Drama

Libro vs Película: La Habitación

“La Habitación” es una película cuya historia nos cuenta la historia de Jack, un niño que ha vivido toda su vida dentro de un cuarto pequeño junto a su madre. Para él, este cuarto es su mundo y es un lugar donde puede divertirse; para su madre es una prisión que la ha mantenido alejada del mundo por 7 años, por lo que urde un plan (que incluye a su hijo) para poder escapar de ahí y recuperar su vida perdida.

La película llegó en su momento a México con una crítica totalmente a favor, destacando las actuaciones de Brie Larson y Jacob Tremblay, además de la dirección de Lenny Abrahamson y el libreto de Emma Donogue, autora del libro que dio vida a esta obra. La entrega recibió 4 nominaciones en los Oscares pasados: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion Adaptado y Mejor Actriz, siendo este el único que ganó, para Brie Larson.

Personalmente, “La Habitación” es la mejor película en lo que llevamos de 2016: posee una historia muy apasionante y bella, grandes actuaciones y una magnifica dirección, que le sabe sacar provecho a su historia (la mayor parte) y a su limitado presupuesto. Todos los premios y todas las alabanzas que se han llevado son más que merecidas y sería bueno, que muchos le echaran un vistazo. Pero, ahora habrá que responder: ¿es una buena adaptación de la obra en que se basa? ¿O es otra película que se toma todo el contenido del libro y lo pone en pantalla como quiere? Bueno, es momento de averiguarlo en este nuevo comparativo de Libro vs Película.

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La Protagonista

Joy Newsome es una mujer que fue raptada por un tipo a la edad de 17 años y que la mantiene encerrada en un pequeño cobertizo donde constantemente abusa de ella; Joy aguanta todo esto por su hijo Jack (producto de estos abusos), a quien le hace creer que solo existe lo que hay en el cobertizo (que ellos llamas habitación) y todo lo demás solo existe en la televisión. Pero su desesperación aumenta cada vez más y explota una vez que el secuestrador los deja sin servicios básicos, por lo que idea un plan para poder escapar junto a su hijo y recuperar la vida que le fue arrebatada.

Para interpretar un papel de esta magnitud (una mujer que busca ser optimista por su hijo, pero que sufre depresión constante ante su situación) se requiere una interpretación muy solida, que pueda combinar perfectamente un cambio de humor tan constante como el que sufre la mujer, y Brie Larson no pudo ser más perfecta para el papel. Su nivel de interpretación en esta película es excelente (tanto así que se llevo el Oscar a Mejor Actriz, de manera justa), reflejando de gran forma a una mujer que hace la vida de su hijo alegre, pero que por dentro está destrozada.

En sí, no hay más que comentar sobre el personaje: está bien adaptado con respecto al libro; hay alguno que otro cambio con su historia, pero eso lo veremos en otro punto.

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El Protagonista

Jack es un niño de 5 años que ha vivido toda su vida en el cobertizo, al que llama habitación, junto a su madre; para él, solo existe su madre y todo lo que lo rodea en la habitación, aunque la curiosidad, por saber que podría haber afuera de esa habitación, empieza a hacer mella en el. Así que apoya a su madre en su plan por escapar de la habitación, y el niño se encuentra con un mundo desconocido para él, que le asusta, pero conforme pasa el tiempo le va gustando cada vez mas.

Debo admitir que, al terminar de leer el libro, me encontré detestando al niño; uno puede comprender hasta cierto punto su ignorancia, ya que para el toda la experiencia es nueva y desconocida, pero hay momentos en que me desespero con él; no sé si sea porque el libro este desde su punto de vista o porque lo quieren porque como un niño muy tierno, pero hubo momentos en que no soporte al personaje, por lo que resultó muy grato ver que Jacob Tremblay supo revertir la situación. En mi opinión, el niño lleva todo el peso de su personaje de gran forma y que no lo hayan nominado los de la Academia me parece absurdo ( supongo que querían que ganará DiCaprio).

Como adaptación, Jacob mejora mucho lo del personaje de Jack, en mi opinión, ya que el personaje no me gusto, dándole un mejor matiz que en el libro: es tierno, pero se enoja también; tiene mucha curiosidad por su mundo, pero también mucho miedo; y la química que comparte con Brie Larson es fantástica. Sin duda, una mejora de personaje con la actuación de Jacob.

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Los Secundarios

En sí, no hay muchos secundarios en este libro, aunque cabe decir que la película decidió hacer un cambio, para que sean otros los personajes que brillen en vez de otros.

Quizá el primero en mencionar deba ser el “Viejo Nick”, el secuestrador de Joy y padre biológico de Jack; en el libro vemos un poco de el de lo que se ve en la película, aunque siento que se le prestó el tiempo suficiente para conocer a su personaje, aunque tal vez le falto más agresividad contra Joy. Pero en sí, no hay cambios con él.

Donde están los cambios, es con los secundarios del hospital; mientras que en el libro ocupan parte de la película, revisando a Joy y Jack y hablando con ella sobre los problemas de su hijo en este mundo nuevo para él; en la película decidieron darnos a los padres de Joy, interpretados por Joan Allen y William H. Macy, además de Tom McCamus, como la pareja de su madre. No hay mucho que decir de estos actores: todos son excelentes, aunque Macy solo tuvo una breve participación en la entrega, mientras que el personaje de McCamus tuvo una participación algo más extendida, pero igual todo bien hecho en comparativa con el libro.

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La Historia

Y vamos con el punto más importante de toda buena película: la historia. El libro nos comenta sobre la vida de Joy y Jack (desde el punto de vista de este último) en la habitación: comen, juegan, leen, se divierten todo lo que ese limitado mundo les ofrece. Nos comenta el momento del escape del niño, del rescate a Joy y de su reintegración al mundo real. Y en la película se nos ofrece lo mismo, pero hay algunos cambios interesantes.

En la película tenemos a Joy y Jack readaptándose, pero desde la casa de los padres de Joy: pasan un tiempo muy breve en el hospital, y después nos ubican en la casa, donde vemos a Joy tratando de convivir nuevamente con sus padres, situación difícil dado el divorcio de estos y el abandono del padre rápido, sin mencionar que Jack se encuentra temeroso en la situación. Un punto que para muchos no se toco bien fue el tema de la relación de los abuelos con Jack (especialmente del abuelo) pero es un punto tampoco se toco a fondo en el libro, así que igual no pasa nada. Un punto que aparece en el libro y no en la película es sobre el hermano de Joy, y tampoco se toca el tema de la niña muerta que habría tenido Joy antes de Jack, pero igual son temas que no tienen mucha importancia para la película.

Quizá el último cambio que se hace es con el final: en el libro a Joy le ofrecen un nuevo departamento, donde decide vivir junto con Jack y juntos empezar a explorar el mundo. En la película, se ofrece eso pero seguirían viviendo en la casa de los padres de Joy. Pero al final, es un cambio insignificante.

Veredicto

¿Es “La Habitación” una buena película? Creo que a estas alturas esta por demás decirlo. Es una gran película que merece más de un visionado.

¿Es “La Habitación” una buena adaptación? Creo que es mejor, en muchos aspectos, que el libro. Hay mejora con algunos personajes, hay cambios necesarios en la trama, pero siendo fiel al final a un libro muy bueno.

¿Recomendaría esta película? Nuevamente, esta demás decirlo, pero claro que sí; esta no es una buena opción, es una GRAN opción para ver.

Creed: Corazón de Campeón. La redención de Rocky Balboa.

En 1976, “Rocky” llegaba a los cines del mundo para contarnos la historia de un boxeador de bajo perfil al que de repente se le presentaba la oportunidad de toda una vida: pelear por el título mundial contra el mejor boxeador del mundo. La película se llevaría el Oscar como Mejor Película en 1977, colocaría a Sylvester Stallone como una de las nuevas estrellas del momento y se colocaría como una de las entregas mas adoradas de todos los tiempos, además de una buena respuesta en taquilla.

Al ver el enorme que cariño que la película recibió, los productores no dudaron en empezar a explotarla y así empezaron las secuelas de “Rocky”, que se quedaban en la memoria de la gente, pero sin jamás alcanzar el estatus de calidad que la original tuvo y perdiendo interés en el público poco a poco, siendo “Rocky V” en 1990 el punto más bajo de esa carrera. En 2006 todavía tuvo una película más titulada simplemente “Rocky Balboa”, siendo un éxito mediando, apelando mas a la nostalgia que a cualquier otra cosa. Y este 2015 (2016 en México), nos llegó “Creed”, que vendría siendo un spin off con el hijo de Apolo Creed, el antagonista de la primer película.

Creed corriendo

Cuando supe de la existencia de esta película, al igual que varios, pensé que esto solo sería otro intento patético de seguir exprimiendo dinero de una franquicia que ya estaba muerta y que fracasaría rotundamente en cualquier sentido (crítica y taquilla). En crítica, considerando el pasado negativo del resto de las secuelas; y taquilla, viendo la popularidad que hoy tienen las adaptaciones de libros “Young Adult” o las películas de superhéroes. Y si aparte el arrastre de fracasos que en los últimos años ha tenido Stallone y el desastroso proyecto que Michael B. Jordan tuvo unos meses atrás (“Fantastic Four”), todo indicaba que sería un desastre.

Y vaya error que cometí juzgando esta película antes de tiempo. Si bien, “Creed” no es la películas más original de la franquicia, es una película muy bien hecha, muy bien actuada y dirigida; de hecho, las críticas colocan a esta película como la mejor entrega de la franquicia desde la primer película (de hace 40 años). Seguro que tiene sus momentos un tanto clichés, pero eso no impide que estemos ante una emotiva entrega que bien podría abrir el paso a un nuevo rumbo con la franquicia, o hacer pan con lo mismo, pero con un protagonista más joven.

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El primer punto a favor de la película vienen siendo las actuaciones. Tanto Michael B. Jordan como Sylvester Stallone manejan con gran soltura a sus personajes y entre ambos derrochan una muy buena química, dando una relación padre-hijo muy poco común en realidad. El personaje que maneja Michael (Adonis Creed) se trata de alguien que quiere luchar, pero quiere demostrar que es más que un legado; Stallone por su parte convierte a su Rocky en el mentor que Adonis necesita (como Mickey en la original de 1976) y despliega una gran actuación. ¿Merecedora al Oscar? No sé, pero es memorable sin lugar a dudas.

En cuanto al resto de los personajes, cumplen bastante bien con su rol, siendo Tessa Thompson quien tiene un poco más de brillo como la novia de Adonis. También esta Tony Bellew como el rival en turno de Adonis y Phylicia Rashad como la madre adoptiva de Adonis.

Otro detalle a favor de la película son los procesos de entrenamiento. Aquí no tenemos una película cuyos procesos de entrenamiento se ven ensayados, sino que se sienten como procesos verdaderos de entrenamiento, y las peleas adquieres una brutalidad más realista que en las entregas pasadas. Y es agradable ver que Adonis en un principio busca a Rocky para que lo entrene y que al encontrar respuesta negativa,  decide entrenarse por sí mismo.

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En sí, “Creed” es una versión un poco mas ingenua de “Rocky”, donde en vez de tener a un perdedor con la oportunidad de su vida, tenemos a alguien que quiere hacer su vida a su forma y las circunstancias se le van dando.

Si hay un punto negativo que le doy a esta película, es que tiene varios momentos que parecen abusar de la nostalgia: algunos procesos de entrenamiento que ya vimos en anteriores películas, la música (aunque salga por un momento breve), pero es solo un dato menor en comparativa a los buenos momentos.

“Creed” se termina erigiendo como una gran película y un excelente paso de antorcha para una nueva generación de películas de boxeo. Habrá que ver qué camino se sigue con la franquicia, pero este es un sólido material, y una buena manera para que Stallone se despida de su eterno compañero.

La Verdad Oculta, provoca concusiones

En los últimos días, se ha dado a conocer las amenazas de boicot a los premios Oscar, por parte de Spyke Lee y Jada Pinkett Smith. Su inconformidad radica en la falta de nominaciones para gente de color, llegando a juzgar la ceremonia muy blanca porque ignora películas como la que voy a continuación ofrecer mi punto de opinión.

Will Smith es el responsable de interpretar al Dr. Bennet Omalu, un migrante nigeriano, creyente del sueño americano y prácticamente un luchador de la vida. Dentro de las labores de su profesión, descubre la presencia de daño cerebral extensivo en una de las autopsias que realiza a un ex jugador de futbol americano. Por supuesto que publica su descubrimiento y la NFL no compartiendo el espíritu humanista del buen doctor, se dedica a destruir su credibilidad y negar cualquier vinculo de daños a la salud ocasionados por el juego.

En el cine no son nuevas estas luchas incansables por parte del héroe que busca cambiar los males de la humanidad. La industria está repleta de tales historias, es por eso que vemos innovaciones en edición, actuaciones soberbias, detalles interesantes por parte del director; algo que permita a tu película sobresalir, y  ‘La verdad oculta’ no tiene nada de lo anterior.

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El filme sufre de un conflicto de buenas intenciones por parte del director y del protagonista: el primero porque busca dar a conocer una problemática actual sin caer en lo trillado que son las conspiraciones corporativas, y el segundo quiere interpretar la imagen positiva de un migrante de color. No tengo nada en contra de lo que intentan hacer, solo que no les funciona porque no supieron manejar el escaso material que la vida del doctor les ofrece y la conspiración nunca se llega a sentir como una amenaza que nos interese.

A momentos las película se llega a sentir extensa por un buen número de escenas donde nuestro protagonista contempla sus sueños. Se llega al punto en que resulta ser prácticamente relleno innecesario porque se establece correctamente desde el principio la personalidad del Dr. Bennet. Luego, no se que le pasa a Will Smith que últimamente sus interpretaciones son de un hombre agobiado, con el rostro demacrado y totalmente miserable. Si pensaba que con hablar con acento nigeriano sería suficiente para recibir premios, estaba equivocado.

El libreto tampoco ofrece demasiado como para emocionarse, ni  para darle a Will de material que haga estirar sus músculos actorales. Se pretende algo de emotividad mediante el drama familiar de su esposa Prema Mutiso (Gugu Mbatha-Raw), pero el director Peter Landesman se queda corto y literalmente me lo deja abandonado con ángulos cerrados sin sentido e inexpresivos. A eso, hay que agregarle reuniones con personalidades medicas a las quienes hay que convencer de decir la verdad, con el mismo argumento que se repite una y otra vez.

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El asunto de la conspiración de la NFL tampoco logra tener un impacto suficiente para tomar conciencia del mal que hace a los jugadores. Al estar enfocado con el Doctor, solo tenemos breves momentos de conflictos mentales que tienen los jugadores, hasta que aparecen en la mesa de autopsias. Si, resulta dramático y ayuda a despertarnos del letargo que es otra reunión con su colega Dr. Julian Bailes (Alec Baldwin), más no ayuda del todo a comprender como no ha trascendido el tema ante tanto sufrimiento de las víctimas. Estuve esperando esa conexión del Doctor, pero a lo mucho solo tenemos la entrevista con la madre de uno de los fallecidos.

El futbol americano está impregnado en la cultura del vecino país, y he visto excelentes películas que ayudan a comprender el amor hacia tal deporte. Aquí no existe tal sentimiento, aunque se intenta con montajes, edición de imágenes y trozos de un libreto que pretende vender la idea que existe arte en las tacleadas.¡Les falló! Y por lo tanto el filme pasa sin pena ni gloria. Así que no culpen a la Academia u otro sector de premios por deficiencias presentes como en cualquier otro lado.

Es evidente la frustración por no poder dar a conocer un tema de salud pública. Esperaban que con reconocimientos o algún premio recibir la atención. Quizás con un experimentado director y un mejor libreto esto se lograba salvar, y así no parecer un producto directo para un canal de televisión por cable.

La Chica Danesa, y la esposa que lo amó ante todo

Existe una confusión en el nombre del filme que pretende vender el protagonismo de la chica danesa, cuando en realidad debió de haber sido el de la esposa. No sería la primera vez que ocurre, más sin embargo, te quedas con la sensación que algo no está correcto. Y ese es el punto de un filme que exterioriza el sentimiento de Einar Wegener (Eddie Redmayne), y quien a través de los años descubre que es una mujer atrapada en un cuerpo de hombre. Nada fácil el dilema si lo ubicamos en los años 20.

El nuevo filme del aclamado director Tom Hooper, contiene todos los elementos para destacar como una gran película, solo que a diferencia de sus anteriores proyectos, el tema a tratar le queda muy grande. Le reconozco su ambición al momento de elegir proyectos- Los Miserables me viene a la mente-, si no fuera porque termina por ser una oportunidad desperdiciada al no lograr trascender como se propone.

El primer tropiezo es con el lenguaje tan trillado que utiliza el director para darnos a conocer la dualidad de Einar: eso de mirar el reflejo a través de espejos y ventanas, es tan común, que yo siendo un ignorante me doy cuenta. Luego, tiene elementos para lograr llevar el filme a otro nivel, como el arte de la pintura para crear un tipo de composición de imagen, algo que evoque sentimiento, pero fiel a su estilo, prefiere utilizar las locaciones como su carta fuerte y termina esto peor que un «Travel Channel». La verdad quede desilusionado con la dirección de Hooper, tenía materia prima para lucirse, un tema de alta complejidad y si no fuera por su elenco que brilla más de la cuenta, la película sería para olvidar.

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Ya entrando en temas de actuaciones. Las nominaciones para Eddie Redmayne y Alicia Vikander, tienen merito hasta cierto grado: el primero porque pone empeño al interpretar un personaje difícil, y ella porque simplemente te vende la película con todo y sus errores.

Empezamos con Eddie, de quien celebras que no haya hecho del personaje de Einar la caricatura de un travestí. Es muy difícil el no caer en las exageraciones de un hombre pretendiendo ser una mujer, o hacer de sus tropiezos algo cómico, lo cual definitivamente no estamos para eso. Su desconcierto al descubrir su naturaleza es manejado con sensibilidad y tacto, quizás algo melodramático y con excesivas explicaciones; pero eso es cosa del libreto. Lo que me disgusta es que no convence al cien porciento, siempre existe un detalle que te saca de la ilusión y por lo tanto sabes que estas ante una imitación.

En contraparte, Alicia Vikander se roba la película como la esposa que ama sobre todas las cosas. Y vaya que es difícil de interpretar tal mujer sin caer en el fastidio, porque la actriz te convence del dilema que enfrenta, y sin tanto drama con acercamientos al rostro para lograrlo. Cada escena en donde se encuentra merece la pena, a tal grado, que yo le daba el premio sin mirar el resto de las candidatas. Así de grande es su contribución, y espero muchos premios más en un futuro .

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En donde tengo conflicto es en el libreto de Lucinda Coxon, el cual se dedica a repetir situaciones una y otra vez. Hay escenas que sobran, y no se requiere volver a explicar el sufrimiento por el que está pasando Einar. Luego existe una ambigüedad respecto a su naturaleza médica, en la cual no deja en claro si en realidad es hermafrodita. También tenemos un triángulo amoroso que medio funciona porque no deja en claro las tendencias de Hans (Matthias Schoenaerts).  Son pequeños detalles que no cuadran del todo.

Es más, el filme es mejor cuando no existen demasiados diálogos, y es aquí donde reconozco el esfuerzo de Tom Hooper por dejar que la imagen hable por si misma. Esto sucede en especial al principio, cuando no es requerida tanta explicación y nos dejamos llevar por la interacción física de los personajes, o la transformación de Einar en Lili. Si tan solo hubiera mantenido esa constante, y más imaginación en componer imágenes, pues sería otra cosa.

En resumen, no es una mala película, y espero que por el tema no le den vuelta como si se tratase de un pecado. Les aseguro que es neutral en narrar una historia de una persona que se enfrentó a un dilema que todavía en nuestros días tratamos de comprender. No será la mejor, porque considero que la serie de televisión ‘Transparent’ hace un mejor trabajo, pero de todos modos, logra transmitir un mensaje de amor único. Y al final , eso creo que es lo que más importa.

La Gran Apuesta, incetivada por la estupidez

Este inicio de año el cine nos está dando en la masa encefálica con temas de informática, mercadotécnica y ahora hasta de finanzas. Al paso en que vamos, siguen clases de filosofía, matemáticas y teología.

Como lo he dado a conocer en varias ocasiones. Tijuana es una ciudad fronteriza con Estados Unidos, y uno de los beneficios es poder mirar canales de televisión de dicho país, eso, y otros detalles no tan positivos. Recuerdo que en aquel lejano 2006, hubo un reportaje sobre una pareja que vendió su casa para irse a vivir a Montana. Los reporteros se mofaban de tan mala decisión porque no podían creer que intercambiaban el estilo de vida del paradisíaco San Diego, California, por el de un rancho polvoriento. Semana tras semana, era una noticia tras otra de como el precio de la vivienda subía tanto, que muchos optaban por mudarse de la ciudad para sacar una jugosa ganancia. En eso entonces, los costos de vivienda estaban hasta las nubes y todos pensaban que jamás se detendrían porque el sector inmobiliario era un pilar estructural de la base económica del país. El resto es historia conocida.

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No es sencillo relatar un capítulo sobre el lado oscuro del capitalismo. Digamos que es por la complejidad natural de las finanzas, pero sobretodo porque duele a muchas personas que sufrieron tremendamente por la avaricia de uno pocos que hicieron basura un sistema desregulado, corrupto y fraudulento, lo que hace de este filme una experiencia no tan fácil de recordar. Es por eso que considero esta película un milagro, tanto en su concepción, desarrollo y misión en dar a conocer el origen de una historia que aún estamos viviendo.

La trama del filme es básicamente seguir a un grupo de individuos mientras descubren que el sistema financiero está a punto de irse al caño. Tenemos el genio Michael Burry (Christian Bale) encontrando los hoyos negros en los prestamos hipotecarios; el advenedizo Jared Vennett (Ryan Gosling), quien descubre por casualidad la oportunidad de hacer dinero vendiendo apuestas en contra del sistema; un par de jóvenes inversionistas que se divierte haciendo dinero, junto con su mentor y otra vez productor Brad Pitt; y por último Mark Baum (Steve Carell), como la conciencia y prácticamente quien reacciona ante lo desagradable que es el mercado financiero.

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Este grupo no podría ser de lo más carismático que Hollywood puede ofrecer. En verdad, una cosa es que el director indique como debe de ser el personaje, pero otra es ver como cada quien pone su mejor empeño para hacer de ellos algo único y trascendente. Quien justamente recibe mis aplausos y merecidas nominaciones es un Christian Bale, quien de nuevo da cátedra como uno de los mejores actores en la actualidad. Nada de porquerías como en Terminator, en serio que este hombre te atrapa con su personaje, y no te suelta hasta que termina la escena.

El filme no se anda con rodeos y desde el inicio busca imponer condiciones con una narración energética, interactiva e inteligente. Tiene noción que los términos financieros son parte de un lenguaje extraterrestre, y por lo tanto el libreto de Charles Randolph y Adam McKay, utiliza todo a su alcance para hacerlo digerible. Y que mejor que imponer la figura de Gosling para seducir al público femenino, mientras relata las complejidades de la hipoteca. O que tal Margot Robbie en una tina de baño explicando los créditos subprime, ¿acaso no suena encantador? Pues lo es, y lo que hace increíble que a pesar del tono chusco que puedan parecer las escenas, jamás se pierde la seriedad respecto a las consecuencias.

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Lo sorprendente es que el filme proviene de un director ignorado, con una filmografía que incluye las comedias de Anchorman, y el resto que tienen como fachada al actor Will Ferrell. No hay nada malo de haber vivido de tal legado, porque el hombre tiene que comer, solo que esta vez logra algo tan raro y único con su película; que no te queda otra más que aplaudir. Fiel a su estilo, la edición es su principal arma, pero en vez de buscar siempre el impacto con el fin de comedia, esta vez lo utiliza para marcar limites con sus tres objetivos: informar, entretener, y conmover. El detalle es que corre un enorme riesgo al momento de mezclar cada uno de los objetivos en una misma escena. Y lo hace, una, y otra, y otra vez. La fórmula no es nueva, pero es tan, tan, difícil de lograr una especie de equilibrio en donde todo se vuelva armonía, y no ruidos pretendiendo tener ritmo.

Me sorprendería que el filme gane algo de relevancia, más allá de sus nominaciones, porque el tema que trata pega en el psique de una cultura impulsada por el dinero. Como la mayoría de los filmes con problemáticas antipatrióticas, esta película tiende a desaparecer por la terquedad de gente que piensa que Estados Unidos es el mejor país del mundo y que todo es perfecto. No importa cuanto sufrimiento cause la avaricia de unos pocos, pero si existe la posibilidad de gozar de una vida como la del 1%, entonces vale la pena continuar hasta quedarse sin dientes y alma.

Por eso le advierto al cinéfilo que gusta del cine casual de Hollywood, que por favor se aleje de ‘La Gran Apuesta’. No voy a desgastarme en defender un producto indigerible, porque lo es. Su naturaleza con términos financieros la hace un pedazo de chicharrón atorado en la garganta. Podrá saber delicioso, pero los malestares son inevitables, y van ha sufrir con el contenido. ¡No vale la pena! ¡Aléjense! Porque lo único que hará en ustedes es provocar un rechazo que durará por años. Ahora, si piensan que están preparados para lo que es cine, con todo y sus complejidades. Pues sean bienvenidos, porque el viaje es uno difícil de olvidar.

Joy, y sus trapeadores mágicos

Otra vez los Globos de Oro me hicieron pasar un coraje con su ineptitud al momento de clasificar sus nominados. No hay motivo para que ‘Joy’ sea considerada una comedia. Un par de frases graciosas. No hacen una comedia. O que tu protagonista dispare una escopeta ante las frustraciones de su vida. No lo hace comedia. De plano, el darle un premio a Jennifer Lawrence en esa categoría es para revolcarse de rabia. Todo lo contrario al significado del título del filme, que como se ha vuelto costumbre, incluyen una frase para que nuestra audiencia sepa de que se trata.

Y la película tampoco es para celebrar, porque se queda corta en su narración y hasta la dirección de tan amado director David O. Russell, se tropieza al no saber la diferencia entre el azúcar y la sal, para confundirse entre fantasía y realidad, ofreciéndonos una película medianita, que si no fuera por las nominaciones y su protagonista, la ignoraba por completo en el limbo de mi indiferencia.

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Joy (Jennifer Lawrence) es el nombre de la inteligente protagonista que agobiada por la vida y por las deficiencias económicas, pero sobretodo por su asquerosa familia, recuerda sus sueños de ser un genio creativo para elaborar artículos que mejoren a la humanidad. No estoy bromeando, Russell nos quiere vender la idea en estos tiempos de cinismo desbordado, pero le sale mal. Una cosa son sueños hasta cierto límite, con cierta edad, escenas o momento. Otra, es que Russell se dedique a perpetuar la idea para rellenar minutos, reunir el requisito de artístico y verse pretencioso cuando nadie lo pidió serlo. Si el objetivo era que nuestros corazones crezcan algunos centímetros, entonces está equivocado ¿Saben lo que ocasiona tal efecto? ¡Taquicardias!

Después de un sueño inducido con jarabe para la tos, es que Joy tiene una epifanía que la impulsa a diseñar un trapeador súper moderno, el cual todos quisiéramos tener por lo conveniente de su uso. Como es de esperarse, los problemas se presentan al patentar la idea, y sobre todo la financiación de su producto. Ya resueltos los obstáculos, viene el cómo vender un trapeador tan común en la mayoría de las tiendas, que ni el viejito de la esquina lo quiere vender. Es así, que llega la oportunidad de incursionar en el novedoso mercado de las ventas por televisión, como siempre las complicaciones no tardan en aparecer, tampoco la solución de último momento, y el final feliz para cerrar con broche de oro.

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A diferencia del filme ‘Steve Jobs’ que se llena en datos, esta vez la narración es la adecuada para entender todo el proceso. Hasta creo que le falta aclarar algunos detalles respecto a las patentes, nada grave que altere nuestra comprensión. El filme sigue el patrón conocido de otras películas de pobreza a riqueza, solo que esta vez los trucos son aparentes: como la conveniente puerta del baño para ir en busca de la verdad, la solución de último momento, el contacto del amigo del amigo; ese tipo de detalles diluyen el esfuerzo de la protagonista y más el drama que se supone debemos de presenciar.

La historia y libreto de Annie Mumolo y David O. Russell, sabiendo la infinidad de este tipo de historias que existen, buscan diferenciarse dándole un toque mágico, el detalle es que lo utiliza demasiado, hasta llegar a tener escenas que son verdadero relleno. Es más, le hace daño a una historia que se hubiera beneficiado de un tratamiento más sencillo y sobretodo sincero. Con esto no digo que sea malo utilizar la fantasía, nada más que no iba con esta historia y se siente forzado tal recurso.

Quizás muchos encuentren inspiración en la historia de Joy, porque después de todo está basada en la realidad de una mujer que luchó en el mundo de los negocios hasta hacerse millonaria, tener una gran casa, y al parecer eso la hizo feliz. No hay pecado en tal objetivo, porque tremendamente disfrute con sus triunfos, su fascinante viaje por el mundo de la industria del infocomercial y hasta verla vender trapeadores afuera de un supermercado. Pero quizás hubiera sido mejor que el papel lo hubiese interpretado otra persona. No tengo nada contra JLaw, solo digo que la edad de la mujer que trata de interpretar es un factor que altera mi experiencia. Eso de verla con como una madre joven, y una niña tan bien educada, como que no le va a su persona.

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Los reconocimientos hacia el trabajo de Jennifer, tampoco son de mi enfado, quizás sea exagerado, porque esta vez su papel no tiene tanta complejidad como en Silver Linings Playbook y American Hustle. Digamos que entró en la terna por ósmosis como lo hizo Eddie Reydamere. Como siempre, su interpretación logra transmitir el conflicto de emociones y de las decisiones de su personaje, es por eso que logra hacernos creer que tal persona existe y no es solo producto de la imaginación de un guionista. Pero no es para premios, y mucho menos en comedia.

‘Joy’ es una de esas películas dignas de ver cuando no se tiene nada más importante en cartelera. Aún con sus deficiencias, principalmente al inicio que se hace bolas mientras desarrolla la trama con tanto personaje despreciable, logra transmitir su mensaje de superación personal y por eso hay que estar agradecidos. No culpo aquellos que la detestan por razones con fundamento respecto al tratamiento, las actuaciones o la historia. Pero si es porque está Jennifer Lawrence, o por tener una agenda feminista; por favor, hay peores cosas en el cine como para llevar a la hoguera.