Horror

Crítica [REC] 3 El Comienzo

REC 3

¡Que bonito!…¡Que bonito!…

Me molesta cuando hacen secuelas sin motivo alguno o en este caso una precuela que no responde a las preguntas del origen de la maldición. Su existencia se justifica en un breve diálogo de un religioso gritando sobre el génesis y de ahí a seguir corriendo porque se acerca esta horda ensangrentados que tiene ganas de comer pastel. Entonces, la tercera entrega en la famosa saga REC se reduce a ser más relleno que cualquier intento por expandir su mitología o cimentarse como un clásico del terror.

Funciona como una historia aparte de la que ya conocemos, con el ya patentado uso de la videograbadora que relata los bellos momentos de la boda de Koldo (Diego Martín) y Clara (Leticia Dolera). Algo sobreactuadas las celebraciones iniciales, pero considerando que muchos de quienes aparecen no saldrán de nuevo en una película, hasta yo me paro de cabeza para llamar la atención. Es gratificante sentir inquietud ante las señales de una inminente desgracia y ver que el sentido del humor permanece con el ahora famoso ‘John Esponja’. Hasta ahí, no encuentro problema alguno, se sigue la fórmula establecida que promete algo grandioso o por lo menos brincos en la butaca.

La sorpresa llega a los cinco minutos después de iniciada la ‘Tomatina Zombie’, cuando Koldo tira la cámara del testigo obligado en este tipo de cintas y pretende apartarse del legado que ha establecido REC. Hasta en la pantalla aparecen esas míticas letras del título como avisando que ahora se esta iniciando la película. El cambio del formato no esta de todo mal, hasta se les agradece que podamos ver las escenas con mucha mayor claridad, es sólo que al único que le ha favorecido tal elección es al director Paco Plaza, al presumir tomas más estéticas que  resultan imposibles en los pasillos oscuros de un edificio.

Con excepción de algunos momentos en donde los infectados aparecen de sorpresa, esto se ha transformado en un thriller romántico que ofrece más acción con escenas de la novia destazando cuerpos, que cualquier sentimiento de miedo. Al final, lo que salva a esta producción es su sorprendente energía que hacen que los minutos transcurran demasiado rápido. Además, ayuda que Koldo y Clara no sean unos imbéciles cuando de sobrevivir se trata, nada peor que soportar malas decisiones y todavía esperar que uno les aplauda.

El mayor problema que tengo con REC ‘Génesis’ (porque en México por estúpidas razones le cambiaron el nombre a ‘El Comienzo’), es que sólo confirma la naturaleza de los zombies poseídos, dando punto final a la ambigüedad que prevalecía al inicio de la saga. Eso no esta nada mal, después de todo fueron las revelaciones lo que disfrute más en REC 2 , es sólo que ahora le han hecho caso a quienes piensan que les arruinaron el misterio y se dedicaron sólo a rellenar el asunto con cubetas de pintura roja. Esta película no tiene razón de ser y al parecer ya no tienen muchas ideas al ponerse en ridículo con un sacerdote que tiene el poder de paralizar a los zombies con oraciones, sólo para prolongar la película. Así que ya saben, si ven zombies con sólo leer la Biblia serán salvados. Entre más avanzan, más diluyen a los villanos que se ya sólo impactan cuando atacan como perros.

El guión de Paco Plaza y Luis Berdejo hace demasiados esfuerzos para que la audiencia sienta simpatía por los personajes, con sólo una escena que incluye el destino de un grupo de niños, el resto del elenco no tiene la menor importancia. Hasta me quedaba con las dudas de quien eran las víctimas, al no existir mucho tiempo para profundizar en sus relaciones personales, nos avientan enfrente de la cámara: abuelas, madres, primos, amigos, gordas y hasta una esponja, sin que nos provoque al menos una lágrima. No es hasta que regresamos a la pareja de tortotolos cuando llega de nuevo el interés. Y es una lástima que no se haya explotado al máximo esas conexiones familiares, ya que eran la perfecta oportunidad para ser un buen drama.

Esta no es la película que los fanáticos esperan, puede ser que decepcione más de la cuenta al transformarse en casi una parodia de las películas sangrientas, créanme que no existe demasiado de que asustarse, más bien te ríes de incredulidad con cada ocurrencia de los sobrevivientes por lograr ver el amanecer. No se si eso era lo que Paco Plaza quería al cambiar ciertas reglas, es sólo que se le olvido que dentro de tanto movimiento de cámara había una experiencia en el cine , al hundirte en el asiento del terror que te ocasionaban ver muertos vivientes. Atrás quedó la tétrica ambientación que ayudaba demasiado para ahora lucirse en todos los aspectos. No esta mal, es sólo que quería morirme de miedo.