sufre es la falta de emotividad que provoca la trama principal de Star Lord con su padre. Uno pensaría que sería el gran momento que estábamos esperando, después de todo la primera película nos estaba vendiendo la idea que era un gran misterio la identidad del sujeto. Gran decepción cuando súbitamente aparece para explicarnos  su naturaleza, motivaciones y razón de existir. Bueno, que le vamos hacer. El mayor problema no es el desperdicio de esa oportunidad para generar suspenso, más bien la falta de emotividad en todo el asunto del reencuentro. La interacción entre Star Lord y Ego (Kurt Russell) es monótona, no tanto de dos personas con parentesco, más bien de dos personas esperando el autobús. Luego el conflicto que tienen llega a ser risible. Parte de la culpa la tiene el director y otra un Chris Pratt  que ante todo es un actor de comedia y a lo mucho puede ofrecer cara de mosca aplastada.

No existe una prohibición por utilizar comedia y drama a la vez, ni tampoco que cantidad puedes utilizar de una y de otra. Considero que el contraste le da fuerza a cada una de sus cualidades. La situación es que James Gunn es muy hábil para la comedia, pero el drama le está costando. Con excepción de la importante escena donde fallece la madre de Star Lord, el hombre se ha vuelto incapaz de tomarse el tiempo y crear otra escena de tal importancia, ahora hasta tiene que canibalizar tal momento para justificar las decisiones que se toman en el desenlace.

Compartiendo el espíritu frenético de su antecesora, aquí también se sigue un ritmo acelerado que no da tiempo para saborear lo que sucede. Literalmente el director necesita hacer que su película respire. Entiendo su pasión por el proyecto, su visión y conocimiento, pero lo está arruinando por querer incluir tanto en tan poco tiempo. La gente no se va ir de sus asientos después de pagar un boleto algo caro por asientos confortables, debe de generar suspenso, intriga, ambiente. En pocas palabras, James Gunn debe de mejorar y no empeorar con el paso de las películas. No porque tenga rienda libre y mayor presupuesto puede cometer los mismos errores. Está desperdiciando la oportunidad de hacer algo especial, porque los elementos los tiene y solo es cuestión que él quiera.

Guardianes de la Galaxia Vol 2 tendrá sus defectos, más no lo suficientes para perder el encanto por el que nos enamoramos. Está es una de esas películas por las cuales niños se maravillaran y los adultos disfrutaran de los momentos de irreverente alegría.

Doctor Strange , ni tan extraño como aparenta ser

Una película de Marvel donde los protagonistas no sean los Vengadores pierde algo de interés. Aunque después de Vengadores 2 tengo que replantearme tal afirmación, pero luego recuerdo Capitán América 3 y se me pasa. El principal motivo de esa falta de interés es la fórmula sin variación del individuo descubriendo sus poderes para lograr vencer a un villano patético, en parte porque ya uno se encuentra saturado de este tipo de historias que uno puede adivinar fácilmente el desenlace, y por la otra, no ofrece ningún grado de peligro que te cautive. Es entonces de gran merito que otra vez Marvel, ahora con su ‘Doctor Strange’, logra disfrazar tales deficiencias con una película bien lograda, entretenida, con un protagonista interesante, y la exploración del misticismo en el universo cinematográfico que siempre está en constante expansión.

Ahora es el turno de Steven Strange (Benedict Cumberbatch), un neurocirujano reconocido que para variar tiene un ego que rivaliza con cierto personaje innombrable de la política. Como es de esperarse, el destino le destruye sus talentosas manos y ahora está en busca de la cura que le ayude a regresar a ser el gran individuo que era antes. Su desesperación es tanta que lo lleva a una ciudad mítica en medio del Tíbet, donde un grupo de hechiceros tienen una escuela comandada por la versión femenina de Aang (Tilda Swinton). Es esta primera parte es donde ocurre lo más interesante porque Benedict se luce con su carisma natural que le permite emanar inteligencia, sin llegar a caer mal, ustedes saben, prácticamente cada personaje que ha interpretado a lo largo de su carrera. Pero esta no es la película para extender sus capacidades histriónicas. El hombre hace su trabajo creando interés en cada línea de diálogo que sale de su boca. Y vaya que si hay mucho diálogo, básicamente es una explicación tras otra de como el negocio de los hechiceros funciona, pero no me quejo, al contrario, hace que la acción que corresponde al resto de la película digamos que sea más entendible y emocionante.

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Después de la serie de escenas de entrenamiento, con todo y prueba forzada en donde se pone al pupilo al borde de la muerte; es cuando se nos da a conocer otra terrible amenaza global de consecuencias inimaginables que se sabe será resuelta al final de la cinta.  El causante de tanta angustia es Voldemort Junior disfrazado de Hannibal Lecter, con futuro de pañal desechable, y desgraciadamente interpretado por el actor Mads Mikkelsen quien se merecía algo mejor. La misión de su existir es destruir tres barreras protectoras, localizadas convenientemente en tres mercados de ingresos de taquilla considerable, para dejar pasar a nuestro universo un Aurelion Sol (Dormammu) que es capaz de causar desgracias y a la vez incapaz de  mantener seriedad con tal nombre. Es en está segunda parte donde se pierde la historia de vida de Dr. Strange y el carisma de Cumberbatch para dar paso a los elementos de fantasía con todo y escenas de acción que son necesarios para despertar  del asiento y proclamar que es una buena película.

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Aquí la novedad son precisamente las escenas de acción con efectos tridimensionales en donde se muestran las capacidades de los hechiceros para manipular su entorno. Hagan de cuenta que están mirando una versión en anabólicos de ‘Inception’ con los edificios doblándose y desafiando las leyes de la realidad. Quiera o no, es demasiado llamativo como para ignorar y brinda un toque distintivo con los hechiceros brincando de un lado a otro mientras luchan con armas de otras dimensiones. Los efectos visuales son agradables al ojo y brindan espectacularidad a lo que de otra forma vendría siendo más de lo mismo.

El libreto no es nada fuera de este mundo, sigue el templete de todo este tipo de aventuras, pero a diferencia del resto esta vez es el elenco de grandes actores quienes elevan un material plagado de frases y nombres ridículos, en algo digno de prestar atención. Tampoco es la gran película con la que se llevarán un Oscar, porque el  material transcendental es inexistente. Esto es prácticamente otro escalón en el universo Marvel para lo que será una interminable lista de películas, solo que han encontrado un hueco para narrar una historia con diferentes elementos; y por supuesto que se agradece.

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Pero como se ha vuelto costumbre, Marvel debe de declararse incompetente en no poder crear un villano memorable. Esto ya raya en lo ridículo, más cuando tienes al actorazo de Mads Mikkelsen para interpretar un ser de maldad absoluta que nos haga temblar en el asiento. ¿Ya cuantas películas llevamos así? ¡Vamos! Me van a decir que es inútil la experiencia para crear héroes titulares y no poder enfocarse tan siquiera un poquito en el lado de la villanía. Y mejor ni seguimos con la cosa llamada Dormammu, que sigue la tradición de los seres todos poderosos aderezados con harta cantidad de CGI, para supuestamente hacerlos temibles, y terminan en la larga lista de entes ridículos.

Es así como la saga de Marvel se consolida como el líder en historias del cómic en la gran pantalla. Su fórmula podrá ser restrictiva, pero no se pueden negar que los resultados le favorecen. Le duela a quien le duela tenemos otra película entretenida, familiar, visualmente llamativa y que complace a la mayoría. ¿Qué más se puede pedir? ¿Innovación? ¡No me hagan reír!

Escuadrón Suicida, o mejor aún: Guardianes de la Galaxia de Thor y del Caribe

Protagonistas de la película Escuadrón Suicida

Era la oportunidad de DC/Warner de enterrar los demonios del pasado y por fin hacerle frente a un Marvel que es cada vez más difícil, ya no tanto derrotar, más bien igualar. Para nada es secreto que detesto lo hecho por Zac Snyder, por eso no guarde ilusiones con su Batman vSuperman, y mejor preferí enfocarme en un ‘Escuadrón Suicida’ que me ofrecía contenido, personajes, emoción, acción, romper paradigmas (frase muy corrosiva de los políticos). ¡Jajajajajajaja! ¡Que iluso!¡Que estúpido! Caí redondito en la farsa montada por un aparato de mercadotecnia que se volvió de lo mejor que tuvo la película.

A estas alturas del juego, con una década de recorrido desde su renacimiento, DC/Warner está más perdido que los náufragos de ‘Lost’. Los críticos tienen razón de quejarse y apalear un producto que se ve fue ensamblado con las patas. Podrán engañar a la audiencia con un bonito empaquetado, moños de colores y sonidos que marean, pero este filme no funciona. Yo me lamento como si fuera Obi-Wan Kenobi, reclamando la salvación de un decadente universo Marvel, y que simplemente no veo que quieran, o puedan.

Killer-Croc

Christopher Nolan hizo bien en irse de las garras del mundo del comic. Se ve claramente como los ejecutivos de los grandes estudios son los que ahora hacen las películas. Otra vez me lamento del maltrato de un director de cine al que le fue masacrada su visión. David Ayer no formará parte de la élite, pero tampoco es capaz de hacer chingaderas. Dentro de eso que se hace pasar por filme, se ven trozos de su trabajo y es lo que salva por poco de ser una catástrofe.

Ayer es un director especialista en crear un ambiente de compañerismo entre su elenco. Su experiencias de vida en la Armada le ayudan a tener un visión que ve plasmada en una filmografía plagada de películas de guerra, policías y grupos tácticos. Entonces no me extraña un sonriente Will Smith disfrutando de su trabajo al repartir disparos, o una Harley Quinn (Margot Robbie) coqueta que menea caderas a sus compañeros, o las conversaciones entre compañeros en medio de la batalla. Todo eso es forma parte del ADN del director y me lo esperaba.

Pero por más que quiera defender a David Ayer, el libreto que también es de su autoría, lo marca como un individuo incapaz de producir una película de superhéroes. La estructura de la trama en donde 1/3 parte es dedicada a la introducción de cada uno de los miembros del escuadrón (lo cual se le adjudica a los ejecutivos), logra involucrarnos en sus conflictos interpersonales, para luego desperdiciarlo en una misión para salvar al mundo de la bruja vudoo de Piratas del Caribe.

Enchantress

Da pena que teniendo tanto a su disposición cometan el mismo error de todos de imponer uno de los villanos más patéticos en años. ¡Por Dios! Te desgastas en el regreso del Guazón, por lo menos utilízalo más de cinco minutos y no me lo segregues a un cameo. El imponer a la bruja Enchantress (Cara Delevingne) como el eje del conflicto destructor del mundo resulta patético. Nada de lo que nos propone conecta, y mucho menos su romance con Rick Flag (Joel Kinnaman). Es tan asqueroso que en un punto llega a menearse como burro en camión con tal de que Disney no los demande.

El director falla tremendamente con los elementos de fantasía que contrastan con las historias de vida del escuadrón. Es como si fueran parte de otra película y nunca se logra equilibrar la violencia realista que a ratos se presenta, con los seres místicos que se dedican a colectar basura para la creación de un arma de destrucción masiva. Inclusive va en contra de las películas de Zack Snyder que ante todo su universo mantiene el control de los elementos fantásticos. Entiendo que quisieron ampliar sus herramientas, pero no les salió y esto termina mal.

katana

Lo deplorable es el desperdicio de buenos actores en una mala película. Son ellos lo salvavidas de un producto que como a su villana se dedica a clavarte una daga en el corazón. Nadie como el carisma de Will Smith para entretenerte con la historia trillada del padre que hace todo por su hija, o la multipremiada Viola Davis canalizando a la» come vivos escupe muertos» de Amanda Waller. Ni que se diga de lo que pudo ser de Jared Leto con su interpretación del Guazón, si le hubieran ofrecido mejor material y tiempo. Me da coraje que teniendo el talento y los recursos se llegue a un producto que solo un seudo-fanático pueda amar y que lo defienda ante cualquier argumento razonable.

‘Escuadrón Suicida’ prometía ser algo diferente, pero después del fracaso de Batman vSuperman, los ejecutivos se dedicaron a realizar ajustes,  no entendieron la lección y destruyeron lo poco de la identidad que podía proveer DC Comics, para imitar la fórmula desgastada de Marvel con un bastardo nacido de la relación de Thor y Guardianes de la Galaxia. Es sorprendente que a la hora de la verdad, esos villanos hayan encontrado el camino de la redención, que sean individuos capaces de hacernos reír con sus charlas y sentir hasta aprecio. ¡Por favor! ¿Dónde quedaron esas agallas por ser diferente a Marvel? ¿Esa seriedad que contrastaba con las niñerías del bando contrario? Por lo visto, tendré que seguir esperando.

X-Men: Apocalipsis, la venganza de Barney

Marvel tiene fantasía para un público de todas las edades, la cual inyecta bajo la misma fórmula represiva a cualquier director que se atreva a producir una de sus obras. Warner/DC tiene una serie necesitad de distanciarse del anterior, siendo terrible bajo las manos del director más económicamente inepto que pudieron conseguir. Y ahora es el turno de FOX, que intenta continuar la buena suerte que tuvo con Deadpool, pero con los mismos mutantes de siempre que están a las ordenes del ya veterano director Bryan Singer.

Después del interesante ‘Días Del Futuro Pasado’, parecía que la saga de los X-Men había encontrado la tracción necesaria para encaminar su destino a nuevas inexploradas áreas de su mitología. En una especie de milagro, logró corregir los errores de la primera trilogía y legitimizando el regreso a los orígenes con X-Men First Class. Si no fuera suficiente, el avance al final de la película prometía la introducción de uno de los villanos más temidos del cómic y con ello una aventura épica de esas que se contarían por generaciones. ¡Que equivocado estaba!

La película comienza con la introducción del casi todo poderoso Apocalipsis, siendo traicionado siglos atrás por sus seguidores y a la vez encerrado hasta nuestros días debajo de ruinas piramidezcas. Después de una serie de introducciones con nuestros héroes favoritos, y tragedias que impulsen sus decisiones, es que vemos como el mutante morado recluta a cuatro individuos para ofrecerles un cambio de imagen, aumento de poderes y de plano hacerlos los antagonistas más mediocres que puedan existir de este lado del universo Marvel.

Mistique-Nightcrawler

No se que paso. Quiero pensar que soy yo y mis inalcanzables expectativas, esta vez frustradas por una película que no respeta ni su propio título. Estoy buscando el Apocalipsis, y sinceramente no lo encuentro dentro de la película. Ha de ser algo metafórico que involucra como destruyen la cabellera Profesor X (James McAvoy), la  buena fe que se tenía a los X-Men , el desperdicio de otro villano memorable o de plano cualquier esperanza de algo relevante. Lo que sea, no lo encuentro. Ese título es mercadotecnia absoluta, me niego ha aceptar que esa cosa morada pueda ser el protagonista de algo de interés o ya digamos una amenaza a los X-Men que nunca terminan de integrarse, educarse, conocer su poderes y luchar contra la discriminación de la sociedad.

Jamás puse atención a las primeras imágenes de Apocalipsis (Oscar Isaac), solo me divertia con las burlas de como se parecía al tal Ivan Ooze de Power Rangers. Se me hacia algo trivial que podía ser ignorado con la interpretación de un verdadero villano que causara terror dentro de nuestras mentes. Ahora me doy cuenta que eran los síntomas de que Bryan Singer y compañía lo habían arruinado. El tal mal llamado Apocalipsis es una excusa para agregar tanto mutante como su presupuesto lo permita y un pelele desechable que adornan con tanto efecto visual que puedan encontrar.

El libreto al principio pretende darle continuidad a la santísima trinidad de Magneto, Xavier y Raven, en donde solo el el señor de los imanes tiene el mayor desarrollo. Los actores que interpretan a estos personajes de ficción, merecen respeto y por lo tanto un contenido aceptable para sus dones. Es entonces, que Michael Fassbender me lo enfrascan en un viaje emocional originado por sus deseos de ser un padre de familia; a James McAvoy me lo tienen hormonal en busca de su media naranja, donde incluye un corte de pelo muy familiar; y la multi galardonada Jennifer Lawrence solo está de extra pretendiendo que le importa.Mistique-Apocalipsis

Pero como es costumbre en toda película de X-Men, el objetivo es incluir tantos mutantes como sea posible y esta vez es el turno de Scott Summers (Tye Sheridan), Jean Grey (Sophie Turner) y Nightcrawler (Kodi Smit-McPhee); otra vez. En serio, esto en vez de avanzar, decide regresar a mostrarnos como Scott tiene su primer flash ocular como Ciclope,  su encuentro con Jean y hasta el origen de sus anteojos. Lo anterior funcionaba cuando no los conocíamos, ahora se siente como relleno, el cual no sirve para aclarar dudas, si no que para satisfacer la clara obsesión que tiene Singer por los personajes al estilo Peter Jackson. Creo que ha estas alturas lo menos que queremos es regresar a los tiempos donde se pretendió que nos importara el romance entre esos dos.

De todas las películas de la saga, esta es la más repetitiva en las historias que cuenta, lo peor es que lo sabe y prefiere mover la trama lo más rápido, según para no darnos cuenta. Es así que tenemos otra vez la mansión que explota, el artefacto de Cerebro como el detonante de catástrofes, la mención del poder de Fénix. No conforme, se decide hacer espacio a un Wolverine, en una secuencia que en vez de emocionar, me la pase pidiendo que se terminara. ¿De verdad ya no hay nada más que contar? Tanta mitología que se tiene y nos ofrecen el tratamiento Hombre Araña.

Quiero suponer que los problemas personales de Bryan Singer afectaron en esta ocasión su desempeño como director. No hay que olvidar que durante la filmación estuvo demandado por acoso sexual y que al final se resolvió todo a su favor. No creo que sea un pésimo director, solo esta vez no le salió del todo lo que supongo debió ser la mejor película de la serie, y lo digo porque hay momentos que permiten salvar el proyecto del desastre.

Apocalipsis-y-chichincles

De nuevo es Quicksilver (Evan Peters) con sus poderes de alta velocidad, quien hace de una escena redundante con la mansión en llamas, algo digno de merecerse nuestra atención. También la proclamación de los planes globales que tiene Apocalipsis, con todo y toque artístico que incluye música clásica; hasta da muestras que Singer quiere darle un toque especial que permita destacar su obra del resto, pero el problema es que esos instantes son como bocanadas de aire fresco dentro de un mar de aburrimiento.

Por más que intenta Singer involucrarnos con las situaciones actuales de los mutantes y desarrollar estos individuos, las escenas en las que se ven envueltos son tan casuales y sobretodo distantes del conflicto principal, que no ayudan en mucho a importarnos lo que sucede en la pantalla. Tampoco contribuye a que nadie destaque dentro de la bola de seres especiales. Sus personalidades son inexistentes, y solo sabemos quien es quien por los poderes que tanto utilizan.

Un detalle especial de ‘Días Del Futuro Pasado’, era la urgencia a resolver el conflicto. Sabíamos que la vida de muchos mutantes dependía del éxito de la misión. Los riesgos eran latentes y cada momento era preciado. Pero aquí, la muerte de un mutante se pasa de noche porque tenemos que ir pronto a un bunker para ver a la adicción de la saga que es Wolverine. ¡Por Dios! Ciudades enteras son destruidas y a lo mucho un comentario al final del Profesor X: ‘los gobiernos están reconstruyendo’. ¿¡Qué!? Acaban de presenciar el poder de un todo poderoso mutante capaz de hacer polvo todo lo que toca y las consecuencias son que todo regreso a la normalidad. Hasta la maldita mansión ya ni importa que explote tanto porque la reconstruyen tan fácil como si fueran bloques de Legos.

Al final ‘X-Men: Apocalipsis’ se une en la desgracia con ‘X-Men 3’ como aquellas que uno quiere ignorar. Creo que ha llegado el tiempo de que Bryan Singer abandone de nuevo la saga, para dar paso a nueva sangre con otra visión que no sea la de regresar a viejos éxitos o un Barney morado que le hace falta amigos.